Nací el año anterior al guerra Civil de 1936, en un pequeño pueblo  cerca de la Serranía, en lo que entonces se decía Castilla la Nueva.  La  vida en aquellos tiempos  no era fácil para la mayoría de sus habitantes, que aunque en general se dedicaban a la agricultura, no todos eran propietarios de  las tierras que cultivaban. Se podría decir que era economía de subsistencia, con la particularidad  de que en aquellos tiempos las familias eran en general numerosas. Más brazos son siempre más bocas.

A los dos años de mi nacimiento  y coincidiendo que a mi padre lo habían incorporado al ejército para el frente de guerra,  yo tuve la enfermedad de poliomielitis, que a pesar no  darme fuerte, sí me quedó lesionada la pierna, por lo que nunca pude realizar los trabajos tan duros que exige el campo.

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A los 11 años, mis padres me animaron,  y yo estuve de acuerdo, a que fuese a un seminario, para que estudiase y no tener que soportar la vida del campo.  Pero por desgracia, la perspectiva de seguir la vocación religiosa, se me pasó. Y a los 3 años regresé al pueblo. Pasé un tiempo muy mal, pues a mi familia no les pareció bien que abandonase el seminario, más que nada pensando en mí   por lo dura que sería  mi vida. Como  había que trabajar en alguna cosa en que yo pudiera, me ocupé durante dos años de cuidar ovejas, lo que se llama de pastor. Pero mis  padres, siempre pensando en el bien de sus hijos, idearon que lo mejor sería para mí aprender algún oficio. Para este menester buscaron en la capital una sastrería para que aprendiera este oficio. Por este motivo pasé varios años hasta que  lo aprendí  y regresé al pueblo,  donde me establecí como sastre.

Fueron 5 años duros,  pues como la clientela la hice además del pueblo en las aldeas de alrededor, tuve que hacer muchos viajes en bicicleta, con nieve, lloviendo  y por caminos que entonces eran de caballerías. Pero esto no podía durar mucho, como ocurrió, pues fueron los años en que empezó la emigración  hacia las zonas en que las industrias empezaban su desarrollo y la necesidad de mano de obra era grande. Por eso al cabo de esos 5 años, la población ya había caído más de una tercera parte, y la mayoría gente joven que es la que daba más trabajo de ropa.

Vistas como se ponían las cosas y comprendiendo que de este oficio en una capital me hubiera sido difícil desenvolverme, opté por echar una instancia a la Escuela de Formación Profesional Acelerada en Madrid,  escuela de reciente creación,  para preparar personal  cualificado a las industrias.

A mí siempre me llamó la atención la Electricidad, por lo que solicité el curso de Instalador Electricista, y superadas las pruebas teóricas que se necesitaban, empecé este curso que duraba 6 meses, y que cuando terminaba, después de las pruebas finales,  adquiríamos el Título de Oficial de 3ª.

…Una gran fiesta el día 18 de Julio, aniversario del Alzamiento Nacional de 1936,   y que se le dio el nombre de Día del Trabajo

Después de unos meses trabajando en la instalación eléctrica de nuevas viviendas,  y sabiendo que una empresa fuerte de Madrid, Estándar Eléctrica, empresa que se dedicaba a la creación y montaje de Centrales Telefónicas, presenté instancia para ingresar.  Superadas las pruebas teóricas necesarias, entré a trabajar como Oficial de 3º  Ajustador de aparatos. Por entonces ya tenía esta empresa cerca de 15.000 trabajadores repartidos por varios puntos de España, aunque el grueso de personal era Madrid.  Era, como  hemos dicho una empresa fuerte, pues tenía médicos dentro de las factorías, para la asistencia ambulatoria  de los empleados, economato con servicio a domicilio con precios que estaban por debajo del mercado general, servicio de Pediatría para los niños, regalos de juguetes en la fiesta de Reyes. Una gran fiesta el día 18 de Julio, aniversario del Alzamiento Nacional de 1936,   y que se le dio el nombre de Día del Trabajo.   Y una cosa importantísima, “relativamente” era la abundancia de horas extras en el trabajo, lo que nos permitió poder pagar nuestros pisos comprados en esas fechas y empezar nuestras vidas en la capital.  He reseñado anteriormente la palabra  “relativamente” y lo aclararé;  esta cantidad de horas extras supuso para los trabajadores, un aislamiento total de la vida social  pues no había tiempo nada más que para el trabajo, pues en muchas ocasiones hasta los días festivos se trabajaba. La explicación a esto radica en que en al principio de los años 60 del siglo  XX  casi nadie tenía ni piso ni coche  y menos teléfono, lo cual esa horas extras sirvieron para ir adquiriendo todos esos bienes. En el mismo caso estaban las demás industrias del país, incluida la construcción.

