Democracia no, gracias

¿Os acordáis de lo de que está bien que el pueblo decida cosas ? Pues es mentira. El derecho a decidir es mentira. Es mentira para la Generalitat, quiero decir. No lo quieren ver ni en pintura. Es todo propaganda de la buena. Ya os dije que debajo de todo esto de la Cosa catalana, había un genuino pánico «a la idea, al concepto, a la mera posibilidad de que la masa elija cosas». Hola, soy Ana otra vez y vengo con cosas para que penséis.

¿Sabíais que hay una vía legal, constitucional y más o menos facilona de haber realizado el referéndum/consulta/loquefuere?

Una reforma del reglamento del Parlament. Y ya está. Democracia directa, así como por arte de magia. Los magos que se ofrecieron a sacar ese conejo de la chistera son Juan Moreno Yagüe y Francisco Jurado. Aquí explican el truco.

Esta idea era un bombazo. Un bombazo tan democrático, tan de derecho a decidir, que al Parlament le dio canguelo. No le vayas a dar demasiado poder al pueblo, que luego se viene arriba.

Os cuento la idea, así en formato para parlamentarios simple. El sistema político que tenemos (democracia) se basa en la idea de que la soberanía reside en la ciudadanía. Para los de la LOGSE: la peña decide sobre cosas. Para los jipis: Power to the people, como diría John Lennon.

¿Y esto cómo se hace? Fácil: la gente vota las cosas (leyes). Originalmente, se junta todo el mundo y vota directamente. La idea es bastante vieja, seguro que os suena de cuando los antiguos griegos. Democracia directa. Simple, ¿eh? Pero claro, tiene sus limitaciones. A ver cómo juntas a una ciudadanía de millones para que delibere y vote. Como somos muchas y no entramos todas en el Parlamento, pues a alguien se le ocurrió lo de la democracia representativa. Delegas tu poder de voto en otro, entre otras cosas. Y otros muchos hacen lo mismo, así que ese «otro» representa a varios ciudadanos. Se elige a un puñado de otros para que hagan eso y ahí tenéis el Parlamento. Para cosas muy muy importantes, la ciudadanía se reserva el poder de voto (una reforma de la Constitución, por ejemplo).

A día de hoy, la participación política directa de la ciudadanía se limita al referéndum y a la iniciativa legislativa popular. Ambas limitadas por el ejecutivo y el legislativo, respectivamente. Es decir, que si los representantes no lo consideran oportuno, la ciudadanía no participa. Es más, el principio de la representación está grabado a fuego y parece inmutable. No se toca. No se discute. Que de parlamentario se vive muy bien.

Vale, no cabemos todas en el Parlamento.

Pero estamos en el siglo XXI. No hace falta estar físicamente en el Parlamento para votar (los propios parlamentarios pueden hacerlo online si están de baja). Otra historia es el trabajo de elaboración de las leyes, discusión y demás. Imaginaos la movida y el tiempo y energías que requeriría de cada una de nosotras. Vamos a quedarnos con lo de votar.

Se pueden hacer muchas cosas por internet. La Declaración de la Renta, por ejemplo. No es tan loca la idea de que la ciudadanía pueda votar directamente por internet. La UNED elige a su rector/a así. El Ayuntamiento de Madrid está avanzando en esa línea con lo de Decide Madrid. Y en la ley aquella de consultas populares en Cataluña (Ley 10/2014) que tumbó el Constitucional, se contemplaba la participación ciudadana por vía telemática (art. 28).

El truco de magia es hacer una reforma del reglamento del Parlament para que lxs ciutadans puedan votar, cuando así lo deseen, las decisiones que adopte la cámara. Súper democrático. Para que esto sea factible, se habilita un sistema telemático para emitir el voto. Además, se propone un reajuste del peso del voto de los parlamentarios en relación al número de ciudadanos que participen. Por ejemplo, si vota toda la ciudadanía, el voto de los parlamentarios no vale nada porque no queda a quién representar –contaría el voto de los representantes como un voto de un ciudadano cualquiera–.

Esto a los parlamentarios les dio miedo. A nadie le gusta perder poder. Así que la idea se fue al cajón. Es como con la propuesta de reducir el sueldo de los parlamentarios. Evidentemente, votaron que no.

Decidir de manera no vinculante (opinar, vamos) sobre la Cosa, vale. Decidir sobre cosas, ni de coña, amigas.

Mierda, al final resulta que todo esto era una guerra de narrativas entre poderes políticos y en ningún momento se quería que el pueblo decidiese. Propaganda, propaganda everywhere.

Democracia sí, pero la justa.

 

Ana Ideia

El Progreso y el Procés, Hostias y huidas

Hola otra vez. Hoy vengo con actualidad y filosofía. A la teoría política vuelvo cuando se calmen las aguas. Y encima vengo radical. Radical de verdad, no de pasamontañas y cóctel molotov. Radical de ir a las raíces, a eso que está muy muy en el fondo que nadie le hace caso. Venga, al tajo. Se oye mucho últimamente lo de la «huida hacia adelante». Esa expresión, más o menos común en el lenguaje pseudo-político español, que usamos para referirnos de manera elegante a seguir tirando pa’lante como un borrico, a ver si con un poco de potra, esto se arregla. Y esto es, básicamente, el pensamiento Occidental resumido en una línea: El progreso arregla las cosas.

Lo de la Cosa catalana es, más que huida, una caída hacia adelante. Un precipitarse en el vacío. Muy moderno esto –moderno de la Modernidad, no de Malasaña–. Muy al vacío, de cabeza, con todo el equipo; porque, parece que sí, que la DUI va pa’alante. Y este tirar pa’alante no es sólo un colocón de testosterona. Tiene más miga el asunto. Este lanzarse hacia adelante es porque, amigas, vivimos en un mundo que se piensa desde el futuro. Es quizá uno de los rasgos más característicos de la Modernidad que seguimos arrastrando.

 

La interpretación del presente no se hace desde el mito anclado en las nieblas del pasado. La Historia ya no vale para predecir lo que vendrá, sino que lo que vendrá valdrá para entender lo que fue. El presente se piensa por los efectos que tendrá en el futuro. Será el futuro el que juzgue. El presente no es tanto consecuencia del pasado sino preludio del futuro. Como decía Hegel, la realidad es la posibilidad de lo que sigue. Un futuro dormido que tratamos de despertar. Es aquello de la historia me absolverá de Fidel. Vamos, que la comprensión total del presente sólo podrá hacerse desde el futuro, cuando el polvo del tiempo se haya asentado. Para los de la LOGSE: de todas las juergas que te pegaste en la universidad no sabes cuales son las mejores hasta que no las miras con la distancia de los años, pero por si acaso, te la agarras todos los findes.

parece que sí, que la DUI va pa’alante. Y este tirar pa’alante no es sólo un colocón de testosterona.

¿Y qué narices tiene que ver todo esto con Cataluña, Ana? Pues que tener esto en cuenta vale para entender un poco más el percal. Son los fines, los resultados, y no el origen, los que informan ese punto en el que se encuentran pasado y futuro al que llamamos presente. Que lo que le da sentido al presente es el futuro; y hasta que no llegue, no cobra sentido. Es decir, que vivimos en un sinsentido constante.

A ver si me explico. Que lo que están haciendo los fantoches estos respecto a la Cosa, tendrá sentido desde el futuro. Que no tiene sentido en el presente. La modernidad tiene esa obsesión por el progreso, por ir hacia adelante, por el futuro. Todas las soluciones se encuentran allí. Huir hacia adelante es lanzarse hacia ese vacío que es el porvenir. No tanto caer, sino precipitarse.

Como hemos perdido el pasado como referente, este nuestro tiempo es un constante improvisar. Es un andar a tientas porque no vemos hacia dónde vamos. No vemos dónde estamos hasta que no avanzamos y lo miramos desde el futuro. Las respuestas, pues, están siempre un paso más allá. Todo este precipitarse es, en definitiva, querer llegar antes al futuro para así intentar alcanzar un sentido que nunca termina de llegar. Como cuando eres txiki y empiezas a fumar porque quieres ser mayor, pero no tienes ni idea de lo que estás haciendo. Te precipitas a la adolescencia en una descontrolada improvisación porque crees que el futuro es mejor.

Proclamar la DUI es precipitar el futuro –qué épico suena esto, ¿eh?–. Es forzar la máquina hacia adelante porque el presente no tiene sentido, a ver si en el futuro lo encontramos. Pero si la fuerzas demasiado, se rompe, descarrila y ya no entiendes nada. Si no sale mal del todo, la DUI provocará una cadena de eventos –desconocida aún–, que podría llevar en un futuro no demasiado a cercano a una solución territorial y, quizás, política para España. O no.

La modernidad tiene esa obsesión por el progreso, por ir hacia adelante, por el futuro. Todas las soluciones se encuentran allí. Huir hacia adelante es lanzarse hacia ese vacío que es el porvenir.

