La precariedad es trendy…Al menos eso piensa El País

Aparecía en la sección Tentaciones de El País cómo se estaba extendiendo la nueva moda de comer de la basura (sí, real). No estamos como para despreciar la tiranía del click y vamos a intentar evitar machacar a la redactora, que pasa de modas y prefiere no tener que comer de la basura por obligación, pero impacta y no he podido leerlo sin alucinar. Aparte de ser freegana también puedes optar por ahorrar y marcarte un nesting, el pasarse todo el fin de semana entre cuatro paredes, que para eso se lleva la mitad de mi sueldo el alquiler, hostia puta.

Atrincherarse entre las cuatro paredes de su morada ya no es de muermos, sino la última tendencia de moda: el ‘nesting’ (El País, 2017)

Los millenials damos pena. Si eres de Madrid, das mazo pena. Pero a inventiva no nos gana ninguna generación. No somos pobres, somos freeganos. El ocio que nos venden no está lejos de nuestras posibilidades, estamos de nesting. Ya hemos hablado por aquí de la transición que vivimos hacia el nuevo estado del medioestar, pero esto es demasiado. No consiste ya en la mitificación de la pobreza sino en lo complacientes que nos hemos vuelto con nuestra condición material y en la rápida normalización de la situación material y social de crisis en la que nos estamos desarrollando. Voy a dejarlo claro, a mi me da igual que babosees todo el fin de semana en tu sofá de alquiler o que cojas comida de la basura, que por otro lado me parece una opción muy ética y responsable dadas las estadísticas de despilfarro de alimentos. Pero no hagas bandera, joder, que me dan ganas de llorar.

Me enseñan su nevera y su despensa. Está todo repleto de alimentos. Me invitan a pan de cebolla con paté de berenjena. Comemos y charlamos. “Si un día no encuentras comida, la encuentras al día siguiente. Es muy fácil tener la despensa llena siempre. Eso sí, jóvenes no suele haber. Hay mucha gente mayor, que no les llega la pasta, cogen leche y productos básicos, y entre ellos sí que hablan y hay cierta comunidad. Pero lo viven como una necesidad, no por aprovechar el despilfarro de otros”.

Una ventaja de estos sistemas es que acaban con la polvorienta norma no escrita de la Honra. Esa necesidad hidalga nacional de aparentar que te sobra y que nos obliga a sentir vergüenza cuando somos pobres o pensar que exponemos carencias graves cuando de puertas para afuera descubren nuestra realidad cotidiana. La crisis ha cambiado un poco todo esto y ahora no nos avergüenza comprar marcas blancas o vender ropa por Internet, pero, de verdad, necesitamos salvar un poco el culo y salir con la dignidad de haber entendido lo que nos han hecho-hemos hecho en lugar de aceptar mansamente el presente en el que malvivimos.

Hacer bizcochos o trasplantar macetas le hará más feliz (El País, 2017)

Dejando a un lado que El País no es un referente periodístico, ni mucho menos, sí que apunta claramente hacia una actitud de consolación del despistado lector. No sé aún si es porque consigue más clicks acercarse al cliente mediante su sentimiento de autoafirmación o porque realmente está generando pensamiento. Esto último parece muy conspiranoico para que pueda realmente llegar a imaginar una sala llena de hombres gordos y poderosos maquinando nuevas estrategias de alienación social. Pero todas sabemos lo sutil que es el poder, sobre todo si en el propio artículo aparece citada como experta de nesting una firma de decoración de interiores. Probablemente su perversidad se limite al legítimo fin transversal de hacer dinero y la alienación sea solo cómo llamamos nosotras a la lobotomización colateral.

Quiero que nos paremos a pensar colectivamente sobre esto; ¿Estamos, al recilar pallets, por ejemplo, creando nuevos nichos de mercado para alimentar su neo-neocapitalismo? Mi respuesta es sí. El orden establecido siempre ha ido un paso por delante de nosotras; convirtió la moda punk en parte del sistema vaciándola de contenido, utilizó consignas del Mayo del 68 en eslóganes publicitarios y la filosofía hippie en ropa boho exclusiva.  El mecanismo es simple; aprovecha el movimiento contracultural y conviértelo en nicho económico profitable extrayendo el significado y dejando el significante. Joder, pero si lo han hecho hasta con la religión, vendiéndonos anillos y pendientes de crucifijos a consumidores profundamente laicos.

