La precariedad es trendy…Al menos eso piensa El País

Aparecía en la sección Tentaciones de El País cómo se estaba extendiendo la nueva moda de comer de la basura (sí, real). No estamos como para despreciar la tiranía del click y vamos a intentar evitar machacar a la redactora, que pasa de modas y prefiere no tener que comer de la basura por obligación, pero impacta y no he podido leerlo sin alucinar. Aparte de ser freegana también puedes optar por ahorrar y marcarte un nesting, el pasarse todo el fin de semana entre cuatro paredes, que para eso se lleva la mitad de mi sueldo el alquiler, hostia puta.

Atrincherarse entre las cuatro paredes de su morada ya no es de muermos, sino la última tendencia de moda: el ‘nesting’ (El País, 2017)

Los millenials damos pena. Si eres de Madrid, das mazo pena. Pero a inventiva no nos gana ninguna generación. No somos pobres, somos freeganos. El ocio que nos venden no está lejos de nuestras posibilidades, estamos de nesting. Ya hemos hablado por aquí de la transición que vivimos hacia el nuevo estado del medioestar, pero esto es demasiado. No consiste ya en la mitificación de la pobreza sino en lo complacientes que nos hemos vuelto con nuestra condición material y en la rápida normalización de la situación material y social de crisis en la que nos estamos desarrollando. Voy a dejarlo claro, a mi me da igual que babosees todo el fin de semana en tu sofá de alquiler o que cojas comida de la basura, que por otro lado me parece una opción muy ética y responsable dadas las estadísticas de despilfarro de alimentos. Pero no hagas bandera, joder, que me dan ganas de llorar.

Me enseñan su nevera y su despensa. Está todo repleto de alimentos. Me invitan a pan de cebolla con paté de berenjena. Comemos y charlamos. “Si un día no encuentras comida, la encuentras al día siguiente. Es muy fácil tener la despensa llena siempre. Eso sí, jóvenes no suele haber. Hay mucha gente mayor, que no les llega la pasta, cogen leche y productos básicos, y entre ellos sí que hablan y hay cierta comunidad. Pero lo viven como una necesidad, no por aprovechar el despilfarro de otros”.

Una ventaja de estos sistemas es que acaban con la polvorienta norma no escrita de la Honra. Esa necesidad hidalga nacional de aparentar que te sobra y que nos obliga a sentir vergüenza cuando somos pobres o pensar que exponemos carencias graves cuando de puertas para afuera descubren nuestra realidad cotidiana. La crisis ha cambiado un poco todo esto y ahora no nos avergüenza comprar marcas blancas o vender ropa por Internet, pero, de verdad, necesitamos salvar un poco el culo y salir con la dignidad de haber entendido lo que nos han hecho-hemos hecho en lugar de aceptar mansamente el presente en el que malvivimos.

Hacer bizcochos o trasplantar macetas le hará más feliz (El País, 2017)

Dejando a un lado que El País no es un referente periodístico, ni mucho menos, sí que apunta claramente hacia una actitud de consolación del despistado lector. No sé aún si es porque consigue más clicks acercarse al cliente mediante su sentimiento de autoafirmación o porque realmente está generando pensamiento. Esto último parece muy conspiranoico para que pueda realmente llegar a imaginar una sala llena de hombres gordos y poderosos maquinando nuevas estrategias de alienación social. Pero todas sabemos lo sutil que es el poder, sobre todo si en el propio artículo aparece citada como experta de nesting una firma de decoración de interiores. Probablemente su perversidad se limite al legítimo fin transversal de hacer dinero y la alienación sea solo cómo llamamos nosotras a la lobotomización colateral.

Quiero que nos paremos a pensar colectivamente sobre esto; ¿Estamos, al recilar pallets, por ejemplo, creando nuevos nichos de mercado para alimentar su neo-neocapitalismo? Mi respuesta es sí. El orden establecido siempre ha ido un paso por delante de nosotras; convirtió la moda punk en parte del sistema vaciándola de contenido, utilizó consignas del Mayo del 68 en eslóganes publicitarios y la filosofía hippie en ropa boho exclusiva.  El mecanismo es simple; aprovecha el movimiento contracultural y conviértelo en nicho económico profitable extrayendo el significado y dejando el significante. Joder, pero si lo han hecho hasta con la religión, vendiéndonos anillos y pendientes de crucifijos a consumidores profundamente laicos.

Puede que estemos hablando de formas de banalización de la cultura y de renovaciones rentables de la rueda que gira, pero en este caso me ha enfadado ver que va mas allá, y que han vaciado de significado a una generación entera, han convertido nuestras carencias en marcas personales. Tengo la sensación de que nos han robado el presente y que la integración en el sistema de nuestra contracultura ha ido demasiado rápido. Supongo que en el vertiginoso presente lleno de facturas que pagar y convenios de prácticas que prorrogar esto no tiene ningún interés para nadie, pero reflexionemos por un momento que va a ser de nuestra amnésica generación cuando no sepamos ni quienes somos.

Tengo la sensación de que movilización y lucha pierden sentido cuando las injusticias a las que te enfrentan ya no son más injusticias sino moda y genuidad. Que ya no existe un sistema que cambiar cuando el sistema cambia para adaptarse a ti. Que es peligroso el nivel de mansa aceptación de la realidad a la que nos hemos acostumbrado. Que no existe el sentido crítico cuando de un día para otro te pueden acabar vendiendo que nada importa, porque todo vale. Vale que seas pobre, vale que tengas que emigrar porque en tu país no funciona el mercado laboral, pero oye, que te vas a ser embajador científico de España en el extranjero. Vale que tu contrato sea basura porque te permite llevar una vida flexible, en la que dentro de seis meses lo mismo estás en Londres trabajando de camarera, y eso es trendy y es muy aventurero y además Nescafé te hace sentirte como en casa cuando te toca el premio de que te paguen el viaje de vuelta.

