La renta básica va en serio. ¿Qué tienen que ver la tecnología, el tiempo libre y el trabajo?

Dejémonos de chorradas. Por más que muchos se encarguen de silenciar el debate sobre la renta básica y en criticar a sus defensores, la renta básica no es ninguna idea feliz de un grupo de intelectuales dedicados a inventar nuevas formas de justificar la vagancia.

Es un hecho probado que la Globalización primero y la Inteligencia Artificial después han deslocalizado la mano de obra. La primera, hacia países no occidentales (por llamar de alguna manera a lo que otros llaman puerta de atrás), mientras que la segunda ha demostrado que unos pocos humanos con estudios superiores pueden crear mano de obra que deja muy atrás a sus congéneres menos cultivados,  defectuosos y que encima pretenden cobrar cuando enferman o se empeñan en comer todos los días. Es momento de empezar a considerar la renta básica como la única salida del pozo negro en que está sumido el mercado laboral.

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La renta básica la defienden desde premios Nobel en economía como James Meade o Jan Tinbergen, pasando por partidos políticos izquierdistas y colectivos internacionales, académicos y hasta multimillonarios. Muchos países se encuentran ya experimentando con la implantación de este modelo. Desde 1986 un comité europeo, Basic Income European Network (BIEN), que agrupa a miembros de distintas nacionalidades y recorridos político-sociales, se dedica a publicar información comprensible y crítica defendida por integrantes de más de 20 países y a elaborar propuestas para solucionar el problema sistémico del paro, la integración europea, pobreza, desarrollo, cambiar los patrones tradicionales de trabajo, carrera profesional y vida familiar y salvaguardar los principios de justicia social. Es como un think tank pero de los éticos, que se dedican a pensar por todos y no para defender los intereses de algunos. BIEN trascendió el ámbito europeo en 2004 y desde entonces se presenta como una red mundial especializada en la difusión y creación del debate técnico y político sobre renta básica.

La renta básica parte del concepto de considerar los derechos económicos como parte inherente del status de ciudadano. No importa tu nacionalidad o tus ingresos o tu patrimonio o tu profesión o tu sexo o tu interés por enriquecerte. La renta básica es un derecho universal que te permite organizar y decidir sobre tu vida partiendo de una seguridad material que te da el disponer de los recursos suficientes para subsistir.

No hay gobiernos capaces de crear puestos de trabajo. La solución de aumentar el gasto público para crearlos hace tiempo ya que dejó de ser viable, y en la actualidad ni los mercados de bienes emergentes y la hipertrofia de los puestos administrativos y burocráticos son capaces de asimilar la oferta de trabajadores. Por un lado confluyen un desarrollo tecnológico que va años luz por delante de la sociología, psicología, ciencia política, economía y antropología y que cada vez nos organizamos peor y sufrimos más por ello. El desarrollo tecnológico no está trayendo el desarrollo personal y social que nos prometieron. Mucho menos está ayudando a cerrar la brecha internacional, de género o de clase.

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Las reticencias a la aplicación de la renta básica vienen de unos pocos señores blancos y reaccionarios que ven el mundo cambiar y se cagan en los pantalones. Se aferran a este sistema, que hace años que da señales de no funcionar, y  rezan preocupados para que no les explote en las manos demasiado pronto. Estos últimos estertores de un mundo moribundo nos están jodiendo a todos a distintos niveles y no nos engañemos, siempre se puede ir a peor. Los predicadores de muerte, siempre pendientes de accionar el freno motor.

ERIK BRYNJOLFSSON: We’re now beginning to have machines be able to augment and automate our brains and replace mental tasks. Machines can do computations and make decisions and we’re still in the early stages of this, but we believe that the implications will be at least as profound as what the Industrial Revolution did for our muscles.

Que un robot te robe el trabajo es triste cuando el avance tecnológico no ha liberado a las personas, sino que nos ha encadenado más. La renta básica va por ahí, en ser el lubricante perfecto para hacer funcionar una sociedad postindustrial globalizada. La renta básica no salva el sistema, salva a las personas y libera su tiempo para que podamos encargarnos de tareas más gratificantes que todavía no pueden hacer las máquinas. Para que exploremos nuestra naturaleza y creemos otras cosas. Imagínate tener tiempo real y energías reales para invertir en proyectos comunitarios, artísticos y emocionales. Porque desde luego el tiempo libre que da un puesto de trabajo normal es duro invertirlo en algo productivo. Al menos mi cerebro cuando acaba la jornada laboral solo quiere desenchufarse y entrar en un letargo televisivo.

El ocio es un arte. Casi todos saben trabajar. Poquísimos son los que saben quedarse sin hacer nada. Y eso es debido al hecho de que a todos nos enseñaron a trabajar, pero nadie, como ya fue dicho, nos enseñó a quedarnos sin hacer nada. Para quedar sin hacer nada son necesarios los lugares correctos. Ustedes (…) pueden crear grandes centros culturales y de consumo, pero en ellos descansamos como si estuviéramos trabajando. (De Masi).