Puede que estemos hablando de formas de banalización de la cultura y de renovaciones rentables de la rueda que gira, pero en este caso me ha enfadado ver que va mas allá, y que han vaciado de significado a una generación entera, han convertido nuestras carencias en marcas personales. Tengo la sensación de que nos han robado el presente y que la integración en el sistema de nuestra contracultura ha ido demasiado rápido. Supongo que en el vertiginoso presente lleno de facturas que pagar y convenios de prácticas que prorrogar esto no tiene ningún interés para nadie, pero reflexionemos por un momento que va a ser de nuestra amnésica generación cuando no sepamos ni quienes somos.

Tengo la sensación de que movilización y lucha pierden sentido cuando las injusticias a las que te enfrentan ya no son más injusticias sino moda y genuidad. Que ya no existe un sistema que cambiar cuando el sistema cambia para adaptarse a ti. Que es peligroso el nivel de mansa aceptación de la realidad a la que nos hemos acostumbrado. Que no existe el sentido crítico cuando de un día para otro te pueden acabar vendiendo que nada importa, porque todo vale. Vale que seas pobre, vale que tengas que emigrar porque en tu país no funciona el mercado laboral, pero oye, que te vas a ser embajador científico de España en el extranjero. Vale que tu contrato sea basura porque te permite llevar una vida flexible, en la que dentro de seis meses lo mismo estás en Londres trabajando de camarera, y eso es trendy y es muy aventurero y además Nescafé te hace sentirte como en casa cuando te toca el premio de que te paguen el viaje de vuelta.

Estas postverdades que responden a esta, nuestra postrealidad, entiendo que siendo nosotras postnormales.

La renta básica va en serio. ¿Qué tienen que ver la tecnología, el tiempo libre y el trabajo?

Dejémonos de chorradas. Por más que muchos se encarguen de silenciar el debate sobre la renta básica y en criticar a sus defensores, la renta básica no es ninguna idea feliz de un grupo de intelectuales dedicados a inventar nuevas formas de justificar la vagancia.

Es un hecho probado que la Globalización primero y la Inteligencia Artificial después han deslocalizado la mano de obra. La primera, hacia países no occidentales (por llamar de alguna manera a lo que otros llaman puerta de atrás), mientras que la segunda ha demostrado que unos pocos humanos con estudios superiores pueden crear mano de obra que deja muy atrás a sus congéneres menos cultivados,  defectuosos y que encima pretenden cobrar cuando enferman o se empeñan en comer todos los días. Es momento de empezar a considerar la renta básica como la única salida del pozo negro en que está sumido el mercado laboral.

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La renta básica la defienden desde premios Nobel en economía como James Meade o Jan Tinbergen, pasando por partidos políticos izquierdistas y colectivos internacionales, académicos y hasta multimillonarios. Muchos países se encuentran ya experimentando con la implantación de este modelo. Desde 1986 un comité europeo, Basic Income European Network (BIEN), que agrupa a miembros de distintas nacionalidades y recorridos político-sociales, se dedica a publicar información comprensible y crítica defendida por integrantes de más de 20 países y a elaborar propuestas para solucionar el problema sistémico del paro, la integración europea, pobreza, desarrollo, cambiar los patrones tradicionales de trabajo, carrera profesional y vida familiar y salvaguardar los principios de justicia social. Es como un think tank pero de los éticos, que se dedican a pensar por todos y no para defender los intereses de algunos. BIEN trascendió el ámbito europeo en 2004 y desde entonces se presenta como una red mundial especializada en la difusión y creación del debate técnico y político sobre renta básica.

