Un pisito en la sierra Norte de Madrid puede llegar a costar la mitad que uno en un barrio a las afueras de Madrid, y ya no digamos en el centro donde se dispara completamente. Aunque mucha gente decide establecerse en la sierra no solo por el precio, sino por la tranquilidad que ofrece un pueblo (o urbanización) o el aire limpio que se respira.

Hoy traigo malas noticias para los residentes de estas villas alejadas de la urbe: SU AIRE NO ES TAN LIMPIO COMO PARECE. Para ello voy a intentar explicar de la forma más simple el comportamiento de los agentes contaminantes que se encuentran en el aire que se producen en las grandes ciudades y “viajan” kilómetros a la redonda.

runner

En las grandes ciudades a las primeras horas de la mañana muchos trabajadores deciden acudir al tajo en coche. El tráfico privado matinal protagoniza la producción de NO que es el primer actor que entra a escena en esta historia. El NO es producido por la combustión a altas temperaturas que sucede en los motores de los coches a partir del N2 atmosférico.  Este NO, la verdad es que en un principio se encarga de destruir el “ozono malo”, el ozono que es tóxico para la salud; no el de la capa de la estratosfera de ese podemos hablar otro día. En esta destrucción se produce NO2 que es el tipo más conflictivo de esta historia. A parte de otras reacciones que nos podrían sobrepasar tanto a nuestro cerebro como a nuestros pulmones, reacciones que no paran de asfixiar al mundo debido a los COV’s.

La luz y el calor, sobre todo de los largos días de verano, devuelve el NO2 al NO anterior expulsando un radical oxígeno que, tan fácilmente, reacciona con el O2 para dar el “ozono malo”. Un O3 que es capaz de viajar kilómetros arrastrado por el viento y llegando a lugares inesperados donde parece un sitio seguro para la salud

Olvídate de ser un runner de moda que sale por su barrio en las afueras repleto de zonas verdes. Olvídate de montarte en la bici por la sierra y llegar al pueblo de al lado al atardecer. Olvídate de salir a dar un paseo por las noches de verano a tomarte un heladito o una horchata en la casa de la playa. Nadie escapa a la toxicidad del ozono. No resulta un grave peligro para la salud, no obstante en niños, ancianos y personas con problemas respiratorios podría agravarse; sobre todo especial cuidado a deportistas ya que al practicar deporte tu cuerpo demanda una cantidad mayor de oxígeno y, de manera inconsciente, inspiras mayor cantidad de aire.

El O2 se acumula en la periferia de las ciudades debido al tiempo de vida del ozono y a que existe menor cantidad de NO que pueda destruirlo, resulta irónico ¿no?

Con esto no pretendo abolir el deporte al aire libre: que no practiques deporte ni dentro ni fuera de la ciudad. Practicar deporte es saludable. Quizás una solución sería consultar los picos de ozono en tu barrio o pueblo, pero sería como barrer y esconder el polvo debajo de la alfombra.

Yo apoyo la solución de la que nos ha hablado RAF TOMATEN en su artículo “fuera coches de nuestros barrios” que admite que el problema medioambiental de Barcelona se podría disminuir devolviendo las calles a los ciudadanos, incentivando el transporte público y limitando el tráfico privado.

Paris.

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