En el presente de nuestra modélica sociedad del futuro, civilizada, políticamente correcta y desarrollada, disponemos de menos tiempo libre del que tenía un campesino en la Edad Media. Muchos economistas vaticinaban que el desarrollo tecnológico conllevaría una reducción de los tiempos de trabajo al aumentar la productividad y la eficiencia, y, sin embargo, ha resultado todo lo contrario. La evolución del tiempo libre no ha sido lineal ni se correla con la curva de desarrollo tecnológico, sino que la sociedad a veces se comporta como una caja negra alejada de toda lógica, y esta vez los reajustes entre tiempos, salarios y medios tecnológicos no responden a ninguna. ¿Cómo puede ser que cada vez menos personas trabajen más, cobren menos y dispongan de tecnología suficiente para multiplicar exponencialmente la velocidad a la que hacen su trabajo?.

La renta básica no es ninguna idea feliz de un grupo de intelectuales dedicados a inventar nuevas formas de justificar la vagancia.

Tertulianos, trajeados dedicados a cobrar de las arcas públicas y a criticarlas cuando se les calienta la boca con el tema del liberalismo, grandes empresarios y demás jauría se encargan desde sus sillones a aleccionarnos sobre lo que es bueno para la economía y lo que pacifica a los mercados. Nos advierten con sus estertores de muerte que la renta básica solo consigue arruinar a los Estados y hacer que la gente no quiera trabajar. El debate en serio sobre la renta básica es para los mayores y debe partir de la ciudadanía consciente de que se nos viene encima la economía de la Inteligencia Artificial.

El siglo XXI representa lo más sucio y contradictorio de la naturaleza humana. Tenemos en nuestra mano herramientas, posibilidades, conocimiento y marco favorable para construir sociedades mundiales más igualitarias y relaciones interpersonales más sanas, y, sin embargo, vivimos en sociedades cada vez más desiguales, con diferencias entre los estratos más beneficiados y más perjudicados que se van ensanchando año tras año, repunta la violencia machista y a pesar de tener a nuestra disposición más información cada vez somos menos capaces de elaborar un relato con ella. Súmale a eso la crisis ambiental y disfruta de la frustración de ver que efectivamente las cosas pueden cambiar y, sin embargo, van en la dirección contraria. Somos una panda de postmodernos amnésicos que no parecemos aprender ni a palos.

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Hay cifras de destrucción de empleo por la llegada de la Inteligencia Artificial que hablan por sí solas. Se estima en 7 millones los puestos de trabajo que desaparecerán y en tan solo 2 millones los que se crearán, en un periodo entre 2015 y 2020. No solo los trabajos poco especializados se encuentran amenazados; abogados, ingenieros y médicos son profesiones que van a sufrir su irrupción en el mercado, y, mientras que la entrada de la maquinaria en la sociedad fabril supuso la sustitución del trabajo físico, la IA viene a sustituir el trabajo intelectual.

El coste de la mano de obra se redujo drásticamente con la deslocalización de la producción, y vivimos una escalada de reducción de costes de personal desde décadas atrás a la actualidad, que implican un aumento en beneficio empresarial que no está correlado con el aporte tributario a las arcas comunes. La IA no está fiscalizada como debería, los beneficios de ésta no se están distribuyendo adecuadamente entre la población, sino que nos vemos amenazados por dos grandes problemas: menos gente trabaja y trabajará y menos impuestos se pagarán por este mismo motivo. La renta básica financiada con impuestos a la maquinaria y tecnología es la solución para rescatar a nuestro sistema de organización.

Liberados de la necesidad material por las herramientas informáticas, y teniendo en cuenta que el trabajo o los llamados bullshit jobs hace años que dejan de dignificar, para constituirse como la alienación suprema, sólo quedaría aprovechar toda esa posisibilidad y redistribuir los beneficios que la tecnología puede ofrecernos. Un hecho curioso acerca de la renta básica es que es una idea compartida transversal a ideologías tan opuestas como parte de la izquierda y el liberalismo feroz.

Con la instauración de una renta básica, los ciudadanos nos veríamos beneficiados del desarrollo tecnológico, nos protegeríamos contra sus efectos devastadores sobre nuestro desfasado modelo laboral y económico y aseguraríamos nuestra posición como trabajadores pudiendo rechazar ofertas de empleo esclavista. La renta básica empodera al ciudadano y al trabajador. Desaparecerían las figuras del trabajador pobre, la del negrero y la desprotección y culpabilización de amplias capas sociales pisoteadas por los poderes económicos, que son continuamente atacadas dentro de este sistema por no tener trabajo, o por ser pobres, o por las decisiones equivocadas que supuestamente toman y que les empujan a la precariedad y al estigma social. Al asegurar la subsistencia material, la renta básica permitiría formas de trabajo flexibles que vendrían a complementar los ingresos, al contrario que la situación actual en la que puedes matarte a trabajar y ser pobre como rata.

Una idea feliz de los yuppies de Ciudadanos es la de complementar las rentas del trabajo desde el Estado. Esto es: permitir a las empresas que paguen sueldos de hambre y financiar desde el Estado al trabajador para que reúna una cantidad de ingresos digna. Ciudadanos debe opinar que esta es la opción más de centro y más moderada y mucho consenso, pero en mi opinión esta salida solo desestabiliza las cuentas públicas y premia a los esclavistas, que seguirán viendo crecer sus ingresos.  Dado que los salarios cada vez son más bajos, excepto en el sector financiero y especulativo, este tipo de ingresos proporcionaría esa cantidad añadida necesaria para una vida digna, para hacer desaparecer al trabajador pobre. Dicho de otro modo, vendría a suplir con dinero estatal esa parte de renta salarial que las empresas se niegan a retribuir. Dentro del liberalismo esta es ni más ni menos que una distorsión de mercado que convierte al Estado en un comedor de pobres, que reparte limosna mientras permite a una empresa el seguir con sus prácticas depredadoras (y legales). La renta básica no está, como el complemento salarial, basado en la caridad, ni implica, como este último, el hecho de que el Estado se tenga que hacer responsable del aumento continuo del margen de beneficio empresarial. Tampoco obvia la existencia del paro sistémico que causa la automatización del trabajo. La renta básica ya está aquí.