La renta básica parte del concepto de considerar los derechos económicos como parte inherente del status de ciudadano. No importa tu nacionalidad o tus ingresos o tu patrimonio o tu profesión o tu sexo o tu interés por enriquecerte. La renta básica es un derecho universal que te permite organizar y decidir sobre tu vida partiendo de una seguridad material que te da el disponer de los recursos suficientes para subsistir.

No hay gobiernos capaces de crear puestos de trabajo. La solución de aumentar el gasto público para crearlos hace tiempo ya que dejó de ser viable, y en la actualidad ni los mercados de bienes emergentes y la hipertrofia de los puestos administrativos y burocráticos son capaces de asimilar la oferta de trabajadores. Por un lado confluyen un desarrollo tecnológico que va años luz por delante de la sociología, psicología, ciencia política, economía y antropología y que cada vez nos organizamos peor y sufrimos más por ello. El desarrollo tecnológico no está trayendo el desarrollo personal y social que nos prometieron. Mucho menos está ayudando a cerrar la brecha internacional, de género o de clase.

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Las reticencias a la aplicación de la renta básica vienen de unos pocos señores blancos y reaccionarios que ven el mundo cambiar y se cagan en los pantalones. Se aferran a este sistema, que hace años que da señales de no funcionar, y  rezan preocupados para que no les explote en las manos demasiado pronto. Estos últimos estertores de un mundo moribundo nos están jodiendo a todos a distintos niveles y no nos engañemos, siempre se puede ir a peor. Los predicadores de muerte, siempre pendientes de accionar el freno motor.

ERIK BRYNJOLFSSON: We’re now beginning to have machines be able to augment and automate our brains and replace mental tasks. Machines can do computations and make decisions and we’re still in the early stages of this, but we believe that the implications will be at least as profound as what the Industrial Revolution did for our muscles.

Que un robot te robe el trabajo es triste cuando el avance tecnológico no ha liberado a las personas, sino que nos ha encadenado más. La renta básica va por ahí, en ser el lubricante perfecto para hacer funcionar una sociedad postindustrial globalizada. La renta básica no salva el sistema, salva a las personas y libera su tiempo para que podamos encargarnos de tareas más gratificantes que todavía no pueden hacer las máquinas. Para que exploremos nuestra naturaleza y creemos otras cosas. Imagínate tener tiempo real y energías reales para invertir en proyectos comunitarios, artísticos y emocionales. Porque desde luego el tiempo libre que da un puesto de trabajo normal es duro invertirlo en algo productivo. Al menos mi cerebro cuando acaba la jornada laboral solo quiere desenchufarse y entrar en un letargo televisivo.

El ocio es un arte. Casi todos saben trabajar. Poquísimos son los que saben quedarse sin hacer nada. Y eso es debido al hecho de que a todos nos enseñaron a trabajar, pero nadie, como ya fue dicho, nos enseñó a quedarnos sin hacer nada. Para quedar sin hacer nada son necesarios los lugares correctos. Ustedes (…) pueden crear grandes centros culturales y de consumo, pero en ellos descansamos como si estuviéramos trabajando. (De Masi).

En el presente de nuestra modélica sociedad del futuro, civilizada, políticamente correcta y desarrollada, disponemos de menos tiempo libre del que tenía un campesino en la Edad Media. Muchos economistas vaticinaban que el desarrollo tecnológico conllevaría una reducción de los tiempos de trabajo al aumentar la productividad y la eficiencia, y, sin embargo, ha resultado todo lo contrario. La evolución del tiempo libre no ha sido lineal ni se correla con la curva de desarrollo tecnológico, sino que la sociedad a veces se comporta como una caja negra alejada de toda lógica, y esta vez los reajustes entre tiempos, salarios y medios tecnológicos no responden a ninguna. ¿Cómo puede ser que cada vez menos personas trabajen más, cobren menos y dispongan de tecnología suficiente para multiplicar exponencialmente la velocidad a la que hacen su trabajo?.

La renta básica no es ninguna idea feliz de un grupo de intelectuales dedicados a inventar nuevas formas de justificar la vagancia.