A veces sale mal. O, mejor dicho, tarda demasiado en salir bien. Ya sabéis, todo cobrará sentido en el futuro. Cómo de lejano esté ese futuro ya es otra cosa. Las revoluciones adolecen un poco de esto. Su verdadero efecto es a largo plazo. Son una de las cosas más modernas que hay, esto de las revoluciones. El revolucionario dinamita toda conexión con el pasado, creando un vacío al que debe lanzarse en una necesaria improvisación. Ortega decía que esto era lo que las condenaba irremediablemente al fracaso. Vulneran uno de los derechos más básicos del ser humano: el derecho a la continuidad. Que en terminología sociológica moderna es joder con la seguridad ontológica del personal.

Vamos, que cuando vas muy rápido y se precipitan mucho las cosas, te estalla el tema en las narices porque a la gente no le van los cambios bruscos. Echad mano al libro de historia más cercano que tengáis y veréis que cambio social repentino = problemas. Da igual que el cambio sea a mal o a bien, si agitas mucho las cosas la situación se termina poniendo chunga. Es como conducir un coche. Si pegas un volantazo a la izquierda luego tienes que meter uno a la derecha para compensar un poco (acción-reacción) y en el proceso seguro que alguien se da un cabezazo con la ventanilla o tira media yonkilata por el asiento de atrás. Aunque tardes un poco más, es mejor girar con calma.

Volvemos a la Cosa. Lo del lunes va a ser un volantazo –o una amenaza de darlo–, veremos si patina o no. A la Generalitat no le interesa que el coche patine y se salga de la carretera. Pero sí que se precipiten cosas. Tristemente, el apoyo social que le falta a la Cosa  se puede ganar con violencia estatal. Las porras de la Nacional son una varita mágica para crear indepes y me temo que se van a precipitar un montón en el futuro si esto sigue así.

Tampoco interesa que la Cosa se desborde. Lo del «desborde» es que se salga de los cauces marcados por el Govern. Que la Generalitat pierda el volante y la cosa se vaya de madre. Que la sociedad, en definitiva, sobrepase a sus instituciones, innove y adopte rumbos no esperados. Por el momento no va a pasar. Para que algo desborde, tiene que diluviar. Y sí, el domingo cayeron chuzos de punta (literalmente, además), pero no es suficiente. Las aguas del pueblo están encauzadas. Cuando las autoridades catalanas mandan, el pueblo de momento obedece. Pueblo que, por cierto, debe de tener alzheimer o algo. Se ha olvidado de todo. Los recortes ya no existen, la gente incluso vitorea a los mossos…  Una vergüenza.

En fin, que me enredo yo sola. Yo venía a contaros que esta frenética «huida» hacia adelante es, de fondo, porque somos hijas de la modernidad y corremos a ciegas en el vacío improvisando cada paso en busca de sentido. Igual os parece un sinsentido. Igual nada tiene sentido. Qué sé yo. Qué más da.

Una cosa sí sé: Agarraos que vienen curvas. Agarraos que viene el futuro.

 

Ana Ideia

 

Preguntar antes de decidir

Vengo a haceros pensar, a lanzaros preguntas para que rumiéis un poco. Demasiadas afirmaciones sin reflexión hay por ahí. No vengo a daros respuestas, lo siento. Muchas certezas se andan segando estos días, yo vengo a sembrar preguntas para que crezcan dudas. La que duda, camina despacio y se fija por dónde va.

Quiero hablaros de cosas muy grandes y abstractas como pueblo y nación. Quizá, más tarde, de territorialidad e identidad. Pero empecemos con uno de los temas de moda, que de tanto mentarlo le van a gastar el nombre: El derecho a decidir. ¿Qué es el derecho a decidir? Lo primero: aquí hablamos de derecho no como norma jurídica –no habría tanto debate si fuese una– sino como condición de poder tener o exigir algo que se considera éticamente correcto y, por ende, independiente de un ordenamiento jurídico concreto. Empezamos mal, lo de definir lo éticamente correcto es un marrón.

Siendo un poco tautológicos, el derecho a decidir es la condición de poder exigir decidir, porque es bueno, correcto. Vamos, la autoridad moral de poder exigir el poder decidir. Lo dicho, cuando aparecen el bien y el mal de por medio, la cosa se enfanga, porque a ver quién se considera con la autoridad para definir esas cosas.

Pero bueno, vamos a asumir que vale, que bien, que decidir es bueno, está bien. ¿Decidir qué? Decidir cosas. Pero… ¿qué cosas? Porque claro, lo de que tenemos derecho a decidir (algunas) cosas es evidente. Yo decido qué camiseta me pongo hoy, por ejemplo. Salvo que tenga que ponerme el uniforme para ir a trabajar, que entonces la decide el jefe. Bueno, decidí coger un trabajo con uniforme. Así que la decisión en el fondo es mía, ¿no? Aunque no había más trabajos y hay que comer, así que la capacidad de decisión se limita. Vaya. Se complica la cosa. Capacidad de decisión. ¿Y esto? Que tengo derecho a decidir cosas, pero las opciones entre las que elegir no las pongo yo. Vamos, que si sólo hay una, la decisión está hecha. Y claro, también hay cosas sobre las que no tengo derecho a decidir. Como por ejemplo qué camiseta te pones hoy. Salvo que tengas cinco años y yo sea tu madre. O que trabajes para mí y te diga que tienes que llevar uniforme. Un poco fluido esto del derecho a decidir cosas.

Vamos con el derecho a decidir que está de moda. El de los catalanes. Los catalanes tienen derecho a decidir cosas. Bueno, no. Cosas no. Eso es plural. Muchas cosas, mucha incertidumbre. La incertidumbre no es buena. Aquí, cosas, es más bien La Cosa. La Cosa es la independencia de Cataluña (¿esto qué es? -volveremos luego). Pero no de cualquier manera, no. La capacidad de decisión es limitada aquí también. Vuelvo a las camisetas. Hay dos en el armario: una un poco apolillada, la de toda la vida que te regalaron en el 78 y que te queda pequeña; y una envuelta, que no sabes cómo te queda ni qué pinta tiene, pero en la etiqueta pone Estado independiente en forma de república. No está mal, sonar suena muy bien. Por lo pronto es nueva y sin polillas. Pero la verdad es que el tipo ese de la tienda de PDeCAT que te la vendió no daba muy buena espina.

Bueno, entonces, lo del derecho a decidir viene a ser que está bien que los catalanes tengan el poder de decidir si Cataluña se vuelve un Estado independiente en forma de república o no. Pues molt bé, ¿no? Pero hostia. ¿Por qué sólo los catalanes? Yo también quiero tener derecho a decidir si quiero una república o no. Ah. Espera. Shhh, que esto no va de la monarquía. Esa caja de Pandora no la abráis. Entonces lo de la república no es muy relevante, aquí la esencia es lo de ser un Estado independiente. ¿De derecho? ¿Democrático? ¿Social? No lo pone en la etiqueta. Pero suponemos que sí, ¿no?

Está un poco difuso sobre qué deciden, pero la base está ahí. Quieren decidir si se van o no. ¿A dónde? -A saber. Problema de los que se van, la verdad. Pero ¿quiénes son los que se van? Tenemos un derecho pero nos falta el sujeto titular de ese derecho para poder saber, por ejemplo, sobre qué  puede ejercer ese derecho. Vamos, que ¿quién decide? ¡El pueblo catalán, hombre, que no te enteras! Ajá. El pueblo catalán. ¿Y ese quién es? Y encima dice Rufián (el de las camisetas de Harry Potter) que no sólo el pueblo catalán, que ya que nos ponemos a decidir cosas, que los andaluces, los castellanos, los gallegos y los vascos también está bien que decidan cosas. ¿Y los valencianos qué? ¿Estos no? ¿Será que como hablan parecido a los catalanes son pueblo catalán? Menudo lío con esto de los pueblos decidiendo cosas y gente decidiendo quiénes son los pueblos.

Por partes. Entonces, quedamos en que está bien que los pueblos decidan cosas. Ah, pero esto me suena. Para esto hay norma jurídica, hombre. Se llama derecho de libre determinación de los pueblos, derecho de autodeterminación para los amigos. Esto es gordo. Gordo de verdad. Gordo nivel principio fundamental del Derecho Internacional público – poca broma–. Los Pactos de Nueva York, la ONU… gente importante que decide sobre cosas, cosas importantes –¿y el derecho a decidir de éstos de dónde sale?–, dice que sí, que los pueblos tienen ese derecho. ¿Y entonces si es lo mismo por qué lo llamamos derecho a decidir? ¿Igual no es lo mismo?

por whatsapp no, que somos gente adulta y no nos llevamos tan mal, así que vamos a sentarnos a hablar las cosas.

Sea como fuere, parece que el derecho este –el de autodeterminación, que es como más concreto que eso de «decidir cosas»–  tiene legitimidad, que no hace falta ponerse a discutir sobre el Bien y el Mal. Hay señores importantes que dicen que está bien. Menudo alivio. Un problema menos.