En definitiva, no es inteligente negar el mundo que ya ha llegado, y es mucho menos inteligente obviar la intención de los creadores de opinión en desacreditar a los defensores de la renta básica como una solución a este nuevo mundo.

Si quieres aprender más sobre ocio, tiempo libre y los conceptos de work and labour para no quedarte sin argumentos delante de algún cuñado predicador de muerte, échale un ojo a esto y a esto.

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Lesbos, Grecia. Los migrantes económicos no existen

Llevo un tiempo guardando dentro esta visión y la promesa interna de contársela a cuantos más, mejor. Si tenéis un rato para leerme, os pido atención. Creo que es importante. Si no lo tenéis, aquí os dejo la conclusión más general:

Es preciso hacer un esfuerzo consciente para intentar ver el mundo como de verdad es. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de causar mucho sufrimiento, aunque no sea nuestra intención.

El campamento era un lugar extraño, donde jugar al cricket y al Uno se mezclaba con relatos de la guerra, de largas caminatas por montañas iraníes y del reclutamiento por tortura de los talibanes.

13719672_1229995907033884_139576530458856631_oPongámonos en contexto: Lesbos es una pequeña isla griega situada a unos escasos seis kilómetros de Turquía. Desde tiempos inmemoriales, pero, más recientemente, desde hace unos cuarenta años, ese estrecho trozo de mar lo han cruzado multitud de personas buscando en Europa una vida mejor. En octubre del año pasado esta situación alcanzó un máximo absoluto: en apenas un mes, más de 200 000 personas (aproximadamente la población de Granada) llegaron a sus costas. Otras tantas, casi una de cada cien, murió ahogada. Podría hablar de cifras oficiales, pero mis compañeros de Proactiva Open Arms no estarían de acuerdo.

lesbos¿Cómo es posible que muera tanta gente en un recorrido de tan solo 45 minutos? La respuesta se halla en las pateras, mayoritariamente de plástico, en las que se agrupan hasta 100 personas con chalecos salvavidas de imitación. El “capitán“, experiencia nula, es elegido por las mafias y con frecuencia amenazado a punta de pistola. Su misión: intentar mantener la embarcación recta hasta dar con la costa. ¿El precio por el pasaje? Más de mil euros, o lo que es lo mismo, cien veces más de lo que pagamos cualquiera de los de este lado por cruzar en condiciones mucho más seguras.

No quiero magnificar mi historia. Pasé apenas un mes en Lesbos. No vi ningún muerto y tampoco le salvé la vida a nadie. Mi tarea, al servicio de una ONG sueca, consistía en asistir con agua, comida y ropa seca a los migrantes y refugiados que llegaban a la costa norte de la isla. Recuerdo bien la primera llegada: mientras acompañaba a un señor de Eritrea al baño, aprovechó para agradecernos nuestra labor: “People in Europe very good. I know we all is good now”. No le contesté.

No contesté porque sabía que en unas pocas horas estaría en Moria, centro de detención de Lesbos y hogar para más de 4000 personas. Había oído hablar de sus concertinas y de las eternas colas de personas, bajo la lluvia y entre sus propios excrementos, esperando para poder entrar. Había oído hablar mucho de Moria pero, como tantas otras cosas, no las llegaría a comprender hasta que estuve allí.

Moria es el infierno sobre la tierra. Lo peor, más que el estricto escrutinio policial, las vallas y los containers donde se hacinan quince o más, es la sensación de desesperación que pesa, como un plomo, sobre todo el que entre. Pregunté a una voluntaria que servía dentro si pensaba que Moria era una cárcel. La joven llevaba años examinando, como periodista, las cárceles de EEUU. Su respuesta fue: “Solo puedo decir que los problemas que surgen aquí son muy similares a los que surgen en las cárceles, y eso da mucho que pensar”. ¿Somos capaces de imaginar lo que se siente al estar encarcelado sin haber cometido ningún crimen más que el de buscar una vida mejor? El día después de la visita me lo pasé entero llorando.

Los días que no había llegada los pasábamos limpiando las playas de Lesbos por la mañana y animando a los chavales de un campo de menores no acompañados por la tarde. Es un buen recordatorio de que pasar mucho tiempo en la cama es un síntoma importante de depresión, porque eso era el mayor pasatiempo de todos estos adolescentes sirios, afghanos y pakistaníes. El campamento era un lugar extraño, donde jugar al cricket y al Uno se mezclaba con relatos de la guerra, de largas caminatas por montañas iraníes y del reclutamiento por tortura de los talibanes.