Tertulianos, trajeados dedicados a cobrar de las arcas públicas y a criticarlas cuando se les calienta la boca con el tema del liberalismo, grandes empresarios y demás jauría se encargan desde sus sillones a aleccionarnos sobre lo que es bueno para la economía y lo que pacifica a los mercados. Nos advierten con sus estertores de muerte que la renta básica solo consigue arruinar a los Estados y hacer que la gente no quiera trabajar. El debate en serio sobre la renta básica es para los mayores y debe partir de la ciudadanía consciente de que se nos viene encima la economía de la Inteligencia Artificial.

El siglo XXI representa lo más sucio y contradictorio de la naturaleza humana. Tenemos en nuestra mano herramientas, posibilidades, conocimiento y marco favorable para construir sociedades mundiales más igualitarias y relaciones interpersonales más sanas, y, sin embargo, vivimos en sociedades cada vez más desiguales, con diferencias entre los estratos más beneficiados y más perjudicados que se van ensanchando año tras año, repunta la violencia machista y a pesar de tener a nuestra disposición más información cada vez somos menos capaces de elaborar un relato con ella. Súmale a eso la crisis ambiental y disfruta de la frustración de ver que efectivamente las cosas pueden cambiar y, sin embargo, van en la dirección contraria. Somos una panda de postmodernos amnésicos que no parecemos aprender ni a palos.

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Hay cifras de destrucción de empleo por la llegada de la Inteligencia Artificial que hablan por sí solas. Se estima en 7 millones los puestos de trabajo que desaparecerán y en tan solo 2 millones los que se crearán, en un periodo entre 2015 y 2020. No solo los trabajos poco especializados se encuentran amenazados; abogados, ingenieros y médicos son profesiones que van a sufrir su irrupción en el mercado, y, mientras que la entrada de la maquinaria en la sociedad fabril supuso la sustitución del trabajo físico, la IA viene a sustituir el trabajo intelectual.

El coste de la mano de obra se redujo drásticamente con la deslocalización de la producción, y vivimos una escalada de reducción de costes de personal desde décadas atrás a la actualidad, que implican un aumento en beneficio empresarial que no está correlado con el aporte tributario a las arcas comunes. La IA no está fiscalizada como debería, los beneficios de ésta no se están distribuyendo adecuadamente entre la población, sino que nos vemos amenazados por dos grandes problemas: menos gente trabaja y trabajará y menos impuestos se pagarán por este mismo motivo. La renta básica financiada con impuestos a la maquinaria y tecnología es la solución para rescatar a nuestro sistema de organización.

Liberados de la necesidad material por las herramientas informáticas, y teniendo en cuenta que el trabajo o los llamados bullshit jobs hace años que dejan de dignificar, para constituirse como la alienación suprema, sólo quedaría aprovechar toda esa posisibilidad y redistribuir los beneficios que la tecnología puede ofrecernos. Un hecho curioso acerca de la renta básica es que es una idea compartida transversal a ideologías tan opuestas como parte de la izquierda y el liberalismo feroz.

Con la instauración de una renta básica, los ciudadanos nos veríamos beneficiados del desarrollo tecnológico, nos protegeríamos contra sus efectos devastadores sobre nuestro desfasado modelo laboral y económico y aseguraríamos nuestra posición como trabajadores pudiendo rechazar ofertas de empleo esclavista. La renta básica empodera al ciudadano y al trabajador. Desaparecerían las figuras del trabajador pobre, la del negrero y la desprotección y culpabilización de amplias capas sociales pisoteadas por los poderes económicos, que son continuamente atacadas dentro de este sistema por no tener trabajo, o por ser pobres, o por las decisiones equivocadas que supuestamente toman y que les empujan a la precariedad y al estigma social. Al asegurar la subsistencia material, la renta básica permitiría formas de trabajo flexibles que vendrían a complementar los ingresos, al contrario que la situación actual en la que puedes matarte a trabajar y ser pobre como rata.

