…Y aquí nos encontraremos.

Arriero: aquella persona que negociaba con diferentes mercancías transportadas por animales, iba de pueblo en pueblo vendiéndolas y cuando se sentían estafados por otro comerciante empleaban la frase “arrieritos somos y en el camino nos encontraremos”.

En algún momento había que pararse a pensar si eres  la mula, el comprador, el estafador o el arriero. Ya que somos todos mulas, compradores y estafadores, aquí hemos venido a ser los arrieros. Todo lo que puedas encontrar en esta revista puedes pensar que es tu mercancía. Este camino de estafa por el que vamos hace necesario este espacio de creación y difusión y libre macedonia.

Arrieritos somos…y aquí nos encontraremos. Una vez en un salón coincidieron enfado, impotencia y frustración.

Hijas e hijos, nietas y nietos del éxodo rural. Sin playas, sin montañas, sin hoces y sin martillos. Con poco pasado y difícil futuro. Con los sentidos puestos unas veces en tierras cultivadas y otras en calles asfaltadas. No falta intención, no faltan ideas, falta reacción. Acostumbradas a la anestesia de la vida de un barrio de Madrid, acostumbradas a los objetivos prefabricados, acostumbrados a no crear, acostumbrados a solo contemplar, nos vamos a acostumbrar a responder.

Arrieritos somos…y aquí nos encontraremos. Esta es una frase de esperanza y desesperación de un grupo de amigos que una noche en un salón se dieron cuenta de que todos los presentes sufrían, habían sufrido o estaban a punto de sufrir ansiedad.

Tomamos esa habitación como referencia de algo presente en nuestra generación. ¡Estudia! ¡Ve a la universidad! ¡Máster! ¡Trabaja! Y toda una serie de imposiciones que te ciegan de lo que realmente quieres, ¿Realmente sabes lo que quieres? ¿Realmente entiendes lo que significa el fracaso?

Esta es una forma de encontrarnos a nosotros mismos, lo que tenéis en vuestras pantallas es  la respuesta digital a la realidad analógica. No lo hacemos por entretener, no lo hacemos por vanidad, no lo hacemos por aburrimiento, no lo hacemos por hacer, no lo hacemos por propaganda. Lo hacemos por NECESIDAD.

NECESIDAD de saber qué es lo que realmente queremos, de trabajar con ilusión porque lo haces para ti y no para una entidad que te explota y calcula las horas de vida que pierdes a cambio de euros.

NECESIDAD de saber que personas normales con vidas normales y personas anormales con vidas anormales y personas anormales con vidas normales y personas normales con vidas anormales tienen algo que contar, tienen temas que revisar, tienen algo que dar a conocer. Que la ridiculización de la juventud en los medios es demasiado obscena como para quedar impasible. Que estamos hartas de que solo se nos tome en cuenta como consumidores o votantes. Que no somos lo que se publicita que somos. Que la vida y los referentes de ella que aparecen en los medios no son reales y no hacen más que confundir.

A nuestra pacifista generación se le ha enseñado que la desidia es el pan de cada día,  que la creación y los proyectos caen del cielo y están reservados para unos pocos. Son estos motivos los que convierten a esta revista casi en un acto casi revolucionario. Nuestra línea editorial es la línea que nos unió hace tiempo como amigos. Cualquiera que comparta este sentimiento de necesidad con nosotros es libre de colaborar y de expresarse. Nadie revisa los artículos, relatos, conceptos o críticas que aquí aparecen. Si aún no estáis hartas de debate podéis comentar, este puede ser un espacio de debate o no, depende de ti.

En la línea de lo anterior, nos gustaría explicar que aquí cada una escribe en el género que le parece, aceptamos arrobas, equis, masculinos plurales, femeninos plurales, hablar de personas, terminar los géneros en i… Conclusión, no queremos excluir a nadie ni que nadie sea excluido por cómo escriba. Algunas estamos  revisándonos pero esto va con la calma.


El arrierito que es, es el arrierito que en el camino se encuentra. Los arrieritos que somos nos hemos encontrado.