Dos semanas antes de irme tuvo lugar el famoso golpe de Estado fallido en Turquía. Nos preparamos toda la noche para la llegada masiva de cientos de personas, pero al primer día no vino nadie. Al segundo, tampoco. Tuvieron que pasar cinco días para que se reanudara el goteo constante de botes, uno al día, siempre al amanecer, y esta vez llenos de sirios. Los sirios, la rara avis de la migración, son los únicos que protege la Comunidad Internacional, y Turquía les había llegado a ofrecer hasta la nacionalidad. Su llegada significaba que algo iba muy mal al otro lado. “Every day we hear guns“. Este es el país al que hemos cedido toda responsabilidad.

Me fui de Lesbos con muchas preguntas y alguna certeza que me gustaría compartir antes de cerrar este relato. Son las siguientes:

Que los migrantes económicos no existen. Ese término peyorativo descalifica a aquellos que se han jugado sus vidas para huir de una infinidad de factores. Lo que es peor, confronta un principio fundamental de la igualdad: que la pobreza, en sí, engendra violencia.

lesbos_greciaQue la guerra fría nunca acabó. O lo que es lo mismo, que el mundo pacífico en el que creemos vivir es mentira. Todo esto se explica directamente a través de los intereses geopolíticos de nosotros, los países ricos, y del tan ignorado colonialismo de Oriente Medio. La guerra en Siria se nutre de capital occidental y capital oriental, principalmente ruso e iraní, que están pagando el que los sirios se maten entre ellos. Nuestra responsabilidad moral no es solo acoger; reside en todos los factores que han originado este conflicto.

Que nuestros hijos recordarán esta crisis con verdadera vergüenza por el comportamiento de esta Unión Europea, “Unida en la diversidad“.

Que la única solución pasa por la acogida. Los campamentos son una solución temporal a un problema que no muestra señales de resolverse y es nuestro deber ofrecer a toda esta gente un hogar y unos medios de vida dignos. Contra quienes dicen que lo que tiene que pasar es que “resuelvan su guerra” esgrimo lo anterior: el flujo migratorio es una consecuencia directa de nuestras acciones que promueven la desigualdad. Se puede elegir entre ropa barata o acoger a gente, o incluso dejarles que se pudran como estamos haciendo ahora, pero no podemos tenerlo todo.

La patria es aquello que se puede abarcar con la vista, lo que se puede recorrer en un día. (El Imperio, Ryszard Kapuscinski)

 

Por: Álvaro

De la concentración de poder en la industria

Hace poco salía a la luz la siniestra noticia acerca de que 3 corporaciones están a un tris de controlar las herramientas de producción agraria a nivel mundial. La globalización tenía sus inconvenientes.

Ahora que la crisis del PSOE quema rotativas y la trama Gürtel hace su reaparición en los medios de desinformación, es buen momento para desentrañar la masa de albóndigas en que se está convirtiendo nuestro futuro cercano como civilización. Y es que este poco transparente y mafioso holding dedicado a la producción de fitosanitarios, semillas, abonos, herbicidas, agroquímicos y pesticidas, lleva varias décadas en proceso de unificación empresarial. Así, granito a granito, se están haciendo con el mercado global de producción alimentaria. Como las hormiguitas que acumulan comida en el largo verano del libre mercado, nos la están colando trás trás por detrás.

Años de linchamiento público (que no mediático) de Monsanto, no han servido para debilitarlos, y así, como buena plaga, se han hecho más fuertes. El control de un recurso estratégico, como es la comida – y es que, joder, ¡¿qué hay más estratégico que la comida!?-, por parte de una empresa privada, pone los pelillos de punta. Porque a nadie le gusta no tener escapatoria. Y os debo decir, amigas mías, que de momento no hay escapatoria a gran escala. Esto es como el país que contaba en su arsenal con una bomba H en los años fríos, pero PEOR. Los culpables (aunque listillos) de este jaque mate al género humano son la alemana Bayer, las estadounidenses Dow, Dupont y por supuesto Monsanto (no se pierde una), la china ChemChina y, sorprendentemente, una suiza Syngenta que, traicionando los principios básicos suizos de no mojarse, se encuentra colegueando con las grandes potencias (privadas) que han venido a sustituir a sus potencias estatales-¿públicas?-. La concentración de poder a niveles globales nos convierte a todas en seres vulnerables  a las prácticas nada éticas pero sí rentables de subida de precios y guerra económica.

La información es el nuevo oro. Los fertilizantes el nuevo petróleo. Las megacorporaciones la nueva metrópoli.

Esta curiosa analogía entre estado-nación novecentista y megacorporación del siglo XXI no hace más que preocuparme. Y es que sin que nos demos cuenta el poder ha pasado de manos estatales a privadas en una vorágine muy loca de libremercado y neo-neocolonialismo.

ADVENTURE CLUB

No tienes competencia, no tienes rival y no tienes límites. El sueño húmedo de todo emprendedor.

Controlar la energía, la nutrición, el agua potable y la tierra fértil es la nueva guerra mundial de potencias, a la que como ciudadanos nos enfrentamos sin herramientas potentes y grandes desventajas. Los gobiernos son débiles e  incapaces de resistir un asalto de esta magnitud. Los Estados Unidos no dan miedo. China da un poco de miedo, es verdad, pero una empresa privada internacional con confusa jerarquía en la toma de decisiones y cabezas visibles de poder dan MUCHO más miedo. Quien tenga en este siglo el control de dichos recursos, tendrá el poder absoluto. Con miedo de parecer castrochavista diré que las soluciones más eficaces a este problema serían la nacionalización de los recursos estratégicos para evitar el monopolio de los mismos por manos privadas (ya sabemos, esas manos invisibles). Si negamos con la cabeza cuando algo desprende tufillo socialista, mirar el resultado del oligopolio eléctrico en el caso español aquí (también podéis mirar vuestras facturas de los últimos diez años).