Ni qué decir tiene que la solidaridad entre estas gentes fue muy grande, pues se reunían varios hombres y mujeres  para en una noche tener lo elemental que era tener el techo, para pasar  la inspección de la policía

Los primeros inmigrantes que vinieron a Madrid al poco de terminar la guerra, todavía lo tuvieron peor, pues se hicieron sus casas o mejor dicho “chabolas” en terrenos en los que ya empezó la especulación.  Tenían que hacerlas por la noche, porque estaba prohibida la construcción y si al amanecer ya tenían el techo puesto, ya lo dejaban, dándose el caso en que las familias procuraban tener alguna mujer con niño pequeño ya acostada para dar más sentido de propiedad.

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Ni qué decir tiene que la solidaridad entre estas gentes fue muy grande, pues se reunían varios hombres y mujeres  para en una noche tener lo elemental que era tener el techo, para pasar  la inspección de la policía. Hay que decir que aquellas viviendas  en su mayoría no tenían de esta más que el nombre, pues carecía de lo elemental que hoy consideramos  de una vivienda , ni agua corriente, ni desagües, ni pavimentación de calles etc…

A partir de los años 70  ya empezaron los movimientos sindicales  clandestinos al margen de los oficiales. Ya para entonces los trabajos empezaron a mermar debido a la recuperación atrasada en todo, y la vida para los trabajadores empezaba a ser un poco más difícil al ir faltando las horas extras. Estos movimientos argumentaban que los sueldos no eran dignos por lo que  llegaron a movilizar a los trabajadores de las empresas más grandes, fábricas de coches, construcción y demás,  impulsando grandes huelgas, y manifestaciones, que al estar prohibidas legalmente, eran reprimidas por la policía, produciéndose muchas detenciones de los trabajadores  más destacados, y las  empresas comenzaron a despedir algunos de estos  “revolucionarios”, como les llamaron.

Estos movimientos  laborales siguieron siendo una constante, hasta finales de siglo, pues aunque a la muerte de Franco, 1975,  se legalizaron los sindicatos, las huelgas y las manifestaciones  también fueron legalizadas, las empresas podríamos decir que endurecían sus posturas en lo tocante a los sueldos y lo que entonces se llamaba convenios colectivos, acuerdos entre empresa y sindicatos, no siempre se conseguía lo que se demandaba, originando, como es de suponer nuevos conflictos.

A finales de los años ochenta, empezó a darse el fenómeno llamado  “reconversión industrial”. Hasta esas fechas los trabajos se desarrollaban en su mayoría de forma artesanal, por decirlo de alguna manera. Pero empezaron a imponerse las nuevas tecnologías, o dicho de otro modo,  a cambiar los procesos de trabajos y montajes en la fabricación, lo que suponía un  exceso de trabajadores  en las empresas.

 Los acuerdos  a que llegaros los poderes políticos y los empresarios fue a lo que llamaron “jubilación anticipada” por la cual al llegar a los 60 años, y en algunos casos antes, los trabajadores quedaban  sin puesto de trabajo, aunque la remuneración no sufría merma, con lo cual, “todos contentos”.

Todo esto, lo que en un principio fue una solución laboral, se convirtió en norma. Las empresas al ir necesitando algún trabajador, se fueron agarrando a las nuevas normativas laborales que facilitaban los contratos temporales, con sueldos más reducidos, y con mucho personal disponible muy cualificado.  Esta situación ha ido originando trabajo más precario y un aumento del paro a niveles muy elevados. En el año 2007 se originó una cris económica mundial, que en España basada su economía principal en el turismo y la construcción, los resultados han sido desastrosos, obligando a muchos, sobre todo jóvenes con estudios superiores a buscar trabajo en el extranjero.

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 En España la situación podríamos calificarla de alarmante, aunque nuestros políticos nos digan hasta la saciedad que la situación está mejorando.

Todos entendemos de economía

  Si ya durante la guerra hubo muchos problemas de alimentos, sobre todo en las ciudades, una vez terminada esta y debido a la situación  de destrucción en que quedó el país, unido a esto el comienzo de la guerra mundial y el aislamiento político y económico de España,  la población sufrió muchas penurias. Como debíamos pagar el coste de las ayudas a la guerra por parta de Alemania principalmente, a los agricultores se les exigía lo que se le llamó el  “cupo forzoso”  (casi siempre de trigo que era lo más cultivado es España)  lo que suponía tener que vender al Estado una parte de su cosecha, a precios irrisorios.

