Yo no me olvido de eso, pero nunca lo había contado porque me daba vergüenza ‘lo tonta que fui’, ‘lo irresponsable que fui’, ‘lo boba que parecía’ ahí, como una gallina deshuesada en ese sofá”, escribió Teresita Goyeneche (VICE Colombia)

Más de una se sentirá identificada con esta historia; chica borracha medio inconsciente, de fiesta con amigos, termina en la cama de uno de ellos sin saber cómo ha llegado hasta allí. Sola o acompañada, se despierta desnuda con recuerdos borrosos de la noche anterior. A partir de aquí, las historias suelen terminar con una vergüenza inmensa que impide a la víctima ni tan siquiera contárselo a sus amigxs, mucho menos pedirle explicaciones al violador. La víctima se cree el culpable y aquí termina todo.

violado

Parafraseando a aquellos jueces que preguntan si apretó bien las piernas o cómo iba vestida, la víctima hace memoria buscando en sus alcoholizados recuerdos algún detalle que la implique en la escena del crimen. Tal vez tonteó con su amigo sin querer llegar a más, tal vez hizo creer al violador que quería mantener relaciones sexuales. Tal vez iba tan borracha que se merecía lo que le pasó. Porque claro ¿cuántas veces te han dicho que ser mujer es peligroso y colocarte en una posición vulnerable, como acabar borracha puede acabar en lo que acabó?. Dentro de tí solo encuentras argumentos para exculpar a la persona que te violó, a la que conocías, y razones para fustigarte y de las que aprender la próxima vez. Ay amiga, te han violado y no lo has entendido.

No era un desconocido que te asaltó a punta de cuchillo volviendo a tu casa de noche, como te habían dicho que iba a ocurrir. Era un amigo que probablemente no necesitó hacer uso de la fuerza para violarte, a cara descubierta, que no tuvo problemas para mirarte a los ojos al día siguiente.

Estos casos son tan comunes que buscar una explicación debe hacer referencia a una ley universal. La ley del patriarcado, ese sistema que ampara, promueve y sostiene que el cuerpo de la mujer puede ser objeto de uso y disfrute sin consentimiento previo. Que alienta a los hombres a pensar que el silencio administrativo de la víctima puede considerarse un consentimiento. En estos casos en los que el uso de la violencia física no es necesario para violar, identificar la violación se vuelve casi un imposible. La víctima se culpa por su irresponsabilidad mientras el agresor se va de rositas con la conciencia limpia como una patena. Es triste ver como se defiende esta postura, de maneras más o menos encubiertas, en los medios de comunicación, en las familias o en los grupos de amigxs.

Hace poco en mi trabajo, comentábamos este tipo de situaciones otras dos chicas y yo. Acostumbrada a moverme en círculos, digamos, progres, la hostia de realidad que me supusieron sus opiniones me tuvo que dejar con cara de haber acabado de salir de una cueva. Opinaban que es imposible ir tan borracha como para no enterarte de lo que están haciendo con tu cuerpo, que hay que pensarse mejor lo que se bebe y lo que no, que la chica de la violación en grupo de los San Fermines en realidad sí que quería aunque luego se fuera la cosa de las manos. ¡Ah! La última y la mejor; que también hay hombres violados. Curiosamente para ese argumento ad populum se le ocurrió a una de ellas comentar otro caso de San Fermines de este año en el que un chico se levantó y otro se la estaba chupando. En ese punto se me ocurrió señalar que estaba siendo violado por otro hombre, por lo que tal vez estuviera relacionado con el hecho de que a los hombres no se les educa para no violar, sino todo lo contrario, se les inculca una superioridad de deseos e intereses que primen sobre los deseos e intereses de los demás.

En un contexto como el que acabo de describir, con ese argumentario de lugares comunes tan masticado  ¿Nos sorprende que los casos de violaciones de este tipo no se lleguen a denunciar? ¿Nos asombra que la vergüenza, que la falta de educación en el concepto de violación, la falta de herramientas, el tabú o el miedo impidan a las mujeres denunciar estos casos?. ¿No es inútil que eduquemos a las niñas en el miedo a que las violen en vez de educar a los niños para que no violen? ¿Tenemos que vivir con miedo para que otros puedan pegarse la vida padre?

En mi caso no denuncié. Peor aún, no llegué a comprenderlo del todo hasta pasado casi un año desde lo sucedido. No es que me pasara cada segundo de mi vida pensando en lo que había pasado, pero le daba muchas vueltas, intentaba recrear lo ocurrido, intentaba exculpar a la persona que me lo había hecho y procuraba aprender de mis errores para que no volviera a suceder. Por supuesto, con ese comportamiento solo perpetuaba el rol que me había tocado por nacer mujer, solo seguía cumpliendo con mi papel de culpable. Yo fui mi propio verdugo. No necesité miradas reprobatorias ni personas de mi entorno incriminándome. Me lo hice todo yo solita.

Estaba de Erasmus y como os podréis imaginar iba con un pedo de colores cada vez que salía de casa. Me juntaba con un grupo en el cada una era de su padre y de su madre y de todos los rincones de Europa. Solíamos pegárnosla fuerte en casa de unos y acabábamos siempre bastante mal. Una noche, y según el testimonio de una de mis amigas, uno de ellos me cogió a lo saco de patatas y me llevó hacia las habitaciones. Nadie le dio importancia. Nadie gritó, nadie se asustómenos aún yo, que estaba al borde de la inconsciencia-.

violacion_amigaEn esa habitación tengo recuerdos fugaces-creo que fui con los ojos cerrados desde antes de que me cogiera en volandas hasta por la mañana-. He de dar encima las gracias porque no fue tan traumático ya que no recordaba nada. Cuando me desperté, estaba desnuda y tenía semen en la vagina. Otra cosa por la que debo encima de dar las gracias es por hormonarme, ya que mi amigo no se preocupó en dejarme embarazada-menos aún en pegarme alguna ETS-. Fui corriendo a la habitación de otro amigo-este era el único español de la casa- a despertarle y preguntarle qué coño había pasado. Aparte de descojonarse y contarme lo que acabo de escribir, me dijo que otro amigo que también estaba en la fiesta, y con el que me estaba liando, se había mosqueado y se había pirado nada más me vio irme con el violador otro sentimiento de culpa que echarse a la espalda-.