Poco se ha dicho de la tendencia de ciertos bienes al monopolio natural, como por ejemplo, el suministro de agua potable, que conlleva que su privatización se convierta no en un negocio sino en una gallina de los huevos de oro. No tienes competencia, no tienes rival y no tienes límites. El sueño húmedo de todo emprendedor.

Lo curioso es, que pocas voces liberales se alzan en contra de este tipo de monopolios, que distorsionan el mercado y arruinan sociedades. Vaya, parece que la mano invisible se está convirtiendo en la mano llena. La máquina propagandística cuando esto sucede calienta motores y las palabras Venezuela y comunismo no tardan en aparecer. Un discurso objetivo y racional nos conduciría a debatir y combatir la existencia de estos monopolios, y los primeros que deberían abrir la boca serían esos que se la llenan con el libre mercado y sus beneficios. La belleza de la teoría económica liberal sobre el papel se convierte en caciquismo demasiado rápidamente y no aguanta una crítica.

 monopolioPiensa en que no necesitas sacar los tanques a la calle y bombardear ciudades si puedes cortar el grifo de recursos básicos. Que no necesitas diplomacia si tienes las semillas (o mejor, el fertilizante). Que no es útil una declaración de guerra si tienes el control de la tierra. Que los ejércitos, los gobiernos, las embajadas, los tribunales, la realpolitik, los partidos y los sindicatos, la patronal, son indiferentes si tú tienes el verdadero poder.

La deudocracia es el pasado. El monopolio is the new black.

Por: RAF Tomaten

 

 

¿Por qué te la suda Playmobil?

“Planeta DeAgostini presenta una magnífica colección de figuras y libros para divertirse jugando y aprendiendo sobre las grandes etapas, lugares y civilizaciones de la historia”.

A lo mejor has pensado que menuda chorrada. Que ya estamos otra vez, armando revuelo por cosas sin importancia. Que qué bulleras las del Observatorio Valenciano de Publicidad no sexista. A lo mejor hasta eres mujer, y te la suda igual. A lo mejor hasta te parece que estamos exagerando y que tenemos la piel muy fina. Pues a lo mejor el problema es que no te has parado a pensarlo demasiado o que no le das la importancia que creo que tiene.

A lo mejor es mi enfado el que habla, pero no sé si me duele más que todas las personas en Playmobil y Planeta DeAgostini con poder de decisión sobre la colección esta de la historia no encontraran ninguna mujer en la historia que les llamase la atencióno que pensasen que vendíao que os la sude. Porque que os la sude implica o, que estamos curadas de espanto y ésta es sólo una prueba más de la vergüenza y humillación a la que nos someten, o que consideráis que tiene un impacto insignificante en vuestras vidas y en las vidas de las que os rodean. En el primer caso culparemos a los telediarios y los videojuegos, por esto de la insensibilización del siglo XXI. En el segundo culparemos a lo que, a mi juicio, son prioridades erróneas, o juicios que parten de una visión escasa del asunto.

Hace poco también nos la sudaba la violencia machista. Hace algo más nos la sudaba la esclavitud. En algún momento a algunos se la sudaron los gitanos, los judíos, o los negros. También nos la sudó la homosexualidad. En fin, parece que el sudar va perdiendo terreno con los años.  

Porque no se si alguien se ha dado cuenta de que no estamos hablando de una colección de muñecajos de plástico.

nos debemos un presente libre de esta hostia conceptual que nos vende Playmobil y Planeta DeAgostini.

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Porque que os la sude implica o, que estamos curadas de espanto y ésta es sólo una prueba más de la vergüenza y humillación a la que nos someten, o que consideráis que tiene un impacto insignificante en vuestras vidas y en las vidas de las que os rodean.

La idea bajo esta colección parte de una concepción de la historia como cronología de hechosy no sucesión de procesos– ejemplificados bajo la sombra de un individuo-o simplificados. Además de obviar este hecho, se obvia a la mitad de la humanidad que tiene chocho. ¿ Por qué? Pues aquí podríamos decir que Playmobil cree saber bien que su target es un público infantil masculino, y que los niños no juegan con muñecas. Yo jugaba con Playmobil de pequeña, por cierto, y no creo que fuera la única. En cualquier caso, y como persona de este mundo, no me puede parecer más que un ultraje a mi género al completo que durante la historia se suprimiese a la mujer y que en el presente se siga omitiendo, como si por inercia hubiésemos heredado esa visión incompleta y parcial de la his-story.

El pasado no lo podemos cambiar, pero lo que no deberíamos hacer es perpetuar la idea de que la mujer no ha tenido más que una misión reproductiva de la especie, de que no ha intervenido en lo que llamamos hechos históricos, de que ha sido tonta, ciega y sordomuda y que pasaba por la vida como quien pasa canales en la televisión. Me gustaría que se admitiese esto dentro de todos los ámbitos y formatos en los que se enseña historia, ya que a nuestros antepasados cronistas no se les puede abofetear con la realidad. Se lo debemos a todas las mujeres de la historia. Les debemos ser sujeto histórico, ya que les robaron su presente. Y mucho más, nos debemos un presente libre de esta hostia conceptual que nos vende Playmobil y Planeta DeAgostini.