Estas postverdades que responden a esta, nuestra postrealidad, entiendo que siendo nosotras postnormales.

La renta básica va en serio. ¿Qué tienen que ver la tecnología, el tiempo libre y el trabajo?

Dejémonos de chorradas. Por más que muchos se encarguen de silenciar el debate sobre la renta básica y en criticar a sus defensores, la renta básica no es ninguna idea feliz de un grupo de intelectuales dedicados a inventar nuevas formas de justificar la vagancia.

Es un hecho probado que la Globalización primero y la Inteligencia Artificial después han deslocalizado la mano de obra. La primera, hacia países no occidentales (por llamar de alguna manera a lo que otros llaman puerta de atrás), mientras que la segunda ha demostrado que unos pocos humanos con estudios superiores pueden crear mano de obra que deja muy atrás a sus congéneres menos cultivados,  defectuosos y que encima pretenden cobrar cuando enferman o se empeñan en comer todos los días. Es momento de empezar a considerar la renta básica como la única salida del pozo negro en que está sumido el mercado laboral.

renta-basica-2

La renta básica la defienden desde premios Nobel en economía como James Meade o Jan Tinbergen, pasando por partidos políticos izquierdistas y colectivos internacionales, académicos y hasta multimillonarios. Muchos países se encuentran ya experimentando con la implantación de este modelo. Desde 1986 un comité europeo, Basic Income European Network (BIEN), que agrupa a miembros de distintas nacionalidades y recorridos político-sociales, se dedica a publicar información comprensible y crítica defendida por integrantes de más de 20 países y a elaborar propuestas para solucionar el problema sistémico del paro, la integración europea, pobreza, desarrollo, cambiar los patrones tradicionales de trabajo, carrera profesional y vida familiar y salvaguardar los principios de justicia social. Es como un think tank pero de los éticos, que se dedican a pensar por todos y no para defender los intereses de algunos. BIEN trascendió el ámbito europeo en 2004 y desde entonces se presenta como una red mundial especializada en la difusión y creación del debate técnico y político sobre renta básica.

La renta básica parte del concepto de considerar los derechos económicos como parte inherente del status de ciudadano. No importa tu nacionalidad o tus ingresos o tu patrimonio o tu profesión o tu sexo o tu interés por enriquecerte. La renta básica es un derecho universal que te permite organizar y decidir sobre tu vida partiendo de una seguridad material que te da el disponer de los recursos suficientes para subsistir.

No hay gobiernos capaces de crear puestos de trabajo. La solución de aumentar el gasto público para crearlos hace tiempo ya que dejó de ser viable, y en la actualidad ni los mercados de bienes emergentes y la hipertrofia de los puestos administrativos y burocráticos son capaces de asimilar la oferta de trabajadores. Por un lado confluyen un desarrollo tecnológico que va años luz por delante de la sociología, psicología, ciencia política, economía y antropología y que cada vez nos organizamos peor y sufrimos más por ello. El desarrollo tecnológico no está trayendo el desarrollo personal y social que nos prometieron. Mucho menos está ayudando a cerrar la brecha internacional, de género o de clase.

newproject_2_original1

Las reticencias a la aplicación de la renta básica vienen de unos pocos señores blancos y reaccionarios que ven el mundo cambiar y se cagan en los pantalones. Se aferran a este sistema, que hace años que da señales de no funcionar, y  rezan preocupados para que no les explote en las manos demasiado pronto. Estos últimos estertores de un mundo moribundo nos están jodiendo a todos a distintos niveles y no nos engañemos, siempre se puede ir a peor. Los predicadores de muerte, siempre pendientes de accionar el freno motor.

ERIK BRYNJOLFSSON: We’re now beginning to have machines be able to augment and automate our brains and replace mental tasks. Machines can do computations and make decisions and we’re still in the early stages of this, but we believe that the implications will be at least as profound as what the Industrial Revolution did for our muscles.

Que un robot te robe el trabajo es triste cuando el avance tecnológico no ha liberado a las personas, sino que nos ha encadenado más. La renta básica va por ahí, en ser el lubricante perfecto para hacer funcionar una sociedad postindustrial globalizada. La renta básica no salva el sistema, salva a las personas y libera su tiempo para que podamos encargarnos de tareas más gratificantes que todavía no pueden hacer las máquinas. Para que exploremos nuestra naturaleza y creemos otras cosas. Imagínate tener tiempo real y energías reales para invertir en proyectos comunitarios, artísticos y emocionales. Porque desde luego el tiempo libre que da un puesto de trabajo normal es duro invertirlo en algo productivo. Al menos mi cerebro cuando acaba la jornada laboral solo quiere desenchufarse y entrar en un letargo televisivo.

El ocio es un arte. Casi todos saben trabajar. Poquísimos son los que saben quedarse sin hacer nada. Y eso es debido al hecho de que a todos nos enseñaron a trabajar, pero nadie, como ya fue dicho, nos enseñó a quedarnos sin hacer nada. Para quedar sin hacer nada son necesarios los lugares correctos. Ustedes (…) pueden crear grandes centros culturales y de consumo, pero en ellos descansamos como si estuviéramos trabajando. (De Masi).

En el presente de nuestra modélica sociedad del futuro, civilizada, políticamente correcta y desarrollada, disponemos de menos tiempo libre del que tenía un campesino en la Edad Media. Muchos economistas vaticinaban que el desarrollo tecnológico conllevaría una reducción de los tiempos de trabajo al aumentar la productividad y la eficiencia, y, sin embargo, ha resultado todo lo contrario. La evolución del tiempo libre no ha sido lineal ni se correla con la curva de desarrollo tecnológico, sino que la sociedad a veces se comporta como una caja negra alejada de toda lógica, y esta vez los reajustes entre tiempos, salarios y medios tecnológicos no responden a ninguna. ¿Cómo puede ser que cada vez menos personas trabajen más, cobren menos y dispongan de tecnología suficiente para multiplicar exponencialmente la velocidad a la que hacen su trabajo?.