En ese momento y tiempo después nunca se me ocurrió denunciar. Yo era la culpable de que aquello hubiera ocurrido. Igualmente con el que me estaba liando no me creía cuando le conté lo que había pasado y pensó que era una excusa. La relación que mantuve desde ese día con el violador se puede resumir en: todo siguió entre nosotros como hasta ese momento. A veces intento echar mano de las dificultades comunicativas entre él y yo respecto al idioma para evitar no culparme a mí misma por no haberlo hablado con él, haberle explicado cómo me había hecho sentir, pero realmente sé que no lo hice por vergüenza. Porque, en el fondo, sentía que había sido mi culpa.

Camila, 37 años -Yo no sé por qué seguí siendo su amiga después de lo que pasó. Tal vez no quería creer que había pasado, o quería perdonarlo. Creo que era tal vez la inmadurez de la edad. No sé.

Juliana, 25 años-Al día siguiente desperté sin pantalones y sin ropa interior. Luego recordé que había tenido un “sueño” en el que me quitaban los pantalones; yo lloraba e intentaba pelear pero no podía hacer nada por la borrachera.

Andrea, 23 años-De hecho algunos amigos me dijeron que tenían una imagen distinta de mí y me pegaron la bronca por haberme emborrachado. A ellos sí los mandé a la mierda porque me parecía muy contradictorio: yo a ellos los había visto millones de veces así, o peor, y los había cuidado. Esa era la primera vez que yo terminaba así, y tengo la sensación de que todas sus críticas fueron porque yo era una mujer.

6 thoughts on “Ay amiga, te han violado y no lo has entendido

  1. Mil millones de gracias por compartir este relato tan necesario. Una de las experiencias más difíciles de explicar y con la que pierdes ‘amigxs’ por el camino. Yo necesité caer dos veces en la misma piedra con la misma persona. Estaba aún dormida y lo sentí encima mío, sin aún despertar él estaba dentro de mí, y cuando quise despertar lo hice con un bocado en el pecho. Al despertar le dije ‘cabrón’ y él río. Me culpabilicé, pero sabía que eso no era así, una amiga me abrió los ojos y le puso nombre: violación. Al par de meses le escribí escupiéndole toda su mierda de ser despreciable encima, me llamó a los pocos minutos queriendo ser mi amigo y le dije: buscas el perdón en el lugar equivocado.

    Entendí al fin que mi manera de entender el ‘amor’ hetero era dañina y muy peligrosa. Me liberé al fin.

    1. Ana, nos alegramos de que al fin te sientas libre, y que esa dura experiencia te llevara a comprender tantas cosas. La autora del artículo ya sospechaba que se trataba de una “epidemia” mundial, y personas como tú no hacen sino confirmar sus sospechas. Citando a Anacleto Panceto (twitter), ya que enseñamos a las mujeres a no ser violadas también podríamos enseñar a los negros a pintarse de blanco para acabar con el racismo. Un abrazo

  2. Solo para contribuir a la causa y que más chicas se den cuenta de que los actos no consentidos tienen nombre, violación.
    En mi caso, fue un amigo; estabamos en su casa tomando una copa de vino (juro aún que no bebí demasiado) casí podría asegurar que algo de droga tenía la bebida, quede profundamente dormida en menos de 5 minutos, y ni siquera me había quitado un zapato. Solo entre sueños recuerdo el dolor de ser penetrada, abrí los ojos y ni siquiera pude moverme, caí dormida de nuevo. A la mañana siguiente me despertó para que me marchara, estaba desnuda y no sabía que había ocurrido, solo podía pensar en que era una idiota por no haberme ido antes, por haber accedido a entrar a su casa, me sentía culpable por esa copa de vino; y además de eso en la cara tenía algo que parecía ser semen lo que me hacía sentir más idiota aún.
    ¿como iba a contarle a alguien eso?
    Pero, “Yo jamás me quite la ropa, jamás me insinue, NUNCA ACCEDÍ”, había sido ultrajada, usada sin la menor consideración.

    Lo desaparecí de mi vida, y solo pude llamarle una vez para maldecirlo, y recordarle que él tenía una hija que algún día crecería y se haría una mujer como yo, y su tortura sería que ella se encuentre a alguien en el camino como él.

  3. Estaba en la preparatoria, unas amigas me invitaron a una fiesta en dónde “solo habría mujeres”, tomé demasiado, cuando estaba borracha llegaron unos chicos de la misma preparatoria (sobrios) y tomaron un poco, no recuerdo exactamente cómo sucedió, solo recuerdo que me encontraba en el baño con dos de ellos y estaban exigiéndome que les realizara “sexo oral”, hubo un momento en el grite de rodillas tocando la puerta pidiendo que mi abrieran, mis compañeras hicieron caso omiso, los chicos se salieron del baño y después me dejaron tirada ahí, como pude, marqué por teléfono a alguien de confianza y pasó por mi; me sentí culpable durante casi dos años, intentaba justificar su actuar y pensé por un momento (dos años) que yo lo había propiciado “por estar borracha”, gracias por compartir compañeras.

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