Anaximandro de Mileto

Anaximandro, representado en la pintura de Rafael titulada  "La escuela de Atenas"

Anaximandro, representado en la pintura de Rafael titulada “La escuela de Atenas”

Este filósofo griego pertenece al grupo de los presocráticos, es decir, al grupo de filósofos anteriores a Sócrates, no solo cronológicamente sino también en la temática de sus reflexiones. Los filósofos presocráticos centraron su pensamiento en la physis, es decir, en la naturaleza, en su origen, (arché), en su esencia y en su causa. A partir de Sócrates la reflexión se amplía a los problemas humanos y sociopolíticos. Nuestro autor pertenece al siglo VI a. de C. De su vida no sabemos mucho: nació y vivió en Éfeso, ciudad enclavada en las costas mediterráneas de Turquía (Asia Menor), fue discípulo de Tales de Mileto y maestro de Anaxímenes, quienes situaron el arché, origen, causa y sustrato de todo lo existente en el agua y en el aire respectivamente. Nuestro autor lo sitúa en el ápeirona, (privativo), peras, (límite)-, es decir en lo ilimitado, lo que no tiene límite. Esto lo sabemos a través de lo que sobre él escribieron otros filósofos posteriores como Aristóteles, del siglo IV a. de C. Sólo se conserva un texto de cinco o seis líneas que dice:

«El principio de todos los estandos es el ápeiron (lo indeterminado: ilimitado). Ahora bien, aquello a lo que todos los estandos deben su existencia es también aquello a lo que retornan tras su destrucción, según la necesidad. Y esos estandos se hacen unos a otros justicia y reparación de sus injusticias según el orden del tiempo».

Esto a lo que Anaximandro llama “estandos” son las distintas realidades individuales cuya propiedad esencial es la de estar siendo hasta su destrucción. El gerundio alude a su existencia pasajera.

Pues bien en el libro titulado “Heráclito” de Jean Brun, Biblioteca Edaf en el apartado “El ser y el devenir” (lo uno y lo múltiple) se hacen interpretaciones de este texto, destacándose la de Friedrich Nieztsche, que parece muy razonable y que en síntesis defiende lo siguiente: En un principio sólo existía una sola realidad: Lo Uno. Las distintas realidades individuales que posteriormente osaron romper esa unidad original, (los estandos), cometieron una injusticia que han de reparar, según la necesidad, con la muerte. La condición necesaria de la individualidad es pues la muerte.

Así se cierra el ciclo de la necesidad, con la vuelta a la unidad original. De este modo intentaría Anaximandro darle un explicación racional a la muerte y a la vida. Lo cual no está lejos de la explicación que dan las religiones orientales e incluso el cristianismo.