Como el reparto de ese cupo lo realizaban las autoridades locales, puestas por las autoridades superiores, sin exigencia de ninguna ética moral, repartían ese cupo como mejor les parecía  y que siempre  –coincidencias de la vida-  beneficiaban a los más pudientes. Como detalle aclaratorio de este sistema,  diremos que aparte del este cupo forzoso  existía libremente el  “excedente”  lo que suponía que los que tuvieran más trigo  podrían venderlo de esta forma, pero como colofón de este sistema injusto, diremos que el cupo forzoso  lo pagaba el gobierno a la mitad de precio que el excedente.

Hasta los años 52 – 53, toda la alimentación estaba racionada, lo que ocasionó que sobre todo en las capitales se pasara mucha hambre.

Esto dio origen a un fenómeno llamado “estraperlo” y que consistía en que la gente arriesgándose mucho buscaba comestibles donde los hubiera, y que generalmente era para revenderlo a las familias que podía pagarlo, que siempre las hubo.

Suponía esto, como hemos dicho mucho riesgo, pues si eran cogidos por la policía además de quitarles la mercancía, podrían sufrir multa y en algunos casos cárcel.  Pero como siempre hay gentes que a río revuelto ganancia de pescadores,  sobre todo gentes de cierta relevancia y con amistades políticas, hicieron grandes negocios  comerciando con las necesidades de la  gente.

 Como ejemplo podemos decir que, como consecuencia de la guerra la goma de las cubiertas de los coches escaseó de forma alarmante, y debido a que ese material era el que se empleaba para el calzado de los campesinos, “las abarcas”,  se dio la circunstancia de que un par de ellas que podría costar 10 o 12 pesetas se llegaba a pedir  hasta 100 pesetas.

Podemos decir sin embargo que la vida en los pueblos, y más los pequeños, como tampoco antes la situación no había sido nunca boyante, las penurias no se notaban, pues la gente estaba más que acostumbrada a las miserias y no había gozado de bienestar, no se notaba escasez que tenían en las ciudades. Bien es verdad que allí casi nunca nos faltó la comida aunque esta no fuese ni variada ni abundante. Para mitigar en lo posible la escasez, se aprovechaba  lo que daba la tierra hasta el máximo, rebuscando las aceitunas del suelo, las guijas y los garbanzos cuando había granizado, las cerezas, las uvas, y toda la fruta y hortalizas que se cultivaban con mucho sacrificio sobre todo para regar pues el agua no ha sido siempre abundante en el pueblo. Aparte de todo esto también se recogía variedad de hierbas del campo y monte para los animales  como cerdos,  gallinas, conejos, etc… Este trabajo estaba encomendado casi en exclusiva a los muchachos. Después de salir de la escuela, nos íbamos por las cercanías del pueblo, buscando todas esas hierbas. Otras tareas propias de los muchachos consistía en preparar la paja y el grano para las caballerías, cuando estas volvieran del campo, recoger las ovejas en invierno cuando venían del campo etc…

En el pueblo había 3 escuelas, una de párvulos con niños y niñas de 4 a 7 años y  2 para mayores de 7 a 14 años  una para niños y otra para niñas. Entonces iban separados por sexos, luego con la democracia pasaron a estar juntos. La asistencia  era casi general de todos los chicos en edad, aunque siempre faltaban algunos, pues como queda dicho, las familias eran numerosas y los mayores de cada casa tenían que colaborar en muchas ocasiones

Esto no quita para que estos no tuvieran tiempo para jugar, se entretenían con las canicas, (allí se les llamaban bolas), con los chompos  (peonzas) y otros juegos.

  En los años del 65 en adelante en la vida rural, también se hizo patente el cambio en la forma de cultivo con la mecanización. Para ello se necesitó una reforma agrícola sobre todo en las zonas de minifundios, que abarcaba desde la mitad de la península hacia arriba, y que consistió en la agrupación de las tierras en parcelas mucho más grandes. En las zonas como la nuestra en que no había posibilidades de un cambio por falta de dinero, el gobierno les concedía subvenciones a cambio de que estos pequeños agricultores se agrupasen en cooperativas.

  Esto dio como resultado, que así como en mi pueblo, de unos casi 200 pares de caballerías que había para las labores, quedase reducido a unos 15 tractores, los cuales realizaban  el mismo trabajo.

  Estas cooperativas poco a poco fueron desapareciendo, principalmente porque la mayoría de ellas estaban formadas por personas mayores, pues ya dijimos más arriba que los jóvenes ya habían marchado a las zonas industriales.

 Quedando en la actualidad, (2ª década del   siglo XXI),   de 7 a 10 familias que se dedican a la agricultura. Hay que decir que la maquinaria que usan ahora ya no se parece a la de los primeros tiempos, pues cada uno de ahora desarrolla mucho más trabajo que los de entonces.  También hay que decir que las personas que actualmente están dedicadas a estas labores, ya no son jovencitos  pues la media de ellos ya supera los 45 años como mínimo.  Los hijos de estos, han optado por los estudios superiores, y ahora se encuentran en la fase de empezar a desarrollar esos conocimientos, pero ya hemos dicho más arriba como está la situación laboral.