Vamos con lo de los pueblos, pues. En esto los señores importantes dicen que a ver, que no todos los pueblos tienen derecho a autodeterminar su secesión. Que sólo algunos: coloniales, invadidos o duramente abusados por el poder estatal. Que si no se cumple eso, no te puedes autodeterminar a la torera, que para algo vivimos en democracias y lo de hacer las cosas unilateralmente no está bien. Es como dejar a tu pareja por whatsapp, está feo, salvo que sea un maltratador, entonces sal por patas. Quizá la mejor reflexión en términos jurídicos o, al menos, la más detallada, es la que hace el Supremo de Canadá sobre Quebec. Viene a decir que por whatsapp no, que somos gente adulta y no nos llevamos tan mal, así que vamos a sentarnos a hablar las cosas.

Entonces, los pueblos estos que pueden decidir cosas pero no autodeterminarse, ¿qué son? Aquí, damas, caballeros y personas de género no binario, viene el problema de todos los problemas: ¿Qué es un pueblo? ¿quién lo integra? ¿Es sinónimo de nación? En mi humilde opinión, es un palabro que no vale para nada, salvo para confundir, porque vale para cualquier cosa, que es casi peor. Es tan ambiguo que hace falta ponerle etiquetas para que quiera decir algo concreto. Un poco como con ese otro palabro tan grande que está también de moda: democracia.

Vamos a ello. Parece que pueblo es un grupo de personas. Un grupo grande. Grande y más o menos homogéneo o con algún rasgo que permite distinguirlo de otros grupos/pueblos. Pero esto de pueblo es diferente de multitud y muchedumbre, que también son grupos grandes y distintos. ¿Y a qué viene esto? Pues a Spinoza, Hobbes y la construcción del Estado moderno y de todos esos conceptos tan bonitos que nos gusta usar sin dedicarles mucha atención porque las cosas sin definir del todo son más útiles políticamente. No me voy a meter a resumir aquí siglos de teoría política. Además, con el panorama posmoderno que tenemos a nadie le importan ya estas cosas. Así que, así muy rápido, en tamaño tuit y con el perdón de Spinoza y Hobbes: La multitud es una pluralidad de voluntades singulares en la escena pública, sin convertirse en una unidad, en una única voluntad, decía Spinoza. A Hobbes esto de la pluralidad le parece un peligro, nada de multitudes. A Hobbes le pone el rollo unitario, fuerte, centralizado. Aquí es dónde entra el pueblo contra la multitud: nada de pluralidad de voluntades, ¡ni que esto fuese una democracia! El pueblo se caracteriza por tener una única voluntad, personificada en la figura del soberano e identificable con la forma política del Estado.

Digamos que multitud es un poco como manada  y pueblo como rebaño. No sé si estáis notando lo turbio de los principios del concepto pueblo y su importancia política. Por eso los Estados homogeneizan a su población en términos de lengua, religión, referentes culturales, históricos, etc. Así es más fácil una voluntad unívoca, si todos somos iguales, todos pensamos igual. Los Imperios, por ejemplo, no jugaban a esto. No eran una apisonadora cultural. Absorbían todo y estaban compuestos por múltiples pueblos, religiones, culturas… con algún elemento de filiación mínimo les valía, no hacía falta homogeneizar a nadie. España, por cierto, ha sido en ese sentido históricamente más imperial que estatal, por eso existen nacionalismos dentro del país; a diferencia de, por ejemplo, Francia.

Uy, que me enredo. En resumen: un pueblo es un agregado humano que comparte una lengua, religión, historia, tradiciones, etc. que lo hacen uno y distinto de otros. Es, además, un sujeto histórico, a diferencia de una multitud. Sigue siendo algo muy muy ambiguo, porque se puede hablar, parece, del pueblo leonés, del pueblo español y del pueblo europeo. Pero no son comparables, son diferentes niveles de homogeneidad, de elementos compartidos. Un poco más claro esto de pueblo pero tampoco mucho, ¿no?

Ya que nos hemos metido en este berenjenal, vamos con su prima-hermana: la nación. ¿Es lo mismo? Pues no exactamente. Para algunos prácticamente sí, es su hermana mayor, y para otros no, no están emparentados. La diferencia fundamental es el carácter político del asunto. Una nación es un sujeto político, El Sujeto político si hablamos de Estados. Un pueblo no. Para algunos, una nación es (sólo) una comunidad política, sólo hace falta la voluntad de los sujetos de constituirse como tal para tener una nación. No hace falta homogeneidad ni cosas de esas. Es la concepción de ‘nación’ detrás de la Revolución Americana. Una nación es un conjunto de personas que deciden dejar de ser súbditos para convertirse en ciudadanos, formando un sujeto político autónomo. Fin del asunto.

Digamos que multitud es un poco como manada  y pueblo como rebaño

Pero luego vinieron los románticos a reventar el liberalismo y a construir la idea de nación tal y como la conocemos. Cogen la idea de nación como sujeto político y le meten todo el tema subjetivo-sentimental identitario politizando el concepto de ‘pueblo’. Cada pueblo es una comunidad política a la que le corresponde una nación. Es un combo de ente cultural, histórico y ético-político –a veces también étnico–  que da muchos problemas. Es decir, la nación es una comunidad cerrada cuya pertenencia se define sobre una base identitaria de elementos histórico-culturales; para ser ciudadano tienes que cumplir ciertos criterios, si no los cumples no puedes pertenecer a la nación.

La hostia de peligroso esto, eh. Muchos potenciales problemas de exclusión y discriminación al construir la comunidad política así. El concepto de pueblo es más fluido, menos monolítico. Uno puede sentirse parte de distintos pueblos, en diferentes escalas y con diferentes implicaciones, utilizando diferentes criterios para definir un pueblo u otro, sin que haya un conflicto identitario. Con lo de la nación esto no vale. Por norma general, uno no puede ser parte de dos o más naciones.

Las naciones las entiendo yo (y muchos otros, la idea es de Benedecit Anderson) como una comunidad política imaginada, limitada y excluyente. Y como tal, no existe más allá de la imaginación social. Una nación es, a fin de cuentas, lo que los nacionalistas dicen que es, lo que ellos definen como tal. Frente a pueblo, la identificación nacional es mucho más sentimental e irracional porque está ligada a la construcción de la propia identidad y encima tiene consecuencias políticas.

La cosa va un poco así: el pueblo adquiere conciencia de sí mismo como sujeto histórico-político, forma objetivos compartidos (lo de la voluntad única y tal) y se convierte en nación. ¡Tachán! ¡Magia! Para los de la LOGSE: una nación es un grupo de personas que se cree que forma una comunidad distinta de otras porque comparte elementos culturales/ lingüísticos/ religiosos/ históricos/ étnicos; tan distinta de otras que tiene un proyecto político propio y que para lograrlo tiene que constituirse en un ente soberano e independiente, es decir, un Estado.

¿Catalunya es un pueblo y/o una nación?

Es un pueblo, eso es difícil de discutir. Demasiado margen nos da ese concepto como para discutirlo. Lo de nación ya es más complicado. Depende de cuánta gente se lo crea, básicamente. Si hay suficiente gente que considera que no son sólo un pueblo, sino una nación porque tienen un proyecto político incompatible con el del resto de los españoles y que no se puede ser catalán y español a la vez, porque son cosas distintas e incompatibles, pues sí, son una nación. Una movida, esto de los constructos sociales.

Me vais a decir que qué es eso de creer, que no, que la nación existe de verdad al margen de lo que se crea o no. Que la historia, que la cultura, que… Mira, el pueblo catalán igual sí que se puede decir que existe al margen de creencias. Depende de cómo lo definas: los que hablan catalán, los que nacieron en Cataluña, los que viven en Cataluña… Pero la nación nace de la creencia compartida en su existencia. Si la gente no se lo cree, no existe. Para que aparezca una nación tiene que venir alguien que coja un puñado de elementos historico-lingüístico-culturales, construya un relato nacional con ellos, se lo venda a la gente y alguien se lo compre.

Recapitulando. Los pueblos pueden decidir cosas, está bien. Pueden decidir que se consideran nación. Pueden decidir que dentro de sí mismos hay otros pueblos y que esos pueblos quiere cada uno ser una nación diferente. El pueblo kurdo, por ejemplo, rema en esa dirección. Pueden decidir que no quieren ser una nación independiente, que su proyecto político es parte de otro compartido con otros pueblos porque juntos forman un pueblo más grande. Muchas opciones para decidir, no sólo dos camisetas.