Una idea feliz de los yuppies de Ciudadanos es la de complementar las rentas del trabajo desde el Estado. Esto es: permitir a las empresas que paguen sueldos de hambre y financiar desde el Estado al trabajador para que reúna una cantidad de ingresos digna. Ciudadanos debe opinar que esta es la opción más de centro y más moderada y mucho consenso, pero en mi opinión esta salida solo desestabiliza las cuentas públicas y premia a los esclavistas, que seguirán viendo crecer sus ingresos.  Dado que los salarios cada vez son más bajos, excepto en el sector financiero y especulativo, este tipo de ingresos proporcionaría esa cantidad añadida necesaria para una vida digna, para hacer desaparecer al trabajador pobre. Dicho de otro modo, vendría a suplir con dinero estatal esa parte de renta salarial que las empresas se niegan a retribuir. Dentro del liberalismo esta es ni más ni menos que una distorsión de mercado que convierte al Estado en un comedor de pobres, que reparte limosna mientras permite a una empresa el seguir con sus prácticas depredadoras (y legales). La renta básica no está, como el complemento salarial, basado en la caridad, ni implica, como este último, el hecho de que el Estado se tenga que hacer responsable del aumento continuo del margen de beneficio empresarial. Tampoco obvia la existencia del paro sistémico que causa la automatización del trabajo. La renta básica ya está aquí.

En definitiva, no es inteligente negar el mundo que ya ha llegado, y es mucho menos inteligente obviar la intención de los creadores de opinión en desacreditar a los defensores de la renta básica como una solución a este nuevo mundo.

Si quieres aprender más sobre ocio, tiempo libre y los conceptos de work and labour para no quedarte sin argumentos delante de algún cuñado predicador de muerte, échale un ojo a esto y a esto.

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Nosotras y el Estado del Medioestar

El número de multimillonarios en España ha aumentado un 44% desde 2011. España se convierte en 2016 en el país más desigual de la OCDE. Los 20 españoles más ricos tienen tanto como el 30% más pobres y según un estudio de Oxfam, el patrimonio de las grandes fortunas subió un 15%, mientras que el del 99% restante cayó un 15%. Una economía al servicio del 1%. Nadie discute ya que esto no es una crisis, es, como diría un portavoz del PP, un reajuste. Un trasvase de riqueza de los desarrapaos a los forraos.

Entonces, si es tan obvio que nos han estafado como a guiris ¿Por qué no estalla nada? ¿Tendrá la sociología respuestas?. Tenemos una teoría. Existe una dinámica sutil, una percepción creada, una convicción, entre los que tienen poco, que nos distingue de los que no tienen nada, y que engaña a nuestros cerebros, ah, con la esperanza. Con la falsa creencia de las aspiraciones, la dulce muerte de la razón.

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Al fin y al cabo, todas queremos vivir más o menos en paz, si no tienes dinero para conseguir bienes, se pone de moda el minimalismo grunge y el reciclaje es cool. Un piso ruinoso lleno de palés tiene encanto. Comprar de segunda mano también. El sistema convierte en consumo válido y atractivo nuestras limitaciones. Él también se reajusta. Incluso si no quieres recogerlos de la calle (que la mendicidad todavía no queda bien), IKEA te vende a módicos precios bienes fabricados en cadena que parecen auténticos y creativos.

Ser pobre como rata está de moda. Y digo yo ¿Por qué no dejamos de hacer bandera de nuestra condena? Pues porque queremos vivir en paz. Queremos sentir que nuestro acotado margen de maniobra es en realidad muy moderno y envidiable. Que la precariedad en un trabajo es en verdad movilidad. Que eso es algo a lo que hay que aspirar. ¿Por qué? Porque es útil. ¿Es útil para tu vida? Tal vez no . Pero, si es muy juvenil cambiar de trabajo constantemente, cobrando una mierda, sin convenios, sin vacaciones, sin sueldos decentes ¿pensarías lo mismo?. Tus padres aspiraban a pagarse la hipoteca ¿Quieres tú eso? No. Quieres ser libre y no estar atado ¿Quieres eso? A lo mejor, y solo a lo mejor, estamos maquillando nuestra triste realidad como una decisión tomada. Y a lo mejor, alguien lo ha decidido por nosotras.