La renta básica no es ninguna idea feliz de un grupo de intelectuales dedicados a inventar nuevas formas de justificar la vagancia.

Tertulianos, trajeados dedicados a cobrar de las arcas públicas y a criticarlas cuando se les calienta la boca con el tema del liberalismo, grandes empresarios y demás jauría se encargan desde sus sillones a aleccionarnos sobre lo que es bueno para la economía y lo que pacifica a los mercados. Nos advierten con sus estertores de muerte que la renta básica solo consigue arruinar a los Estados y hacer que la gente no quiera trabajar. El debate en serio sobre la renta básica es para los mayores y debe partir de la ciudadanía consciente de que se nos viene encima la economía de la Inteligencia Artificial.

El siglo XXI representa lo más sucio y contradictorio de la naturaleza humana. Tenemos en nuestra mano herramientas, posibilidades, conocimiento y marco favorable para construir sociedades mundiales más igualitarias y relaciones interpersonales más sanas, y, sin embargo, vivimos en sociedades cada vez más desiguales, con diferencias entre los estratos más beneficiados y más perjudicados que se van ensanchando año tras año, repunta la violencia machista y a pesar de tener a nuestra disposición más información cada vez somos menos capaces de elaborar un relato con ella. Súmale a eso la crisis ambiental y disfruta de la frustración de ver que efectivamente las cosas pueden cambiar y, sin embargo, van en la dirección contraria. Somos una panda de postmodernos amnésicos que no parecemos aprender ni a palos.

renta-basica-1

Hay cifras de destrucción de empleo por la llegada de la Inteligencia Artificial que hablan por sí solas. Se estima en 7 millones los puestos de trabajo que desaparecerán y en tan solo 2 millones los que se crearán, en un periodo entre 2015 y 2020. No solo los trabajos poco especializados se encuentran amenazados; abogados, ingenieros y médicos son profesiones que van a sufrir su irrupción en el mercado, y, mientras que la entrada de la maquinaria en la sociedad fabril supuso la sustitución del trabajo físico, la IA viene a sustituir el trabajo intelectual.

El coste de la mano de obra se redujo drásticamente con la deslocalización de la producción, y vivimos una escalada de reducción de costes de personal desde décadas atrás a la actualidad, que implican un aumento en beneficio empresarial que no está correlado con el aporte tributario a las arcas comunes. La IA no está fiscalizada como debería, los beneficios de ésta no se están distribuyendo adecuadamente entre la población, sino que nos vemos amenazados por dos grandes problemas: menos gente trabaja y trabajará y menos impuestos se pagarán por este mismo motivo. La renta básica financiada con impuestos a la maquinaria y tecnología es la solución para rescatar a nuestro sistema de organización.

Liberados de la necesidad material por las herramientas informáticas, y teniendo en cuenta que el trabajo o los llamados bullshit jobs hace años que dejan de dignificar, para constituirse como la alienación suprema, sólo quedaría aprovechar toda esa posisibilidad y redistribuir los beneficios que la tecnología puede ofrecernos. Un hecho curioso acerca de la renta básica es que es una idea compartida transversal a ideologías tan opuestas como parte de la izquierda y el liberalismo feroz.

Con la instauración de una renta básica, los ciudadanos nos veríamos beneficiados del desarrollo tecnológico, nos protegeríamos contra sus efectos devastadores sobre nuestro desfasado modelo laboral y económico y aseguraríamos nuestra posición como trabajadores pudiendo rechazar ofertas de empleo esclavista. La renta básica empodera al ciudadano y al trabajador. Desaparecerían las figuras del trabajador pobre, la del negrero y la desprotección y culpabilización de amplias capas sociales pisoteadas por los poderes económicos, que son continuamente atacadas dentro de este sistema por no tener trabajo, o por ser pobres, o por las decisiones equivocadas que supuestamente toman y que les empujan a la precariedad y al estigma social. Al asegurar la subsistencia material, la renta básica permitiría formas de trabajo flexibles que vendrían a complementar los ingresos, al contrario que la situación actual en la que puedes matarte a trabajar y ser pobre como rata.

Una idea feliz de los yuppies de Ciudadanos es la de complementar las rentas del trabajo desde el Estado. Esto es: permitir a las empresas que paguen sueldos de hambre y financiar desde el Estado al trabajador para que reúna una cantidad de ingresos digna. Ciudadanos debe opinar que esta es la opción más de centro y más moderada y mucho consenso, pero en mi opinión esta salida solo desestabiliza las cuentas públicas y premia a los esclavistas, que seguirán viendo crecer sus ingresos.  Dado que los salarios cada vez son más bajos, excepto en el sector financiero y especulativo, este tipo de ingresos proporcionaría esa cantidad añadida necesaria para una vida digna, para hacer desaparecer al trabajador pobre. Dicho de otro modo, vendría a suplir con dinero estatal esa parte de renta salarial que las empresas se niegan a retribuir. Dentro del liberalismo esta es ni más ni menos que una distorsión de mercado que convierte al Estado en un comedor de pobres, que reparte limosna mientras permite a una empresa el seguir con sus prácticas depredadoras (y legales). La renta básica no está, como el complemento salarial, basado en la caridad, ni implica, como este último, el hecho de que el Estado se tenga que hacer responsable del aumento continuo del margen de beneficio empresarial. Tampoco obvia la existencia del paro sistémico que causa la automatización del trabajo. La renta básica ya está aquí.

En definitiva, no es inteligente negar el mundo que ya ha llegado, y es mucho menos inteligente obviar la intención de los creadores de opinión en desacreditar a los defensores de la renta básica como una solución a este nuevo mundo.