Pero antes de que el pueblo decida cosas, alguien tiene que decidir quién es el pueblo. Tú si decides, tú no decides. Cuando ya hay una comunidad política autónoma que se identifica con el pueblo, está fácil. El pueblo español = los nacionales españoles. El Estado, guardián de la comunidad nacional, define esa nacionalidad y dice tú sí, tú no. Pero cuando hay problemas y el pueblo tiene que decidir sobre esas cosas, suele ser cuando el pueblo no forma una comunidad política independiente (un Estado). Dos escenarios posibles: el pueblo que quiere decidir cosas está dentro de un Estado con otros pueblos o forma parte de un pueblo más grande; el pueblo que quiere decidir cosas está esparcido por varios Estados. Puede venir otro desde arriba a decir quiénes forman el pueblo, desde el propio Estado o puede venir de dentro desde el propio pueblo.

¿Y cuál es el criterio que se usa para esto de «tú sí, tu no»?

Con pueblo depende. Depende de cómo se esté definiendo. Pero si hablamos de nación, invariablemente es la territorialidad. Que llevo evitando mentarla porque es otro marrón gordo. Como lo del pueblo como agregado humano con elementos históricos/lingüísticos/culturales comunes es un poco fluido y muy difícil de precisar y hacer un censo con él, se opta para definirlo o bien por la etnia o por la territorialidad. La comunidad imaginaria se asocia a un espacio físico y desde ese territorio se crea el relato nacional, tanto para interpretar la historia, como el presente como el futuro. Hay varias maneras para definir la pertenencia a un territorio y por ende al pueblo/nación asociado. Desde criterios tan laxos y variables como la residencia (que es el que se está usando en Cataluña), a otros invariables como el lugar de nacimiento o la territorialidad de los padres.

O sea que… ¿tanta hostia con la historia, la lengua, la cultura y demás y al final lo que más cuenta es en qué terruño tuvo a bien tu madre darte a luz? ¿O, menos trascendental incluso, dónde estás pagando el alquiler ahora?

Eso parece. Entonces… ¿la gente que vive en un territorio es un pueblo? Pues sí. O eso dice la Generalitat. Somos así. Las personas somos animalicos territoriales. Para evitar la fluidez de cultura, lengua, historia… las anclamos al trozo de tierra en el que existimos. En nuestra escala temporal, las montañas y los ríos no se mueven mucho, así que son una buena referencia. Los grupos humanos existen en el tiempo y en el espacio. Son nuestras dos principales variables para entender el mundo.

Si nación y territorio son un pack, ahora hay que decidir qué metro cuadrado es del territorio y cuál no, ¿no? Para luego poder decir tú sí, que eres de aquí y tú no, que eres de allí (nótense los referentes espaciales, que pasan tan desapercibidos a veces). Pero esto de la territorialidad de la comunidad imaginaria lo dejamos para otro día.

Vamos a pensar todos esos conceptos en contexto. El ahora. ¿Qué utilidad tienen unos criterios de definición de la comunidad política basados en la pertenencia a un territorio, a un grupo étnico, a una lengua, a una cultura… en un tiempo en el que las sociedades son cada vez más multiculturales y los flujos migratorios son cada vez más masivos? ¿Igual hay que empezar a aparcar lo de pueblo y desempolvar multitud? ¿Igual vamos a trabajar cada vez más con comunidades políticas que no están marcadas por una única voluntad? Todo sin olvidar que ante el ariete posmoderno y el derrumbe las identidades tradicionales se erigen fortines de identidades de resistencia, apuntalados con historia, tradición, religión y otros grandes pilares premodernos.

Os dejo con la pregunta del millón: ¿En base a qué podemos construir comunidades políticas funcionales en este tiempo?

 

 

PD: Próximamente: territorialidad e identidad.

 

 

Ana Ideia

 

El pueblo no está decidiendo cosas

Alguien tiene miedo. Varios alguien tienen miedo. Mucho, diría yo, a juzgar por el comando Piolín desplegado en Barcelona. Tienen miedo de que el pueblo opine. Tienen miedo de que el pueblo decida cosas. Da igual qué cosas. Totalmente igual. Es un pánico a la idea, al concepto, a la mera posibilidad de que la masa elija cosas de manera autónoma. No os confundáis, no es lo que está pasando en Cataluña. El pueblo no está decidiendo cosas. Está contestando a una pregunta (o intentándolo) muy simple sobre una cosa muy muy muy concreta. Pero bueno, es un principio. Es el hermano pequeño de eso otro a lo que le tienen tanto miedo. Es el primer carraspeo que anuncia una neumonía. Y los que tienen miedo están intubando al personal a la primera de cambio antes de que se ponga feo. Mejor prevenir que curar.

La masa decidiendo cosas es una idea que da pánico. Porque si los residentes en Cataluña pueden opinar si quieren una república o no…. ¿a santo de qué no van a poder hacerlo los residentes de Andalucía o de Cantabria?

«¡Oye –me diréis–  pero que el referéndum va de la independencia, no de la república!». No. No va de la independencia. Bueno, sí, la pregunta era esa. Pero no va de eso el asunto. En el fondo fondo no va de eso. En el fondo, va de una parte de la ciudadanía del Estado español, la parte actualmente empadronada en la Comunidad Autónoma de Cataluña, manifestando su opinión sobre qué forma de organización política quiere. Esto es muy loco. Pero mucho. Muchísimo. Es un cambio en las normas del juego.

Chris Mcgrath

Y los que tienen miedo están intubando al personal a la primera de cambio antes de que se ponga feo. Mejor prevenir que curar.

Si la ciudadanía puede, espontáneamente, redefinir (o por lo menos pronunciarse sobre) el modelo de organización política que quiere, ¿quién le impide hacerlo sobre otros ámbitos de la organización social? El pueblo es el titular de la soberanía, como dice nuestra querida Constitución –y otras muchas–, pero no la ejerce mucho. Siempre de manera guiada y canalizada. Todo esto del derecho a decidir, no es sino el pueblo reclamando el ejercer esa soberanía y definir las características de su organización como comunidad política como le venga en gana y cuando le venga en gana, no cuando los pastores del rebaño decidan dejarles escoger.

Los pastores tienen miedo de que las ovejas decidan ellas solas a dónde ir a pastar y dejen sin trabajo a los pastores. De momento, son sólo unas cuantas ovejas decidiendo si se van con otro pastor o no. Pero por algún lado había que empezar a tirar las estacas que forman el corral.

Ya sabéis

 

Si estirem tots ella caurà i molts de temps no pot durar, segur que tomba, tomba, tomba, ben corcada deu ser ja. Si jo l’estiro fort per aquí i tu l’estires fort per allà, segur que tomba, tomba, tomba, i ens podrem alliberar.

 

Foto de portada: Susana Vera (Reuters)

Ana Ideia

Platón y la estadística

      “Las ideas (eidos) no son meras representaciones mentales de las cosas, sino que se encuentran fuera de ellas como causas y fuera de la mente humana; es decir, son aquello que piensa el pensamiento una vez que se ha liberado de lo sensible (…) son el  ser por excelencia (…) son las esencias de las cosas”

            “El 60% de los fumadores mueren a causa de enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Deje de fumar.”

Llevo guardando estas ideas desde hace años, desde que empece a estudiar Psicología, y se hablaba de las personas a partir de su porcentaje de neuroticismo, psicoticismo e introversion. Se creaba una gráfica en la que se representaban los niveles obtenidos a partir de un test de personalidad, y se podia predecir de esa persona hasta de que color se iba a poner las bragas un dia soleado.

Yo me quería morir. Todo era totalmente predecible. Estabamos constantemente determinados, y lo peor, habia una mano invisible que tenia el poder absoluto de saber mucho mas de nosotros de lo que nosotros mismos podiamos llegar a saber. Qué mal rollo joder.

El 85% de las personas que obtienen un 60% de extroversion (que esto significa responder un 35% de los items del test con una puntuacion de mas de 7) han demostrado en posteriores revisiones del estudio que su conducta al lavarse los dientes es mirar como salen las rayitas de colores de la pasta de dientes.

A las personas extrovertidas les flipan las rayitas de colores de la pasta de dientes.

A ti, -60% extrovertido- te flipan las rayitas de colores de la pasta de dientes.

Y si no, te fliparan en posteriores revisiones.

El 75% de las personas que hacen ejercicio por las mañanas tienen un 60% menos de probabilidades de morir de un infarto. El 85% de las mujeres que consumen menos de 18000kcal al dia, tienen una esperanza de vida de 6 años más que las que no lo hacen. El 60% de los pacientes enfermos de cáncer se curan tomando Venixaflalina.

Tú, hombre. Tú, mujer. Tú, estudiante, trabajador, anciana, deportista. Sabemos lo que te pasa, lo que te va a pasar. Lo sabemos todo, y esta cientificamente comprobado.

Pero cambio de tema y me voy 25 siglos hacia atrás. O unos años para algunas, a clase de filosofia en el instituto.

Seguro que nos suenan de algo el mito de la caverna, el carro alado y todas esas locuras de Platón, el abuelillo de los cuentos.