Nuestros sueldos de miseria necesitan un mercado con bienes miserables. Si reajustamos nuestras aspiraciones ¿Para qué tenemos que reajustar el Sistema?

El Estado del Medioestar, el Estado del Miedoestar

LA MODA HOLI

Miré hacia el cielo, hacia el suelo, la cara de mi amiga, miré a unas niñas que se revolcaban en mis pies, mis pies, mis manos, el pelo de una señora que bailaba y todo era de colores. Todo estaba repleto de pigmentos magenta, rojo, naranja, verde, azul, morado… y todo el mundo sonreía y bailaba al ritmo de la música hindú, entonces me pregunté ¿Estamos en Villa de Vallecas?  Sin ninguna duda estábamos en Villa de Vallecas, el cartel de la parada de metro lo indicaba claramente por si algún despistado tenía un lapsus como el mío y se pensaba que estaba en el templo Banke Bihari.


Entonces me pregunté: ¿Cómo ha llegado hasta allí esta fiesta? ¿Qué es realmente? ¿Cuál es su origen? ¿Qué celebra?


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La fiesta de los colores realmente es una fiesta religiosa hindú que, como muchas otras, se ha occidentalizado, se ha convertido en una moda y se ha expandido a festivales de música, carreras deportivas, discotecas y todo tipo de eventos que no tienen que ser necesariamente en países hinduistas ni ser practicado por gente hindú. Algo así como la Navidad, una excusa más para organizar una fiesta e incitar al consumo, no importa si el resto del año no eres un fiel feligrés.

Este festival, en origen, se celebra en la India, Nepal y Guyana y recuerda la leyenda de Krishna a quien de pequeño la malvada Putana (se llamaba así la mujer) envenenó con su leche materna provocándole un tono azulado en la piel. Como siempre el problema llega con los amorío, y es que Kirshna se enamora de la Diosa Radha (quien no tenía el color de los Pitufos) y para que no existieran diferencias entre ellos este pinta con sus manos el rostro de Radha. Los hindúes celebran su devoción a Krishna durante 16 días del mes de Marzo, con la celebración del Holi también se da la bienvenida a la primavera y por unos pocos días se rompen algunas de las brechas sociales que existen dentro de la propia cultura hindú, los ricos y los pobres se manchan entre sí, del mismo modo que lo hacen los jóvenes y los mayores, los hombre y las mujeres, para ellos el contacto entre hombre y mujeres y desde hace cuatro años las viudas también pueden entrar en los templos para festejar Holi, hasta entonces para las viudas ese era un lugar donde únicamente podían mendigar y no se les permitía participar en ningún ritual.

IMG_7086'1En la India dicen que la fiesta de los colores, el amor y el jolgorio, es la celebración de la victoria del bien frente al mal. Una celebración para librarse de los errores del pasado, para olvidar y perdonar, un día donde la gente paga y perdona deudas (yo tenía alguna pendiente ¿esto quiere decir que me las han perdonado y no hace falta pagarlas?). Hoy en día en España, como en otros países es simplemente una moda y una excusa más para celebrar una fiesta, porque aquí nos apuntamos a todo.

IMG_7125'1Así que ahí estaba yo en uno de los barrios más castizos de Madrid con una desubicación cultural que me hacia delirar con el país de las vacas sagradas y el curry. La gente estaba feliz, en esta pequeña plaza de Vallecas también se consiguió romper algunas brechas sociales, aunque no tanto la de ricos y pobres, si se consiguió que los adultos se quitaran sus complejos y jugaran sin miramientos. El otro día escuchaba una conversación entre dos mujeres en el autobús y una (la más entusiasta) le decía a la otra:

“la edad es una actitud, el número que se pone en la tarta no es una realidad”

Esta frase me hizo pensar durante un rato cual es la edad acorde a mi actitud, no llegue a ninguna conclusión clara pero si a mi parada y me bajé de aquel autobús.

Fotos y redacción: Lucía Gris