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que se admitiese esto dentro de todos los ámbitos y formatos en los que se enseña historia, ya que a nuestros antepasados cronistas no se les puede abofetear con la realidad.

Esta bisagra que llamamos edad contemporánea, es el marco en el que se tiene que cambiar, por un lado la idea de que las mujeres no hacemos historia, y por otro la visión progre que concede. Esa de “las mujeres ayudaron“, y que nos sitúa siempre en posición secundaria y subordinada al hombre. Y esto sí sería un hecho histórico. Mucho más que el Tratado de Tordesillas o la colección de reyes Godos. Porque implica mucho más que ganarle un terruño a los moros, implica un cambio cultural, de mentalidad, de relación entre nosotras e intergeneracional. Como el Renacimiento mismo, vaya.

No existe una sola posición que haya ocupado un hombre que no haya ocupado también una mujer. Entonces ¿Por qué nos empeñamos en omitirlas? ¿Por qué dejamos que las omitan?.

Finalmente Playmobil y DeAgostini han visto la que han liado con los muñequitos y refunfuñando imagino, han dicho que incluirán mujeres (habrá que ver de qué manera, porque esa es otra). Esperemos que llegue un momento en que el Observatorio para la Publicidad no Sexista no tenga que estar denunciando casos como estos para corregir conductas tan abiertamente ofensivas que insultan a la mitad de la población.

Por: RAF Tomaten

 

Fuera coches de nuestros barrios

El Ajuntament de Barcelona ha presentado su nuevo plan de movilidad para la ciudad, titulado Omplim de vida al carrer. Los muy bolivarianos pretenden que con un presupuesto low cost, la ciudad reconquiste al coche el espacio ocupado por la circulación y el aparcamiento de vehículos. La era del automóvil está llegando a su fin, y hay ciudades que se están anticipando a esta caída del imperio del motor planificando y reestructurando el orden dentro del caos urbanístico. De entrada, Barcelona pretende invertir 1,7 millones de euros iniciales en cinco manzanas de Sant Martí y continuar por otras zonas del Eixample -ampliación urbana del plan Cerdà- con un presupuesto de 10 millones. Barcelona és bona si la bossa sona, vaya.


El Ajuntament de Barcelona quiere que, además de coches, por las calles pasen “otras cosas”, y es que ¿quién no recuerda cuando aún se salía a las plazas y no se bajaba al recinto de la urba? Entre los carteles de PROHIBIDO JUGAR A LA PELOTA-todo un clásico ya- y las grandes avenidas de los PAUs-de las que ya hablamos en su día-, estamos reconvirtiendo los barrios en meros contenedores de viviendas separados por asfalto de doble sentido, y unas aceras peatonales que van disminuyendo de tamaño conforme pasan los años.

barrioEste plan pivota sobre la idea de la creación de superilles (superblocks en inglés y supermanzanas en castellano), un concepto que no se ha inventado Colau, sino que ya existía en la ciudad y que se remonta al menos a dos legislaturas anteriores, donde ya se proyectaron barrios asíy quedaron un poco en el aire, como los proyectos que se te ocurren con tus colegas un sábado noche-.

En Gràcia, el Lavapiés barcelonés, esta redistribución del espacio se llevó a cabo como piloto hace unos diez años, poniendo en pie de guerra a comerciantes, que decían verían mermar sus negocios, al no poder acceder a ellos los clientes en coche. Una vez más comprobamos que nunca llueve a gusto de todas, y que en las ciudades por suerte o por desgracia conviven intereses enfrentados que son difíciles de conciliar. Aquí entraríamos a debatir si la construcción de macrocomplejos comerciales en las afueras, a los que se suele acceder en coche, complica la supervivencia del comercio de barrio, y si verdaderamente frente a este hecho se encuentra el restringir el tráfico en ciertas zonas de la ciudad, pero esto es carne de tertuliano.

En cualquier caso, no está de más el repensar de la ciudad y pretender devolver a la ciudadanía peatonal su protagonismo dentro de los barrios, creando islas peatonales a partir de perímetros de manzanas donde se reducirá –en función de los resultados de las fases previas de seguimiento– el tráfico privado. La velocidad será limitada-también con objetivos disuasorios– con un objetivo global de alcanzar el 94% de espacio peatonal dentro de la superille.

Lo mejor de todo esto es que este plan no exige grandes obras o intervenciones-que Colau no es Gallardón-, y que se apoya sobre lo que ya comenté en otros artículos, la posibilidad de mejora y de planificación basándose en los recursos disponibles y priorizando el diseño o la reestructuración del espacio, frente al cementazo y volvemos a empezar. Este tipo de planes exigen un cambio de mentalidad institucional, que se basa en la identificación de necesidades reales de las vecinas y no en un delirio faraónico. Así mismo, este tipo de planificación exige una visión holística del asunto, que en este caso parece cubierta, ya que está siendo consensuado con las plataformas vecinales y coordinado con la  nueva red de autobuses urbanos, que pretende ser más eficiente que la anterior y cubrir la demanda con menos tiempos de espera, optimizando los recorridos y las líneas. No es por alabar sin más, es que es sorprendente que una Administración en este país se haya parado a pensar en este tipo de cuestiones. A mi me dan ganas de llorar de emoción.

barcelonaLas necesidades de un plan de este tipo van mucho más alla de la devolución de las ciudades a los peatones o las exigencias de más zonas verdes en el casco urbano, y es que tendemos a pasar por alto que de Europa aparte de subvenciones y turistas también llegan órdenes, en este caso requerimientos de no superación de los índices de contaminación en las ciudades para 2018- ya veremos que hacemos en otras ciudades como Madrid-.