La profesora cogía la tiza y dividía la pizarra en dos: “Aquí abajo esta el mundo de la doxa, el mundo en el que vivimos, de las cosas tangibles y que percibimos por los sentidos. Y aquí, -lleva la tiza hacia arriba y escribe EIDOS mientras sigue hablando- , el mundo de las ideas, entes que no podemos percibir, y de las que nacen todas las realidades del mundo que nos rodea. Los eidos son perfectos, son la “cosa” en su maximo exponente, son la realidad en su maxima grandiosidad. Son la verdad.” -Se gira, y da un golpe a sobre la mesa que sobresalta a tu compañera.- “Aquí tenemos una mesa, pero esto solo es una representacion imperfecta de la idea de mesa, de esa figura que flota en el mundo de los eidos y que es la mesa perfecta, la mesa verdadera.” Osea que esta mesa a Platon no le mola nada. Ya. “Platón entendía que para alcanzar la verdad, el conocimiento, era necesario encaminarse hacia la contemplacion de las ideas, y desechar el engaño del mundo del a doxa, de lo terrenal. No dejarse engañar por esta mesa, sino encaminarse para conseguir contemplar la idea de mesa.” Pero profe… “La idea de mesa contiene lo común a todas las mesas que existen, es su abstraccion.” Vale. Subrayo el libro.

Un cuentecito más del hombrecillo barbudo. Hay que ver las cosas que pensaban antes estos griegos. Y que además le tomasen en serio y se montase toda una idea de sociedad a partir de ese cuentecillo. Qué gente esta.

Desde que llegó la ciencia a nuestras vidas, este tipo de cuentos no sirven para nada. Hemos descubierto que no tenian sentido -tampoco era tan difícil-, y hemos refutado cientificamente hasta las mil y una noches.

Aleluya hermanas.

La realidad es una, es esta, y nada de dos mundos ni noseque de Demiurgos. La persona es la persona terrenal, lo que veo aquí, la mesa es la mesa que tengo enfrente. Y la cienca se encarga de estudiar a todas las mesas, a todas las personas terrenales en su mas pura doxa.

Y estudiamos sus rasgos, su anatomía, y el porcentaje de neuroticismo, psicoticismo y extroversion que tienen. Aquí, en la tierra.

Y cogemos a muchas personas, y calculamos sus niveles de hormonas en sangre. Y lo valoramos, y el 75% tienen entre 300 y 1,000 nanogramos. Contamos los pelos que tienen, y la mayoría tienen 4 millones. Y medimos sus niveles de neuroticismo, y las que se pasan de 60, tienen un 80% de posibilidades de sufrir depresión.

Y la persona tiene entre 300 a 1,000 nanogramos de hormonas y 4 millones de pelos y si puntua 65 en un test de neuroticismo, tendrá depresión.

Somos muchas personas en la doxa, y para conocerla, para conocer este mundo que tengo enfrente, tengo que sacar los rasgos comunes de todas ellas y actuar en cuanto a estos rasgos comunes. Actuar en cuanto a lo estadisticamente superior; y el resto son daños colaterales, efectos secundarios, o la excepcion que confirma la regla. Resíduos estadísticos.

La idea de mesa contiene lo común a todas las mesas que existen, es su abstraccion.”

Y despues de conseguir un resumen estadístico de la doxa, se dictan, interpretan y preveen las realidades.

¿Puede fallar esta interpretación? Estadísticamente no. Despues de interpretar y actuar estadisticamente sobre la gran poblacion de la doxa, el resultado se mide tambien estadísticamente.

Y, en el mundo de los eidos, es satisfactorio.

Al estudiarme, a mi, como persona, nunca se me estudia a mi. Desde este punto, se estudia a esa idea de persona. Un monton de variables, categorías ideales creadas estadísticamente, que son por si mismas. Yo no soy mi doxa. No soy yo de quien se habla.

Y como Platón, el cuento se convierte en politica. Todo un sistema jerarquico de poder se sustenta sobre la estadística. Un sistema de control de grandes poblaciones desde puntos altisimos y alejados en la piramide social, que necesita de estas creencias, necesita mirar a los eidos y no fijarse nunca, nunca, en la doxa. Y sobre todo, que la doxa no se mire a si misma y descubra que “es”, sin eidos que le den forma, moldeen, prevean y estandaricen.

Y es que la doxa se mueve, baila, cambia, varía, se descontrola, es realidad por si misma. Y ni es interpretable, ni reducible, ni previsible, ni demostrable.

Y es que nosotras nos movemos, bailamos, cambiamos, variamos, nos descontrolamos, y somos realidades por nosotras mismas. Y no somos interpretables, ni reducibles, ni previsibles ni demostrables.

Parece que la cosa sigue de cuentos, abuelillo barbudo.

DEPORTACIONES, REGRESOS VOLUNTARIOS Y DETENCIONES. ÚLTIMAS SEMANAS EN LESBOS.

*Este artículo es una traducción de un texto publicado por el colectivo NoBorderKitchen de Lesbos.

En las ultimas semanas la represión en Lesbos continúa. Ha habido mas deportaciones forzadas a Turquia y el proceso de asilo es todavía un enredo de pesadillas burocráticas, especialmente para las personas de determinadas nacionalidades. Esta situación da lugar a una enorme desesperación. La salud mental de muchas personas esta empeorando y muchas personas están firmando las llamadas “deportaciones voluntarias” a sus países de origen como su única opción para salir de la isla y no pasar meses en la cárcel en Turquía.

Intentar obtener asilo en Lesbos a menudo significa un largo periodo de abuso y encarcelamiento para las personas que ya están sufriendo abusos y encarcelamientos en sus países de origen. Estos son dos ejemplos de historias que muestran la situacion de las deportaciones una vez llegados a grecia.

A. Llegó a Lesbos el Abril de 2016. Ha estado esperando casi un año en el “hot-spot” Moria para que su caso fuese examinado. Cuando finalmente lo hicieron, su petición de asilo fue rechazada. Le arrestaron en la calle y le llevaron a la prisión en Moria. Allí estuvo encarcelado durante dos meses, y después le transfirieron a la comisaria de policía, donde estuvo de nuevo encarcelado durante un mes. Después de esto, ha sido deportado a Turquía. Estará durante seis meses en la prisión allí. Cuando le deporten finalmente a su país de origen, sera arrestado al aterrizar en el aeropuerto y de nuevo se le encarcelara durante tres meses.

B. También llegó en Abril, después de ser liberado de un centro de detención en Turquía, donde estuvo encarcelado durante varios meses. Después de un año de espera en Lesbos, es arrestado en el campo cuando intenta renovar sus papeles. Le trasladan a la cárcel en Moria. Allí le fuerzan a pedir asilo. Tras unos días, tiene su entrevista. Debido a que los abogados independientes no tienen acceso al campo, no tiene ninguna preparación para la entrevista, y su caso es rechazado. Está cansado de Lesbos y quiere salir de la cárcel, asi que firma para la deportación voluntaria. El proceso lleva desde semanas hasta varios meses en Lesbos. Finalmente, es llevado a un centro de detención en Atenas. Es encarcelado durante dos meses. Cuando llega al aeropuerto de su país de origen, tiene que sobornar a la policía para que no le lleven a la cárcel.

DEPORTACIONES A TURQUÍA

En Abril un total de 70 personas han sido deportadas de Lesbos a Turquía, de los que tenemos informacion confirmada. 49 personas fueron llevadas desde Mitilene -Lesbos- a Dikili -Turquia- el 6 de abril y otras 21 personas el 12 de abril. La mayor parte de las mismas tienen nacionalidad de Algeria, Pakistan, Marruecos y Bangladesh. Desde su llegada son encarcelados en centros de reubicación cerrados, lo que viene a ser una prisión.

De acuerdo con las personas que son mantenidas allí, les han dicho que estarán durante 6 meses. Nosotras hemos encontrado que no hay un periodo máximo de detención, cualquier opción, desde unas semanas, varios meses a un año es posible. Se ofrece a las personas del centro que paguen la deportación ellas mismas con la promesa de ser deportadas mas rápido si lo hacen.

Es increíblemente difícil mantener el contacto con las personas deportadas a Turquía. Ni siquiera los abogados tienen un buen acceso a las personas en los centros de reubicación . Los móviles de las personas detenidas son confiscados, por lo que no tienen contacto son sus amigos, familia o un abogado. Su única opción es usar los teléfonos de pago, bastante caros, dentro de las prisiones. Si no tienen dinero, pueden perder el contacto con el mundo exterior. Ademas, nos han contado repetidamente sobre las horribles condiciones de vida allí, comida en mal estado o insuficiente, celdas abarrotadas, prohibición del tabaco y muchos abusos policiales.

LOS LLAMADOS “REGRESOS VOLUNTARIOS”

Para evitar ser deportados a Turquía, muchas personas en Lesbos están firmando para llevar a cabo su propia deportación con OMI (Organizacion Intenacional para las Migraciones). La OMI devuelve personas a sus países de origen. No podemos encontrar números oficiales de regresos con la OMI durante los últimos dos meses (aún). Como hemos explicado antes, los “regresos voluntarios” no son tan voluntarios como proclama la OMI.