Si quieres aprender más sobre ocio, tiempo libre y los conceptos de work and labour para no quedarte sin argumentos delante de algún cuñado predicador de muerte, échale un ojo a esto y a esto.

marisauve_1_original

 

 

View story at Medium.com

La teoría de la estupidez de Carlo Cipolla no tiene fecha

En el campo, en la ciudad, en la playa y la montaña. Están en tu trabajo, y en tu familia. Los idiotas viven en tu barrio y en el vecino. Te los encuentras caminando por la calle y en las cenas de Navidad. Los idiotas en el siglo XXI están también en Internet. Los idiotas son del Madrid y del Barça, de izquierdas y de derechas. Los idiotas compran en las mismas tiendas que tú y asisten a los mismos conciertos. Los idiotas hablan swahili y mandarín. Tienen hipotecas o son nómadas. Los idiotas trascienden las barreras de cultura, raza, género, orientación sexual, nación y edad. Los idiotas también son probablemente atemporales. Tú puedes ser un idiota y no saberlo. Y, sin embargo, la humanidad sigue sin saber cómo tratar con ellos o cómo identificarlos.

idiotaAfortunadamente, el alcance de la estupidez humana ha sido explorada con anterioridad a que nos hiciéramos esa pregunta; Carlo Cipolla, autor de Allegro ma non troppo (literalmente: alegre pero no demasiado) trató mediante el método deductivo de dimensionar la magnitud de este fenómeno, y nos regaló la obra que te guiará a través de los tenebrosos senderos de una vida repleta de idiotas, culminando con la Teoría de la Estupidez y sus 5 leyes básicas que guían el comportamiento estúpido. El objetivo de Carlo Cipolla, era desde un principio neutralizar a este poderoso grupo de personas que impiden el crecimiento del bienestar y de la felicidad humana.

La humanidad se encuentra (y sobre esto el acuerdo es unánime) en un estado deplorable. Ahora bien, no se trata de ninguna novedad. Si uno se atreve a mirar hacia atrás, se da cuenta de que siempre ha estado en una situación deplorable. El pesado fardo de desdichas y miserias que los seres humanos deben soportar, ya sea como individuos o como miembros de la sociedad organizada, es básicamente el resultado del modo extremadamente improbable (y me atrevería a decir estúpido) como fue organizada la vida desde sus comienzos.

Este grupo de idiotas es mucho más poderoso que el IBEX 35, que la OTAN, que Putin,  Cebrián o la deuda. Los idiotas no están organizados, no tienen jefe y no se rigen por ninguna ley. El problema fundamental de estar rodeados de idiotas se resume en su primera ley:

Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de estúpidos en circulación

No podemos atribuirle una fracción numérica sobre el conjunto de la población no idiota, aunque se distribuyen en una proporción constante que nos lleva a la segunda ley:

La probabilidad de que una persona determinada sea una estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona

Todos somos hermanos a los ojos de Dios; o, como diría Carlo Cipolla, toda persona puede resultar ser estúpida independientemente de su nacionalidad, género o color de piel. La frecuencia de idiotas mantiene una proporción constante en los grupos observados, grandes o pequeños, proporción que, según la primera ley, superará siempre las previsiones más pesimistas.

Todos los seres humanos están incluidos en una de las categorías fundamentales; los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos

Expresado en términos de costes-ganancias (pérdidas y beneficios), las acciones que nos llevan a una interacción con otro ser humano pueden incluirse en uno de los cuatro cuadrantes de la gráfica siguiente, dando como resultado individuos incautos, inteligentes, malvados y estúpidos, en función del resultado de sus acciones.
idiota1
Una persona estúpida es una que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio. El individuo que realiza una acción que beneficia a otros pero se autoinflige daño en el proceso es el incauto. El individuo que actúa en beneficio propio sin importarle el daño que cause al resto es el malvado, al que podríamos llamar Felipe González-aunque aún no sepamos si se está beneficiando así mismo con sus acciones, por lo que podría tratarse de un estúpido al que no hemos descubierto-. El individuo que consigue encaminar sus acciones a un aumento del bienestar global, en el que él mismo se incluye, es el inteligente, mientras que el individuo que actúa y con ello no solo consigue perjudicarse a él, sino al resto, es el estúpido. Creo que con este esquema es bastante sencillo encasillar a una persona en algún cuadrante, si no en varios, aunque como en todo, hay grados de estupidez y de inteligencia. A mí se me ocurre por ejemplo el caso del votante de derecha liberal pobre. A ver si adivináis dónde.
El caso es que las personas racionales tienen dificultades a la hora de imaginar y comprender un comportamiento irracional. Pero, sin embargo, no son pocos los casos en los que las personas tienden a agruparse bajo el área del cuadrante de los estúpidos. La distribución de frecuencias implica que hay un alto número de decisiones en las que las pérdidas totales superan a las ganancias totales, dando como resultado neto una pérdida de bienestar. Esto es, por ejemplo, el caso de los malvados estúpidos, cerca de la estupidez pura, en los que al intentar ganar un beneficio consiguen hacer perder más al resto de lo que ellos ganan. Esto supone que es posible encontrarse con malvados perfectos (pérdidas igualan a ganancias) y con malvados estúpidos o malvados inteligentes.
En función de la capacidad de acción del individuo estúpido, el grado que alcanzan sus acciones estúpidas varía. Esto es, un estúpido en posición de poder tiene mucha más capacidad de destrucción que un estúpido con área de actuación limitada. Una pregunta que suelen hacerse los inteligentes es cómo es posible que los estúpidos alcancen posiciones de poder o autoridad; Carlo Cipolla responde a esto con la teoría de castas y clases, que permitieron durante siglos un flujo constante de personas estúpidas a puestos de poder. Esas clases o castas modernas (partidos políticos, democracia y burocracia) continúan suministrando estúpidos, sin ir más lejos, a través de las elecciones democráticas, una herramienta eficaz para asegurar el mantenimiento estable de la fracción correspondiente de estúpidos (recordemos que según la 2ª Ley, existe un porcentaje desconocido y subestimado de estúpidos entre los votantes), y las elecciones les brindan una oportunidad magnífica para perjudicar a todos los demás sin beneficiarse a sí mismos.
Debemos recordar que la peligrosidad y nocividad de los estúpidos es también culpa de los inteligentes, incautos y malvados, que son incapaces de adelantarse a sus desmadres y actuar en consecuencia. Los inteligentes pueden entender la lógica del malvado, pero se encuentran desarmados ante la devastación que causa un estúpido. Los estúpidos, además, tienden a carecer de autoconciencia, lo que supone que piensen que son malvados, incautos y, sorprendentemente, inteligentes. Esto nos lleva a la 4ª Ley
Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento, lugar o circunstancia tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.