De Política también

   Sobre este tema empezaremos diciendo, que en los años anteriores a la guerra,  (5 años de REPÚBLICA),  se habían conseguido muchos derechos y libertades para la población en general, esto como es natural ocasionó muchos problemas entre las clases pobres, casi todos rurales y los grandes terratenientes, entre los grupos políticos y sindicatos y los poderes económicos,  total que vino la guerra civil.

  Terminada esta, ganada por la parte retrógrada del país, se impuso una dictadura férrea, en principio   eliminando o encarcelando a los opositores vencidos y como fueron muchas las familias afectadas por estas medidas, el terror se adueñó de gran parte de la población. Unido a esto la vigilancia y represión de grupos paramilitares y miembros del partido único,  la Falange,  nadie se atrevía a hablar de política, incluso en las casas, no sólo no se decía nada, sino que se recomendaba a los pequeños no hablar de  “esas cosas”.

  Así se vivió hasta los años 65 en que ya se empezaron a oír algunas noticias de grupos que hablando de un necesario  cambio de régimen.  Por esas fechas también empezó a dar que hablar  un grupo  (de signo terrorista)  vasco  ETA,  que con el tiempo daría mucho que hablar, por sus atentados, 1ª contra miembros de la policía y militares, después contra establecimientos  como HIPERCOR de Zaragoza. El más sonado por su repercusión política, fue el atentado con resultado de muerte contra el que en ese tiempo era Vicepresidente del Gobierno,  (Carrero Blanco,  1973)  y otro grupo el FRAP  (Frente Revolucionario Antifascista Patriótico).

Como consecuencia,  hubo unas condenas a muerte de 5 personas de estos grupos y que tuvieron una repercusión mundial, pues muchos países retiraron sus embajadas  y enviaron comunicados de repulsa al gobierno, incluido el Vaticano. Para dar una idea de la soberbia de estos dirigentes, hubo un ministro que pronunció esta frase, “al fin solos”.

    La Iglesia, que desde un principio del levantamiento, se mostró afín con los alzados y luego vencedores, algunos de sus miembros empezaron a mostrar su disconformidad con el Régimen,  (como Monseñor Añoveros que estuvo a punto de ser desterrado del país, y Monseñor Iniesta, que si se tuvo que marchar a Roma huyendo de represalias por una carta de denuncia que escribió por la condena a muerte de los 5 anteriores.

  Así llegamos a la muerte del General Franco, ya este había ideado la forma de perpetuar su Régimen con el nombramiento del nieto del Rey Alfonso  XXIII, como heredero de este Régimen. En ningún momento quiso que fuese el Conde de Barcelona, hijo del Rey anterior y padre del que sería Rey, el sucesor de su Régimen.

En la coronación de Juan Carlos  I como Rey, el entonces Arzobispo de Madrid,  Monseñor Tarancón, pronunció  una homilía tan revolucionaria para los inmovilistas, que en muchas paredes de Madrid se vieron estas pintadas:  “Tarancón al paredón”.

Ya instaurada la Monarquía con el Rey Juan Carlos I se inició el proceso de cambio, se convocaron elecciones generales entre varios partidos políticos ya legalizados. Se legalizaron también los sindicatos, que antes era único, llamado Sindicato Vertical. Pero todavía había gentes sobre todo militares que no veían bien lo que estaba pasando, y el día 23 de febrero de 1981 intentaron dar un Golpe de Estado asaltando el congreso de los Diputados.  Este acto lo perpetró un coronel de la guardia Civil con un grupo de guardias del cuerpo, y respaldado por algunos militares.  El capitán General de Valencia sacó los tanques militares a la calle. Al no ser secundado por otros (que en principio estaban de acuerdo) este intento fracasó.

 Al poco tiempo con el Gobierno Socialista se acometieron reformas como la creación de las Comunidades Autónomas como las conocemos ahora, la universalidad de la sanidad. Hasta ese tiempo la sanidad tenía que ser pagada. Ya mucho antes de la guerra se estableció que los obreros asalariados debían tener una cartilla de seguro que se llamaba   S O E   (Seguro Obligatorio de Enfermedad)  que cubría al trabajador y sus familiares, pero solo a los asalariados por cuenta ajena, lo cual dejaba fuera a autónomos, trabajadores del campo  etc… También se universalizó la enseñanza  que antes la Enseñanza Media y la Universitaria, la podían hacer los que tuvieran medios económicos.

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