Los regresos voluntarios son forzados por las circunstancias en esta isla. La desesperacion, las condiciones de vida, la espera, el miedo a ser devuelto a Turquía, el miedo de pasar meses en la carcel y siempre el miedo a la policía.

A los deportados voluntarios ahora se les estan prometiendo 1000 euros.

La pagina web de la OMI dice que el “regreso voluntario” es para personas que no piden asilo o que han sido rechazadas en su peticion, pero para las personas cuya peticion ha sido rechazada no ha sido posible regresar voluntariamente, fueron rechazados a regresar con la OMI.

En vez de esto, son forzosamente devueltos a Turquía. Sabemos también de dos casos que fueron devueltos a Turquía contra su voluntad firmando el regreso voluntario con la OMI, pero creemos que hay muchos mas.

La “Organizacion Internacional para las Migraciones (OMI)” confirmo a News That Moves que las personas que estaban siendo alojadas en las islas griegas de Lesbos, Chios, Samos, Leros y Kos, que han entrado a Grecia despues del 20 de Marzo de 2016 y aquellos cuya peticion de asilo ha sido rechazada, tienen cinco dias para elegir entre estas dos opciones:

-Reclamar la denegacion del asilo.

-O pedir asistencia a la OMI para llevar a cabo un regreso voluntario a sus paises, en el caso en el que puedan elegirlo.

Esto crea una situación en la que las personas tienen que decidir entre usar su derecho de reclamar la decisión y ser probablemente deportados a Turquía para estar meses encarcelados allí, O volver antes de tener ninguna oportunidad de que su caso sea examinado por una corte. Sus derechos a un procedimiento justo de asilo son minados por amenazas de encarcelamiento y deportación forzada.

DETENCIONES ARBITRATIAS Y PROCEDIMIENTOS DE ASILO PARCIALIZADOS.

Tras firmar para la deportación de la OMI, algunas personas fueron liberadas de la prisión. Otras firmaron y siguieron en la cárcel durante varios meses en Mitilene antes de ser transportados a la cárcel en Atenas y finalmente deportados. Algunas personas nunca saben cuanto tiempo tienen que estar en prisión. Las dos semanas que la policía dice a algunas personas que tienen que estar, a veces se convierten en varios meses.

Antes de su deportacion a Turquía, las personas son mantenidas durante semanas y a veces meses en Mitilene: en la prision dentro de Moria o en la comisaria de policia en la ciudad. Mientras que en la prision de Moria pueden quedarse sus móviles, en la comisaria no. Aquí, igual que en los centros turcos, su unico modo de contactar con el exterior es usando el teléfono de pago. Las visitas solo son posibles para los familiares cercanos…los cuales muchas personas en Lesbos no tienen.

Como fue informado tambien por un reportaje pro-asilo, las detenciones arbitrarias de los solicitantes de asilo es común en las islas, y nuevos centros de detencion cerrados están siendo establecidos en las otras islas. Se estan estableciendo también nuevas leyes que básicamente hacen posible la detencion de cualquier solicitante de asilo en las islas.

“ El entramado legal deja muchas opciones para la detencion arbitraria definiendo los parámetros de detencion de refugiados y migrantes, I.E. Bajo los parámetros generales, aquellas personas que son alegadas de “conducta que rompa las normas” o “considerar que aplica únicamente buscando retrasar o frustrar el regreso” pueden ser detenidas. Estos prerrequisitos abren la posibilidad de que casi todos los solicitantes de protección sean detenidos arbitrariamente.

En diciembre, los estados de la Unión Europea hicieron un plan para la implementación del Acuerdo entre la UE y Turquía. Entre otras cosas, estableció que las capacidades de detención en las islas deberían ser incrementadas. En Lesbos las personas son detenidas basándose en su nacionalidad, especialmente personas de Pakistán, Bangladesh, Marruecos y Algeria son encarceladas durante su proceso de asilo. Ademas, las personas de esas nacionalidades tienen muy poco acceso a un proceso de asilo justo. En la prisión es difícil para ellos acceder a ayuda legal independiente antes de sus entrevistas. Ademas de esto, el proceso de asilo esta sesgado negativamente hacia las personas cuya nacionalidad esta mencionada arriba. La mayoría de las personas que están en la prisión durante su procedimiento son o serán deportadas de vuelta a Turquía o a sus países de origen.

Incluso para las personas que tienen oportunidades de conseguir asilo, la situación no es buena. El tiempo de espera para las entrevistas es muy largo. Muchas personas han esperado durante muchos meses solo para conseguir su primera entrevista. A menudo, cuando se acerca la fecha de su entrevista y van a Moria, se les dice que vuelvan en unos días o semanas. La entrevista de algunas personas fue retrasada cinco o seis meses hasta que finalmente pudieron hacerla. Hay ademas otros fallos en el sistema, como una falta de traductores formados y entrevistadores que sean sensibles hacia la violencia de genero como razón por la que mujeres están dejando sus países de origen. Ademas, la EASO esta perdiendo entrevistas y forzando a personas a pasar el proceso una segunda vez.

Las personas que consiguen el asilo en Grecia se van sin nada. Reciben los papeles que les permiten estar en Grecia, pero no reciben ningun tipo de ayuda en el sentido de sobrevivir o construir una vida para ellos mismos aquí. Por supuesto la responsabilidad de esto no recae solamente en Grecia, sino mas bien sobre las politicas de la Union Europea de forzar a las personas a perdir asilo en el primer pais al que entran en Europa, y por lo tanto a permanecer en los paises mas pobres del sur de europa.

¿La conclusión de todo esto? Todo en esta isla esta totalmente jodido y no vemos donde esta llevando todo esto, aparte de conseguir mas represión y mas sufrimiento.

La precariedad es trendy…Al menos eso piensa El País

Aparecía en la sección Tentaciones de El País cómo se estaba extendiendo la nueva moda de comer de la basura (sí, real). No estamos como para despreciar la tiranía del click y vamos a intentar evitar machacar a la redactora, que pasa de modas y prefiere no tener que comer de la basura por obligación, pero impacta y no he podido leerlo sin alucinar. Aparte de ser freegana también puedes optar por ahorrar y marcarte un nesting, el pasarse todo el fin de semana entre cuatro paredes, que para eso se lleva la mitad de mi sueldo el alquiler, hostia puta.

Atrincherarse entre las cuatro paredes de su morada ya no es de muermos, sino la última tendencia de moda: el ‘nesting’ (El País, 2017)

Los millenials damos pena. Si eres de Madrid, das mazo pena. Pero a inventiva no nos gana ninguna generación. No somos pobres, somos freeganos. El ocio que nos venden no está lejos de nuestras posibilidades, estamos de nesting. Ya hemos hablado por aquí de la transición que vivimos hacia el nuevo estado del medioestar, pero esto es demasiado. No consiste ya en la mitificación de la pobreza sino en lo complacientes que nos hemos vuelto con nuestra condición material y en la rápida normalización de la situación material y social de crisis en la que nos estamos desarrollando. Voy a dejarlo claro, a mi me da igual que babosees todo el fin de semana en tu sofá de alquiler o que cojas comida de la basura, que por otro lado me parece una opción muy ética y responsable dadas las estadísticas de despilfarro de alimentos. Pero no hagas bandera, joder, que me dan ganas de llorar.

Me enseñan su nevera y su despensa. Está todo repleto de alimentos. Me invitan a pan de cebolla con paté de berenjena. Comemos y charlamos. “Si un día no encuentras comida, la encuentras al día siguiente. Es muy fácil tener la despensa llena siempre. Eso sí, jóvenes no suele haber. Hay mucha gente mayor, que no les llega la pasta, cogen leche y productos básicos, y entre ellos sí que hablan y hay cierta comunidad. Pero lo viven como una necesidad, no por aprovechar el despilfarro de otros”.

Una ventaja de estos sistemas es que acaban con la polvorienta norma no escrita de la Honra. Esa necesidad hidalga nacional de aparentar que te sobra y que nos obliga a sentir vergüenza cuando somos pobres o pensar que exponemos carencias graves cuando de puertas para afuera descubren nuestra realidad cotidiana. La crisis ha cambiado un poco todo esto y ahora no nos avergüenza comprar marcas blancas o vender ropa por Internet, pero, de verdad, necesitamos salvar un poco el culo y salir con la dignidad de haber entendido lo que nos han hecho-hemos hecho en lugar de aceptar mansamente el presente en el que malvivimos.

Hacer bizcochos o trasplantar macetas le hará más feliz (El País, 2017)

Dejando a un lado que El País no es un referente periodístico, ni mucho menos, sí que apunta claramente hacia una actitud de consolación del despistado lector. No sé aún si es porque consigue más clicks acercarse al cliente mediante su sentimiento de autoafirmación o porque realmente está generando pensamiento. Esto último parece muy conspiranoico para que pueda realmente llegar a imaginar una sala llena de hombres gordos y poderosos maquinando nuevas estrategias de alienación social. Pero todas sabemos lo sutil que es el poder, sobre todo si en el propio artículo aparece citada como experta de nesting una firma de decoración de interiores. Probablemente su perversidad se limite al legítimo fin transversal de hacer dinero y la alienación sea solo cómo llamamos nosotras a la lobotomización colateral.