 El corolario a esta teoría de la humanidad es bien conocido, y afirma que es mucho más peligroso un estúpido que un malvado. Ser malvado perfecto es actuar en favor de una transferencia de riqueza entre un individuo y otro, por lo que en análisis macro supone que una sociedad en la que todos son malvados a turnos se encontrará en equilibrio. Sin embargo, una sociedad con una gran fracción de estúpidos tiende al empobrecimiento. Todo esto no nos puede llevar a pensar que las sociedades que consideramos más avanzadas cuentan con un menor número de estúpidos, o que las sociedades en decadencia sufren de un mayor contigente estúpido (ya que infringiríamos las leyes anteriores). Carlo Cipolla responde a esto con la hipótesis de que en las sociedades en decadencia la acción de los estúpidos no se ve contenida por la permisividad del resto de grupos, lo que aumenta su potencial destructor. Además, en estas sociedades, muchos individuos tienden a comportarse como incautos estúpidos o malvados estúpidos, lo que nos lleva a engrosar las pérdidas totales y acelerar la crisis del sistema.

De la concentración de poder en la industria

Hace poco salía a la luz la siniestra noticia acerca de que 3 corporaciones están a un tris de controlar las herramientas de producción agraria a nivel mundial. La globalización tenía sus inconvenientes.

Ahora que la crisis del PSOE quema rotativas y la trama Gürtel hace su reaparición en los medios de desinformación, es buen momento para desentrañar la masa de albóndigas en que se está convirtiendo nuestro futuro cercano como civilización. Y es que este poco transparente y mafioso holding dedicado a la producción de fitosanitarios, semillas, abonos, herbicidas, agroquímicos y pesticidas, lleva varias décadas en proceso de unificación empresarial. Así, granito a granito, se están haciendo con el mercado global de producción alimentaria. Como las hormiguitas que acumulan comida en el largo verano del libre mercado, nos la están colando trás trás por detrás.

Años de linchamiento público (que no mediático) de Monsanto, no han servido para debilitarlos, y así, como buena plaga, se han hecho más fuertes. El control de un recurso estratégico, como es la comida – y es que, joder, ¡¿qué hay más estratégico que la comida!?-, por parte de una empresa privada, pone los pelillos de punta. Porque a nadie le gusta no tener escapatoria. Y os debo decir, amigas mías, que de momento no hay escapatoria a gran escala. Esto es como el país que contaba en su arsenal con una bomba H en los años fríos, pero PEOR. Los culpables (aunque listillos) de este jaque mate al género humano son la alemana Bayer, las estadounidenses Dow, Dupont y por supuesto Monsanto (no se pierde una), la china ChemChina y, sorprendentemente, una suiza Syngenta que, traicionando los principios básicos suizos de no mojarse, se encuentra colegueando con las grandes potencias (privadas) que han venido a sustituir a sus potencias estatales-¿públicas?-. La concentración de poder a niveles globales nos convierte a todas en seres vulnerables  a las prácticas nada éticas pero sí rentables de subida de precios y guerra económica.

La información es el nuevo oro. Los fertilizantes el nuevo petróleo. Las megacorporaciones la nueva metrópoli.

Esta curiosa analogía entre estado-nación novecentista y megacorporación del siglo XXI no hace más que preocuparme. Y es que sin que nos demos cuenta el poder ha pasado de manos estatales a privadas en una vorágine muy loca de libremercado y neo-neocolonialismo.

ADVENTURE CLUB

No tienes competencia, no tienes rival y no tienes límites. El sueño húmedo de todo emprendedor.

Controlar la energía, la nutrición, el agua potable y la tierra fértil es la nueva guerra mundial de potencias, a la que como ciudadanos nos enfrentamos sin herramientas potentes y grandes desventajas. Los gobiernos son débiles e  incapaces de resistir un asalto de esta magnitud. Los Estados Unidos no dan miedo. China da un poco de miedo, es verdad, pero una empresa privada internacional con confusa jerarquía en la toma de decisiones y cabezas visibles de poder dan MUCHO más miedo. Quien tenga en este siglo el control de dichos recursos, tendrá el poder absoluto. Con miedo de parecer castrochavista diré que las soluciones más eficaces a este problema serían la nacionalización de los recursos estratégicos para evitar el monopolio de los mismos por manos privadas (ya sabemos, esas manos invisibles). Si negamos con la cabeza cuando algo desprende tufillo socialista, mirar el resultado del oligopolio eléctrico en el caso español aquí (también podéis mirar vuestras facturas de los últimos diez años).

Poco se ha dicho de la tendencia de ciertos bienes al monopolio natural, como por ejemplo, el suministro de agua potable, que conlleva que su privatización se convierta no en un negocio sino en una gallina de los huevos de oro. No tienes competencia, no tienes rival y no tienes límites. El sueño húmedo de todo emprendedor.