La tendencia bajista del uso del vehículo privado como medio de transporte facilita en gran medida la implantación de este urbanismo de bajo coste, y las alternativas a nuestra disposición van desde el uso compartido de un pool de vehículos gestionados a través de una app -vemos que las grandes están ya en ello-, hasta el replanteamiento de la circulación en las ciudades a través del impulso a la red de transporte público-digamos, mejorando su eficiencia y frecuencia– o el uso de la bicicleta. Ninguno de ellos por separado es el sistema perfecto que acabará con nuestros problemas, pero está claro que una red combinada de medios es mejor alternativa que el sistema actual, altamente ineficiente y contaminante, en el que los vehículos privados son usados sólo un 6% del tiempo por su propietario y se mueven nueve toneladas de vehículo para el transporte de un solo viajero.

Las ventajas sociales o propiedades emergentes que puede generar este  modelo, y según aparece recogido en el Plan de movilidad:

La implantació de les Superilles també vol millorar la promoció de l’autonomia de les persones, especialment d’infants i gent gran, pel temor que genera el trànsit; el foment de les relacions intergeneracionals, mitjançant espais públics adequats de trobada i de lleure; la potenciació dels vincles afectius de les persones amb el seu entorn; i l’increment de la seguretat ciutadana, a través de l’augment de la vitalitat dels carrers.

 irían desde la creación de redes vecinales fuertes y sentimientos de arraigo, hasta la potenciación de la autonomía de mayores y pequeños, al mejorarse la seguridad vial dentro de las superilles y disminuirse el temor que genera el tráfico, además de crear espacios de encuentro y de ocio.

Si queréis saber más de las superilles y del plan de movilidad coordinado entre el ayuntamiento de Barcelona y la Urban Ecology Agency, podéis consultar aquí. Si queréis flipar con el revuelo que ha causado en los medios internacionales y el nulo eco nacional que ha tenido en este país, mirar esto.

Por: RAF Tomaten

SOBRE EL DERECHO A LA INFORMACIÓN PÚBLICA DEL MEDIO AMBIENTE

Juan Carlos I suscribió campechanamente, a todos los que vieren y entendieren, claro, la Ley 27/2006 del 18 de Julio, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente. Puede que no tuvieras ni idea de que existía una ley que protegía y defendía tu derecho como ciudadana a acceder a la información, a participar y a poder defenderte, en materia de medio ambiente, pero existe. Alabemos a Europa, por obligarnos a trasponer las Directivas 2003/35/CE y la 2003/4/CE, por las que se establecen medidas para la participación del público en la elaboración de determinados planes y programas relacionados con el medio ambiente, y del acceso público a la información medioambiental.

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Los del Parlamento y el Consejo Europeo cuando empezaron con el rollo comeflores de proteger tanto al medio como a las ciudadanas (europeas, claro) y se liaron a escribir Directivas en cadena para enmarronar a nuestros gobiernos.


Nuestra Constitución-o mejor dicho, la Constitución que nos dieron-, establece al medio ambiente como bien jurídico propiedad de todas, es decir, como derecho, a la vez que dicta el deber de conservarlo y protegerlo, tanto por la Sociedad como por las Administraciones. Para poder ejercer el derecho y el deber se requiere participación pública real en la toma de decisiones. Lo mejor de todo es que esto no es poesía mía, sino que es la exposición de motivos de la Ley 27/2006, que parece que ha redactado una comisión del 15M. La realidad jurídica comparada con la realidad cotidiana queda como muy fantasiosa, pero el papel lo aguanta todo, claro. El derecho medioambiental ha tenido un subidón en los últimos veinte años, resultando en farragosas leyes, derectos, directivas, convenios que al final nadie conoce y a nadie le importan, pero quedan muy bonitos y como que apaciguan las conciencias de los que los escriben, me imagino. Y ala, todos a poner por escrito que hay que proteger a Pachamama.

Si aceptas su burocracia, les quieres joder su sistemilla disuasorio y asumes que vas a tener que invertir tiempo y esfuerzo, tu capacidad de liarla, de paralizar o modificar proyectos, planes, programas y autorizaciones, es inmensa

Tanto las dos directivas anteriores, como la trasposición en ley nacional, proceden de los acuerdos del Convenio de Aarhus de 1998, en los que gente muy hippie decidió que todas tenemos derecho a acceder a la información-no a ser informados-, a participar en la toma de decisiones y al pilar de acceso a la justicia en la que se introduce una previsión que habilitaría al público a entablar procedimientos administrativos o judiciales para impugnar cualquier acción u omisión imputable, bien a otro particular, bien a una autoridad pública, que constituya una vulneración de la legislación ambiental nacional. Es curioso esto, porque en el sector del Medio Ambiente la responsabilidad de lo que ocurra recae especialmente sobre las ciudadanas. Si no nos importa, por omisión o por desconocimiento, lo que pase está siendo también culpa nuestra. Entona el mea culpa por no estar al tanto de los boletines oficiales de ayuntamientos, comunidades autónomas y Estado. Actívate ya un RSS, coño.