Quiero que nos paremos a pensar colectivamente sobre esto; ¿Estamos, al recilar pallets, por ejemplo, creando nuevos nichos de mercado para alimentar su neo-neocapitalismo? Mi respuesta es sí. El orden establecido siempre ha ido un paso por delante de nosotras; convirtió la moda punk en parte del sistema vaciándola de contenido, utilizó consignas del Mayo del 68 en eslóganes publicitarios y la filosofía hippie en ropa boho exclusiva.  El mecanismo es simple; aprovecha el movimiento contracultural y conviértelo en nicho económico profitable extrayendo el significado y dejando el significante. Joder, pero si lo han hecho hasta con la religión, vendiéndonos anillos y pendientes de crucifijos a consumidores profundamente laicos.

Puede que estemos hablando de formas de banalización de la cultura y de renovaciones rentables de la rueda que gira, pero en este caso me ha enfadado ver que va mas allá, y que han vaciado de significado a una generación entera, han convertido nuestras carencias en marcas personales. Tengo la sensación de que nos han robado el presente y que la integración en el sistema de nuestra contracultura ha ido demasiado rápido. Supongo que en el vertiginoso presente lleno de facturas que pagar y convenios de prácticas que prorrogar esto no tiene ningún interés para nadie, pero reflexionemos por un momento que va a ser de nuestra amnésica generación cuando no sepamos ni quienes somos.

Tengo la sensación de que movilización y lucha pierden sentido cuando las injusticias a las que te enfrentan ya no son más injusticias sino moda y genuidad. Que ya no existe un sistema que cambiar cuando el sistema cambia para adaptarse a ti. Que es peligroso el nivel de mansa aceptación de la realidad a la que nos hemos acostumbrado. Que no existe el sentido crítico cuando de un día para otro te pueden acabar vendiendo que nada importa, porque todo vale. Vale que seas pobre, vale que tengas que emigrar porque en tu país no funciona el mercado laboral, pero oye, que te vas a ser embajador científico de España en el extranjero. Vale que tu contrato sea basura porque te permite llevar una vida flexible, en la que dentro de seis meses lo mismo estás en Londres trabajando de camarera, y eso es trendy y es muy aventurero y además Nescafé te hace sentirte como en casa cuando te toca el premio de que te paguen el viaje de vuelta.

Estas postverdades que responden a esta, nuestra postrealidad, entiendo que siendo nosotras postnormales.

FELIZ 1984, EUROPA

2017:

“Londres ha sido objeto de un ataque terrorista en pleno corazón político. Un hombre, que ya ha sido abatido y que ha sido descrito por los testigos como una persona de apariencia asiática y con unos 40 años de edad, arrolló con un 4×4 a los viandantes que se encontraban en ese momento en el puente de Westminster -matando a dos e hiriendo a 20-, próximo al Parlamento británico.”

“Justo hoy se cumple un año de los atentados del 22 de marzo en Bruselas, en el que perdieron la vida más de 30 personas. Un golpe a la ciudad que alberga las instituciones europeas en un momento en el que el Viejo Continente ya estaba en alerta por los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París.”

“2016 ha sido un año negro para Europa, ya que sus grandes capitales han sido azotadas por ataques yihadistas. No hay que olvidar que el 14 de julio la ciudad francesa de Niza sufrió otro atentado al arrollar un camión a los asistente a los fastos de la fiesta nacional, mientras que altercados aislados se sucedían en otros países como Alemania. El último fue el que tuvo lugar en un mercadillo navideño.”

Fuente: Periódico El mundo.

 

1984, George Orwell:

“En el sexto día de la Semana del Odio, después de los
desfiles, discursos, gritos, cánticos, banderas, películas,
figuras de cera, estruendo de trompetas y tambores,
arrastrar de pies cansados, rechinar de tanques, zumbi-
do de las escuadrillas aéreas, salvas de cañonazos…,
después de seis días de todo esto, cuando el gran orgas-
mo político llegaba a su punto culminante y el odio ge-
neral contra Eurasia era ya un delirio tan exacerbado
que si la multitud hubiera podido apoderarse de los dos
mil prisioneros de guerra eurasiáticos que habían sido
ahorcados públicamente el último día de los festejos, los
habría despedazado…, en ese momento precisamente se
había anunciado que Oceanía no estaba en guerra
con Eurasia. Oceanía luchaba ahora contra Asia Orien-
tal. Eurasia era aliada.
Desde luego, no se reconoció que se hubiera produci-
do ningún engaño. Sencillamente, se hizo saber del modo
más repentino y en todas partes al mismo tiempo que el
enemigo no era Eurasia, sino Asia Oriental. Winston to-
maba parte en una manifestación que se celebraba en
una de las plazas centrales de Londres en el momento
del cambiazo. Era de noche y todo estaba cegadoramente
iluminado con focos. En la plaza había varios millares
de personas, incluyendo mil niños de las escuelas con el
uniforme de los Espías. En una plataforma forrada de
trapos rojos, un orador del Partido Interior, un hombre
delgaducho y bajito con unos brazos
desproporcionadamente largos y un cráneo grande y
calvo con unos cuantos mechones sueltos atravesados
sobre él, arengaba a la multitud. La pequeña figura, re-
torcida de odio, se agarraba al micrófono con una mano
mientras que con la otra, enorme, al final de un brazo
huesudo, daba zarpazos amenazadores por encima de
su cabeza. Su voz, que los altavoces hacían metálica,
soltaba una interminable sarta de atrocidades, matan-
zas en masa, deportaciones, saqueos, violaciones, tor-
turas de prisioneros, bombardeos de poblaciones civi-
les, agresiones injustas, propaganda mentirosa y trata-
dos incumplidos. Era casi imposible escucharle sin con-
vencerse primero y luego volverse loco. A cada momen-
to, la furia de la multitud hervía inconteniblemente y la
voz del orador era ahogada por una salvaje y bestial gri-
tería que brotaba incontrolablemente de millares de gar-
gantas. Los chillidos más salvajes eran los de los niños
de las escuelas. El discurso duraba ya unos veinte mi-
nutos cuando un mensajero subió apresuradamente a
la plataforma y le entregó a aquel hombre un papelito.
Él lo desenrolló y lo leyó sin dejar de hablar. Nada se
alteró en su voz ni en su gesto, ni siquiera en el conteni-
do de lo que decía. Pero, de pronto, los nombres eran
diferentes. Sin necesidad de comunicárselo por palabras,
una oleada de comprensión agitó a la multitud. ¡Oceanía
estaba en guerra con Asia Oriental! Pero, inmediatamen-
te, se produjo una tremenda conmoción. Las banderas,
los carteles que decoraban la plaza estaban todos equi-
vocados. Aquellos no eran los rostros del enemigo. ¡Sa-
botaje! ¡Los agentes de Goldstein eran los culpables! Hubo
una fenomenal algarabía mientras todos se dedicaban a
arrancar carteles y a romper banderas, pisoteando lue-
go los trozos de papel y cartón roto. Los Espías realiza-
ron prodigios de actividad subiéndose a los tejados para
cortar las bandas de tela pintada que cruzaban la calle.
Pero a los dos o tres minutos se había terminado todo.
El orador, que no había soltado el micrófono, seguía vo-
ciferando y dando zarpazos al aire. Al minuto siguiente,
la masa volvía a gritar su odio exactamente como antes.
Sólo que el objetivo había cambiado.”

 

Feliz 1984, arrieritas.

Maricas que beben cerveza

¿Qué sucede en nuestros cuerpos maricas cuando tratamos de socializar en entornos, podríamos definir, heteronormativos?

Me tomo la licencia de comenzar denominando este tipo de espacios, los espacios de socialización públicos como heteronormativos, por la evidencia de que al vivir en un modelo de heteronormatividad hegemónica, los espacios públicos se convierten en el mismo reflejo de lo que el sistema proyecta. Considero que esto es así, y por eso parto de esta base.

Además, como introducción, también me gustaría dejar claro que el lenguaje, nos guste o no, crea realidades.

Bien, pues lo que sucede es lo siguiente:

Antes de entrar en la situación en sí de la que quiero hablar y por la cual estoy haciendo este escrito, me gustaría contextualizar un poquito. Mi situación actual es la de comenzar a vivir en un país diferente a mi país de origen. Cuando esto sucede, se desencadenan una serie de situaciones, todas novedosas, y no siempre a la altura de las expectativas; imagino. Para una persona como yo, que demanda la vinculación con otros seres humanos y la socialización, ha sido cuestión de acostumbrarme a mi nuevo entorno para sentir la necesidad de comenzar a moverme por el espacio nuevo y de conocer nuevas personitas.