Lo curioso es, que pocas voces liberales se alzan en contra de este tipo de monopolios, que distorsionan el mercado y arruinan sociedades. Vaya, parece que la mano invisible se está convirtiendo en la mano llena. La máquina propagandística cuando esto sucede calienta motores y las palabras Venezuela y comunismo no tardan en aparecer. Un discurso objetivo y racional nos conduciría a debatir y combatir la existencia de estos monopolios, y los primeros que deberían abrir la boca serían esos que se la llenan con el libre mercado y sus beneficios. La belleza de la teoría económica liberal sobre el papel se convierte en caciquismo demasiado rápidamente y no aguanta una crítica.

 monopolioPiensa en que no necesitas sacar los tanques a la calle y bombardear ciudades si puedes cortar el grifo de recursos básicos. Que no necesitas diplomacia si tienes las semillas (o mejor, el fertilizante). Que no es útil una declaración de guerra si tienes el control de la tierra. Que los ejércitos, los gobiernos, las embajadas, los tribunales, la realpolitik, los partidos y los sindicatos, la patronal, son indiferentes si tú tienes el verdadero poder.

La deudocracia es el pasado. El monopolio is the new black.

Por: RAF Tomaten

 

 

Nosotras y el Estado del Medioestar

El número de multimillonarios en España ha aumentado un 44% desde 2011. España se convierte en 2016 en el país más desigual de la OCDE. Los 20 españoles más ricos tienen tanto como el 30% más pobres y según un estudio de Oxfam, el patrimonio de las grandes fortunas subió un 15%, mientras que el del 99% restante cayó un 15%. Una economía al servicio del 1%. Nadie discute ya que esto no es una crisis, es, como diría un portavoz del PP, un reajuste. Un trasvase de riqueza de los desarrapaos a los forraos.

Entonces, si es tan obvio que nos han estafado como a guiris ¿Por qué no estalla nada? ¿Tendrá la sociología respuestas?. Tenemos una teoría. Existe una dinámica sutil, una percepción creada, una convicción, entre los que tienen poco, que nos distingue de los que no tienen nada, y que engaña a nuestros cerebros, ah, con la esperanza. Con la falsa creencia de las aspiraciones, la dulce muerte de la razón.

medioestar

Al fin y al cabo, todas queremos vivir más o menos en paz, si no tienes dinero para conseguir bienes, se pone de moda el minimalismo grunge y el reciclaje es cool. Un piso ruinoso lleno de palés tiene encanto. Comprar de segunda mano también. El sistema convierte en consumo válido y atractivo nuestras limitaciones. Él también se reajusta. Incluso si no quieres recogerlos de la calle (que la mendicidad todavía no queda bien), IKEA te vende a módicos precios bienes fabricados en cadena que parecen auténticos y creativos.

Ser pobre como rata está de moda. Y digo yo ¿Por qué no dejamos de hacer bandera de nuestra condena? Pues porque queremos vivir en paz. Queremos sentir que nuestro acotado margen de maniobra es en realidad muy moderno y envidiable. Que la precariedad en un trabajo es en verdad movilidad. Que eso es algo a lo que hay que aspirar. ¿Por qué? Porque es útil. ¿Es útil para tu vida? Tal vez no . Pero, si es muy juvenil cambiar de trabajo constantemente, cobrando una mierda, sin convenios, sin vacaciones, sin sueldos decentes ¿pensarías lo mismo?. Tus padres aspiraban a pagarse la hipoteca ¿Quieres tú eso? No. Quieres ser libre y no estar atado ¿Quieres eso? A lo mejor, y solo a lo mejor, estamos maquillando nuestra triste realidad como una decisión tomada. Y a lo mejor, alguien lo ha decidido por nosotras.

Nuestros sueldos de miseria necesitan un mercado con bienes miserables. Si reajustamos nuestras aspiraciones ¿Para qué tenemos que reajustar el Sistema?

El Estado del Medioestar, el Estado del Miedoestar

Fuera coches de nuestros barrios

El Ajuntament de Barcelona ha presentado su nuevo plan de movilidad para la ciudad, titulado Omplim de vida al carrer. Los muy bolivarianos pretenden que con un presupuesto low cost, la ciudad reconquiste al coche el espacio ocupado por la circulación y el aparcamiento de vehículos. La era del automóvil está llegando a su fin, y hay ciudades que se están anticipando a esta caída del imperio del motor planificando y reestructurando el orden dentro del caos urbanístico. De entrada, Barcelona pretende invertir 1,7 millones de euros iniciales en cinco manzanas de Sant Martí y continuar por otras zonas del Eixample -ampliación urbana del plan Cerdà- con un presupuesto de 10 millones. Barcelona és bona si la bossa sona, vaya.


El Ajuntament de Barcelona quiere que, además de coches, por las calles pasen “otras cosas”, y es que ¿quién no recuerda cuando aún se salía a las plazas y no se bajaba al recinto de la urba? Entre los carteles de PROHIBIDO JUGAR A LA PELOTA-todo un clásico ya- y las grandes avenidas de los PAUs-de las que ya hablamos en su día-, estamos reconvirtiendo los barrios en meros contenedores de viviendas separados por asfalto de doble sentido, y unas aceras peatonales que van disminuyendo de tamaño conforme pasan los años.

barrioEste plan pivota sobre la idea de la creación de superilles (superblocks en inglés y supermanzanas en castellano), un concepto que no se ha inventado Colau, sino que ya existía en la ciudad y que se remonta al menos a dos legislaturas anteriores, donde ya se proyectaron barrios asíy quedaron un poco en el aire, como los proyectos que se te ocurren con tus colegas un sábado noche-.

En Gràcia, el Lavapiés barcelonés, esta redistribución del espacio se llevó a cabo como piloto hace unos diez años, poniendo en pie de guerra a comerciantes, que decían verían mermar sus negocios, al no poder acceder a ellos los clientes en coche. Una vez más comprobamos que nunca llueve a gusto de todas, y que en las ciudades por suerte o por desgracia conviven intereses enfrentados que son difíciles de conciliar. Aquí entraríamos a debatir si la construcción de macrocomplejos comerciales en las afueras, a los que se suele acceder en coche, complica la supervivencia del comercio de barrio, y si verdaderamente frente a este hecho se encuentra el restringir el tráfico en ciertas zonas de la ciudad, pero esto es carne de tertuliano.