A lo que me refiero es que la magnitud de la información a controlar, y la capacidad humana de involucración, junto a la preparación técnica suficiente para traducir y aplicar la neolengua, son variables importantes que determinan el alcance de este derecho medioambiental, y que hacen difícil su aplicación como deber. O existe mayor implicación ciudadana, o la delegación en la Administración será la que decida. Creo que todas sabemos qué ocurre cuando decide. Es discutible también que se pretenda esa participación ciudadana cuando el acceso a la justicia tiene una componente económica que no puede transgredirse. Si pudiera, me empapelaba y metía a juicio a la mitad de las Administraciones, pero no tengo, como casi nadie, capital suficiente para sostener procesos judiciales largos y costosos. Por mucha razón y derecho que tenga, aquí está la primera discordancia de la realidad jurídica con la realidad cotidiana.

La Constitución también establece derecho a pataleta, así que una vez arreao con la imposibilidad, aquí viene algo bueno. Tú puedes paralizar proyectos sin encadenarte a árboles e impugnarlos a través de alegaciones. Lo que no descarta encadenarte a árboles, pero la primera acción debería ser acudir al procedimiento ordinario de su sistema para dar por culo de manera oficial. Además es gratis.  Aunque no te da tanto bombo y es menos cool.

Foto de Javi Martínez

¿Quién no recuerda a la Thyssen encadenándose a un árbol? Ella demuestra que el estilo no es incompatible con la conciencia ambiental. Y posa y todo.

Aquí tienes resumidos y traducidos tus derechos:

A acceder a la información ambiental que obre en poder de las autoridades públicas o en el de otros sujetos en su nombre, sin que para ello estén obligados a declarar un interés determinado, cualquiera que sea su nacionalidad, domicilio o sede.

Es decir, que puedes escrachear a la Administración que sea y exigirle esa información, que tienes derecho a recibir asesoramiento de esa misma Admnistración y que además no tienes que justificarte. En cualquier caso la ley también dice que lo mismo te van a cobrar -“que en su caso sean exigibles para la recepción“-. Pero vamos, que ahí se queda, la solicitud no te la cobran pero puede que algo de lo que les pidas tenga una tasa (que tendrá que estar publicada). Si te lo envían de forma telemática o es en mano y son menos de 20 páginas, estas exento. Quéjate a las funcionarias con la ley en la mano.

La Administración, desde que reciba tu solicitud, tendrá un máximo de dos meses para contestarte y darte lo que le hayas pedido. Si no te lo da, te tiene que contestar, incluyendo en su respuesta el procedimiento para el recurso (quejarte otra vez y recurrir que no te lo hayan dado, vía administrativa o contencioso-administrativa). Por cierto, te la pueden denegar porque esté en proceso de elaboración, porque tenga algo que ver con defensa nacional y seguridad pública, relaciones internacionales, por secreto industrial-cuando esté previsto en otra Ley de igual rango, menos cuando se refiera a emisiones-, o porque se refiera a localizaciones de nidos y cosas así que puedas querer destruir.

A participar de manera efectiva y real en la elaboración, modificación y revisión de aquellos planes, programas y disposiciones de carácter general relacionados con el medio ambiente incluidos en el ámbito de aplicación de esta Ley

Y acceder con antelación suficiente al material necesario para presentar alegaciones en los plazos oficiales, y previo a que se adopte una decisión dedocrática, en los casos de concesión de autorizaciones a proyectos incluidos en la IPPC (ley de prevención y control integrados de la contaminación), declaraciones de impacto ambiental (autorizaciones para proyectos sujetos a la Ley 21/2013), en relación a títulos otorgados a transgénicos (OMG se llaman) y a los procesos de planificación recogidos en la Ley de Aguas. Para esto tienes que estar al tanto de los boletines oficiales y presentar las alegaciones formales en la fase de información pública a la que debe someterse lo anteriormente citado. Por cierto, aquí no vale lo de cualquier persona, deben reconocerte como persona interesada, pero si estás al tanto del proyecto,seguramente sea porque eres una vecina a la que se la van a liar, o puedes justificar tu interés legítimo individual conforme al artículo 31 de la ley 30/1992, que la han derogado por la ley 39/2015, en la que aparece este concepto en el artículo 4.

La Acción Popular

En cualquiera de los casos citados anteriormente y en lo referido en general para el Medio Ambiente, lo mejor es ser reconocido como persona jurídica sin ánimo de lucro. Cuando se vulnere por la Administración las normas, esta acción popular puede recurrir la omisión o vulneración por la vía administrativa o por la contencioso-administrativa. La putada es que para ser reconocido con esta figura, el colectivo debe tener más de dos años y recoger en sus estatutos acreditados la defensa del Medio Ambiente, o que desarrollen su actividad en la zona que vaya a ser afectada. Esta figura tiene derecho a asistencia jurídica gratuita.


Lo que quería decir es que si aceptas su burocracia, y les quieres joder su sistemilla disuasorio y asumes que vas a tener que invertir tiempo y esfuerzo, tu capacidad de liarla, de paralizar o modificar proyectos, planes, programas y autorizaciones, es inmensa. Que no hace falta que GreenPeace y Ecologistas en Acción lo hagan todo por tí, que tienes derecho y deber reconocido para hacerlo, y que de manera individual también se puede.

raj

No te cortes y sé como él

Por: RAF Tomaten