En cualquier caso, no está de más el repensar de la ciudad y pretender devolver a la ciudadanía peatonal su protagonismo dentro de los barrios, creando islas peatonales a partir de perímetros de manzanas donde se reducirá –en función de los resultados de las fases previas de seguimiento– el tráfico privado. La velocidad será limitada-también con objetivos disuasorios– con un objetivo global de alcanzar el 94% de espacio peatonal dentro de la superille.

Lo mejor de todo esto es que este plan no exige grandes obras o intervenciones-que Colau no es Gallardón-, y que se apoya sobre lo que ya comenté en otros artículos, la posibilidad de mejora y de planificación basándose en los recursos disponibles y priorizando el diseño o la reestructuración del espacio, frente al cementazo y volvemos a empezar. Este tipo de planes exigen un cambio de mentalidad institucional, que se basa en la identificación de necesidades reales de las vecinas y no en un delirio faraónico. Así mismo, este tipo de planificación exige una visión holística del asunto, que en este caso parece cubierta, ya que está siendo consensuado con las plataformas vecinales y coordinado con la  nueva red de autobuses urbanos, que pretende ser más eficiente que la anterior y cubrir la demanda con menos tiempos de espera, optimizando los recorridos y las líneas. No es por alabar sin más, es que es sorprendente que una Administración en este país se haya parado a pensar en este tipo de cuestiones. A mi me dan ganas de llorar de emoción.

barcelonaLas necesidades de un plan de este tipo van mucho más alla de la devolución de las ciudades a los peatones o las exigencias de más zonas verdes en el casco urbano, y es que tendemos a pasar por alto que de Europa aparte de subvenciones y turistas también llegan órdenes, en este caso requerimientos de no superación de los índices de contaminación en las ciudades para 2018- ya veremos que hacemos en otras ciudades como Madrid-.

La tendencia bajista del uso del vehículo privado como medio de transporte facilita en gran medida la implantación de este urbanismo de bajo coste, y las alternativas a nuestra disposición van desde el uso compartido de un pool de vehículos gestionados a través de una app -vemos que las grandes están ya en ello-, hasta el replanteamiento de la circulación en las ciudades a través del impulso a la red de transporte público-digamos, mejorando su eficiencia y frecuencia– o el uso de la bicicleta. Ninguno de ellos por separado es el sistema perfecto que acabará con nuestros problemas, pero está claro que una red combinada de medios es mejor alternativa que el sistema actual, altamente ineficiente y contaminante, en el que los vehículos privados son usados sólo un 6% del tiempo por su propietario y se mueven nueve toneladas de vehículo para el transporte de un solo viajero.

Las ventajas sociales o propiedades emergentes que puede generar este  modelo, y según aparece recogido en el Plan de movilidad:

La implantació de les Superilles també vol millorar la promoció de l’autonomia de les persones, especialment d’infants i gent gran, pel temor que genera el trànsit; el foment de les relacions intergeneracionals, mitjançant espais públics adequats de trobada i de lleure; la potenciació dels vincles afectius de les persones amb el seu entorn; i l’increment de la seguretat ciutadana, a través de l’augment de la vitalitat dels carrers.

 irían desde la creación de redes vecinales fuertes y sentimientos de arraigo, hasta la potenciación de la autonomía de mayores y pequeños, al mejorarse la seguridad vial dentro de las superilles y disminuirse el temor que genera el tráfico, además de crear espacios de encuentro y de ocio.

Si queréis saber más de las superilles y del plan de movilidad coordinado entre el ayuntamiento de Barcelona y la Urban Ecology Agency, podéis consultar aquí. Si queréis flipar con el revuelo que ha causado en los medios internacionales y el nulo eco nacional que ha tenido en este país, mirar esto.

Por: RAF Tomaten

Querida Democracia: no eres tú, soy yo

Querida democracia: no eres tú, soy yo. Bueno no, sí eres tú. Tú y la panda de sinvergüenzas que hablan en tu nombre; la panda de descerebrados que los siguen hacia el medievo. Buen camino llevéis hacia el infierno. Señoras, señores, una servidora se despide de ustedes, me da asco ser española. Tanto gilipollas y yo sin balas. Y vengan ustedes a detenerme por exaltación de la violencia, igual que han censurado a todos aquellos que se han dedicado a escribir su apoyo a la matanza de Orlando, a no…espera. Espero, señoras y señores, espero. Llevo muchos años esperando -eres joven, las cosas cambiaran, ten paciencia-. Les juro que la he tenido, hablan ustedes con una ferviente defensora de la no violencia. Pero no vio nada esta servidora. Nada que fuera justo, nada que fuera honrado, nada que pudiera llamarse democracia.
Déjenme que les descubra una cosa, las palabras no son suyas, lo siento. Terrorismo de estado: maldita ETA. ¿Está usted sin casa? Nuestros antidisturbios le acompañaran gustosamente hacia la calle. La policía municipal al calabozo si osa usted rebuscar en la basura; no debió trabajar lo suficiente, si lo hubiera hecho ya estaría en Alemania. Pobres nuestras abuelas y abuelos; volvimos nosotros a buscar lo que ellos. ¿Tiene usted una carrera? Le haré un favor, trabajará usted gratis para mi en mi empresa, prometo explotarle mucho. Explótame, explótame mucho, que solo he estudiado un máster, he perdido el tiempo. Demasiada diversión, demasiada fiesta. Los jóvenes deberían ahorrar para la matricula y no gastar tanto en cerveza. Lástima que no sepa inglés, el único puesto que quedaba libre sin ese requisito era el de presidente del gobierno. Presidirá la cola del paro, no se preocupe, eso sí, si va temprano. Son todos una panda de vagos. Quien no trabaja en España es porque no quiere robar. Los carteristas son un peligro para el bien público, menos mal que tenemos leyes que apoyan a los sobreristas. ¿Ha dicho usted soberanistas? No, hablaba yo de Venezuela fíjese usted.

QUÉ DEMÓCRATAS NOS HAN VUELTO CUATRO AÑOS DEL PP

Qué demócratas nos han vuelto 4 años del PP, decía yo el otro día, cuando un amigo nos alentaba a todos en un grupo de guasap a votar, como respuesta al comentario de otra amiga que decía algo así como que lo mismo ni votaba en Junio. ¿Que queríais votar? Pues toma dos tazas.

Creo que el PP ha hecho más por la Democracia que cualquier otro partido. Ha conseguido que la gente vote. En su contra, si, pero que vote. Que vote porque como no está bien visto utilizar la violencia, o a lo mejor es verdad y todos somos muy demócratas, pues votamos.

Recuerdo el 15M. Lo recuerdo acampando, con la gente de mi barrio, con gente de todos los barrios, de todas las edades. Recuerdo y al respirar me vuelve las sensaciones que sentí en 2011. No había ni entrado en la carrera, era un pimpollo que estudió la selectividad en la Biblioteca 15M que había en Sol. Recuerdo que fue la primera vez que no me sentí una turista en el centro de Madrid, que sentí que la tierra era para el que la trabaja. Recuerdo que voté a PACMA en las elecciones generales de ese año. Recuerdo que no quería votar pero me sentía obligada, de alguna manera, a hacerlo para que no ganase, como pasó, el PP. Sin tener ni puta idea de macroeconomía, de crisis, de paro, de exilio forzoso, de medio ambiente, de decretos leyes ni mayorías absolutas, ya me olía yo que eso bueno no iba a ser

elmundo

Paz Vega y L´Oreal rehenes del 15M. Con lo jovencilla que era yo, todo me parecía como ir por primera vez al Parque de Atracciones. Foto

Para mí es más fácil tener claro lo que no quieres, que lo que quieres. Creo que a mi generación, nacida y educada en democraciaa pesar de bajo tropecientas leyes de educación que nos van a dejar gilipollas-, con abuelos proletarios y sociatas, padres antiheroína y antiviolencia, vidas fáciles, la han han enseñado a ser pacífica. El 15M, aparte de horizontalidad y transversalidad, era eso, un movimiento profundamente pacífico. Recuerdo las portadas amarillistas de esos tiempos, que seguro incluían a la ETA y Venezuela, no, porque no estaba de moda- ¿alguien se acuerda de cuando la actualidad en Venezuela empezó a ser más importante que la actualidad en España?-. Recuerdo que luego los medios, cuando ya estaban las tomateras plantadas en lugar de las petunias esas horrorosas y disfuncionales de las fuentes de Sol, empezaron a tratar el 15M de manera paternal y cariñosa, restándole importancia, diluyendo el contenido, trasmitiendo al resto de la población que no había pisado las plazas que éramos inofensivos y que no sabíamos lo que queríamos. Recuerdo a señoras que nos trajeron a Sol barras y barras de pan y comida de todo tipo, recuerdo barrer la plaza, recuerdo al Gobierno del PSOE intentando desalojarla. Porque nuestro Estado moderno y demócrata, utiliza la violencia. Cuando todos los mecanismos de controlmiedo, propaganda, discursos, fútbolfallan, hay que utilizar la violencia contra la disidencia. Siempre me sorprendió esa impunidad, ese derecho monopolizado, esa pasividad social ante el uso de la violencia, en una manifestación, por ejemplo. Si somos pacíficos ¿por qué ellos utilizan la violencia?. Si fuésemos violentos ¿utilizarían el pacifismo ellos contra nosotros?.

aawmadrid

Ponte a sembrar. Se me escapan las lagrimillas nostálgicas, pero que sepáis que la nostalgia es reaccionaria.  Foto

Por lo visto, el pasado Diciembre, tocaba movilizarse de tu casa al colegio electoral para meter un papel en una urna y conseguir que el PP nacional volviese a su madriguera. Después de 4 años en Neptuno, en la Castellana, en Sol, en Gran Vía, después de 4 años de estar movilizados, después de 4 años de la PAH, de 4 años de trabajo en colectivos, tocaba votar para silenciar a esa mayoría silenciosa que dice el PP. Ahí me llegó el problema. Porque no quería votar, pero me sentía culpable de no votar. Ademas sentía que eso no solo me estaba pasando a mí, y eso me preocupaba más. Pensaba en las monjas metiendo votos a puntapala de todos los enfermos de las residencias, pensaba en los sorianos, seres excepcionales cuyos votos valen como 5 míos, pensaba en abuelas y abuelos acojonados por si iban a  venir los comunistas y a la guerrita otra vez, pensaba en un desgraciado fardando en twitter al que su padre le había dado 20 euros por votar al PP, y me ponía enferma no votar.

democraciarealsoria

Aún hay esperanza en Soria (que no quiero ofender a los sorianos). Foto

Me sentía culpable porque a pesar de no ser ni de lejos demócrata, sentía que había muchas personas en este país que necesitaban que no ganase el PP. Que el medio ambiente y nuestra tierra necesitaba que no ganase el PP. Qué coño, que hasta nuestra Hacienda necesitaba que no ganase el PP. Que mis amigos y familiares en el extranjero, necesitaban que no ganase el PP. Y voté. Con vergüenza, voté. Qué ridícula debe ser nuestra democracia si hay gente a la que le avergüenza votar.

Hay gente que piensa que no tenemos más armas que el voto, y hay otra gente que piensa que el voto no es ningún arma. Yo, con vergüenza, votaré en las próximas elecciones, no por superioridad moral de la izquierda, como afirma Marhuenda, sino por todas esas personas que necesitan que no gane el PP.

 

Foto de portada: Fotogalería Público