En un arranque de hacer algo útil, además de conocer por conocer, me acerqué a un espacio donde se imparten “clases” de francés. Pongo clases entrecomillado puesto que la finalidad en sí, no es únicamente que las personas que lleguen nuevas puedan aprender el idioma, si no que además se convierta en un espacio de interacción entre personas para crear redes. ¡Llevado por gente voluntaria y gratuito!

Voilà!

¡No podría sonar más interesante y enriquecedor!

El espacio muy bien montado, diferentes niveles dependiendo de cuánto domines el idioma, ambiente distendido pero de aprendizaje, buen rolli con la gente, todo muy agradable vaya. Al terminar la clase del día, descubro que generalmente suelen ir a tomarse una cervecita. ¡Estupendo todo!

Fue al llegar al mencionado bar cuando se dio la susodicha situación. La descripción es la siguiente, somos un grupo de cinco chicos y dos chicas. Los cinco chicos nos levantamos a la barra para empezar a pedir. Tres de nosotros pedimos una cerveza, y los otros dos restantes piden una cerveza con limón, y es aquí, justo AQUÍ, cuando aparece el comentario del día:

¡Pero bueno!, ¿cómo os vais a pedir cerveza con limón, qué sois, maricas?”

(Risas… evidentemente es una frase hilarante hasta el hartazgo) “Bueno pedid lo que queráis, aquí los tres hombres nos pedimos cerveza, ¿a que sí?!” (Ole tú su premoh, y ole tu mágica retórica)

¿Qué acaba de suceder aquí? Yo os lo explico, no os preocupéis. Lo que acaba de suceder es un claro reflejo de actitudes derivadas del sistema que se nos impone. No es nada raro, ni fuera de lo común, es jodida y asquerosamente parte de lo que nos han enseñado, de lo que en parte somos y de lo que tenemos que deshacernos.

Claro, en esta evidente situación de “jaja qué divertido soy”, quién soy yo para ponerme como una histérica a decirle al machi de turno, oye qué te pasa.

Pues nadie. Una marica. Esa es otra cosa que he aprendido de este nuestro perfecto sistema occidental, que no soy nadie, y que me calle.

Eso si, yo me hago mi discurso mental, bueno me hago, se me viene el discurso como un mal vómito atropellado, que no estoy dejando salir, y que amarga los intestinos (por eso vengo aquí a soltarlo, por que me escuece)

Discurso que habría sido algo así como:

Perdona, heteromachi de turno, así de “jajas”, que sepas que tu desafortunado comentario es homófobo. Por no decir que, claramente, es un comentario machista. Su dimensión homófoba no te la voy a explicar, confío en la evidencia de que lo descubras por ti solito. En cuanto a por qué es machista, que igual ahí te pierdes, han pasado dos cosas que han venido detrás de tu frase, ligadas, insinuadas aunque no llegues a decirlas. Si sólo los hombres toman cerveza, evidentemente, en tu teoría del todo, las mujeres no la toman. ¿En qué posición deja eso a estos dos chicos? En maricas, es decir, en seres que se parecen o tienden a lo femenino, y obviamente, nadie quiere eso. Además de, por supuesto, dar por hecho la heterosexualidad de estos dos mozos, y que, evidentemente, salirse de ella es lo peor que les puede pasar.

¡Olé tú!

Como comentaba; como buena marica oprimida, me limité a callarme y a dejar que ebullese dicho comentario en mi interior hasta quemarme por dentro. Una cosa que si hice, la cual creo que debería haber estado acompañada de la réplica, pero no me salió, fue no mostrar ningún interés por su comentario, mirarle y evidenciar que no me estoy riendo. No sé si sirve de mucho que yo le retire mi aprobación social, puesto que ya recibe aprobación por todas partes, pero hasta ahí llegué.

El lenguaje crea realidades, y esto es así.

Quizá la próxima vez me vea más capaz para contestar, quién sabe. Lo que si me gustaría, es que el día que no conteste sea porque verdaderamente no me apetezca meterme en camisa de once varas, y no porque no me atreva a hacerlo. Un último dato curioso, cuando hizo referencia a los “hombres” que sí íbamos a pedir cerveza, entre ellos, estaba yo.

Otro handicap que habría estado genial utilizar, para desmontar si discurso-machi, pero oye, como ya he dicho, para la próxima, una aprende de estas situaciones.

Noviembre.

Les estamos matando, joder. Lesbos.

Les estamos matando, joder.

Es una frase que me viene a la cabeza andando por el paseo marítimo de Mitilene, en Lesbos. Enfrente, a unos pocos kilómetros se ve perfectamente la costa de Turquía. Solo se ve pasar a los barcos de la frontera Europea. En la playa, un poco más adelante, hay chalecos salva vidas, y las lanchas rotas que han conseguido llegar hasta aquí. Solamente el año pasado, murieron ahogadas mas de cinco mil personas en este estrecho. Pero aquí no se piensa en cifras, aquí se empieza a pensar en caras y en personas reales.

Solo el año pasado murieron ahogadas más de cinco mil personas buscando asilo en Europa, nuestra gran maravilla, el territorio sagrado del progreso. Aquí están los supervivientes, y son las caras que me cruzo de camino a Kara Tepe, uno de los “campos de refugiados” en la isla. El otro gran campo es Moria, y realmente el nombre lo dice todo. Si se esta interesado, se puede buscar información o fotografías del “campo” en Internet. Pongo campo entre comillas porque los europeos somos a veces muy graciosos. Un campo de refugiados nos trae a la cabeza una imagen algo triste de un montón de gente en tiendas de campaña pasando frío. Una imagen digna de ACNUR o cualquier otra organización solidaria. -Pondría solidaria con comillas también, pero vamos a dejarlo así.- Una imagen de esas que ves en las paradas de bus y dices “Ay, tengo que ayudar a esta pobre gente”.  Moria no es solo eso. Moria es una cárcel. Con todas las letras.

Un campo de refugiados, como lugar de asilo provisional, no tiene por que tener tres alambradas de seis metros de altura, con alambre de espinos en cada una de ellas. Ni tiene por que tener militares vigilando cada parte de esas alambradas. En el campo de refugiados de esa imagen vendida, los militares no amenazan a los voluntarios con que tienen que ser menos amables de lo que son con las personas refugiadas. En ese campo no hay ataques de gas contra los refugiados que intentan romper de alguna forma la dinámica carcelaria del campo. En ese campo no se hacen manifestaciones contra el régimen militar con un cadáver en una caja echa con pales. Tampoco aparece una cárcel donde los refugiados “conflictivos” pueden estar encerrados -nadie sabe lo que pasa dentro, es prácticamente imposible entrar, y los refugiados encerrados no tienen forma alguna de comunicarse con el exterior- durante meses, antes de una deportación segura. Tampoco se suicida nadie por no soportar la tensión a la que se les somete.

El campo de refugiados que nos viene a la mente es un perfecto marketing para la caridad europea. Para enternecernos, colaborar con alguna ONG y quitarnos ese pedacito de culpa que puede venirnos durante el viaje en autobús. Los refugiados no necesitan dinero, necesitan refugio. Necesitan un territorio, no nuestros diez euros mensuales para mantener un campo en el que se selecciona quien entra y quien no.

Moria es una cárcel, quiero repetir. No es ese campo.

Es el territorio donde realizar la quiniela de quien es suficientemente apto para nuestro paraíso europeo. De todas las personas que viven allí, muchas desde hace un año, menos de la mitad conseguirán el asilo en Europa. Bastantes menos, despues de la maravillosa convención de Dublín – a partir de este mes, los países europeos tendremos el derecho a deportar a Grecia a los -intentos de- refugiados que hayan entrado directamente a otros países de la UE.-  Si no era suficiente con el acuerdo con Turquia, toma ostiazo.

En Moria hace unos días que están sacando a las mujeres y niños, y llevándolos a otros campos. Justo una semana antes de empezar a aumentar el numero de deportaciones. Saben lo que va a pasar, los refugiados lo saben, y los militares también. Moria no es un campo.

Están arrestando refugiados en la calle y llevándoles directamente a la cárcel en Moria. A la cárcel, dentro de la cárcel, dentro de la cárcel.

Las deportaciones se están haciendo a Turquía, considerada por la Unión Europea como un lugar seguro. Una de las caras que he conocido, me ha contado como la policía turca le ha dado palizas, le han torturado y le han aislado, junto con otro grupo de refugiados que intentaban cruzar la frontera, en una islita en medio del mar, prometiéndoles que iban a volver a por ellos y nunca apareciendo. Me lo ha contado y me ha ensenado las cicatrices.

Los abogados que trabajan en Turquía con las deportaciones nos están asegurando que las personas deportadas están siendo enviadas a sus países de origen. Nadie sabe nada de ellos después de que son deportados. Les quitan cualquier tipo de contacto con el exterior, y nadie puede contactar con ellos. Sabemos desde aquí que van directamente a centros de detención, en los que están al menos tres meses como pena por el delito de huir de sus países de forma ilegal -si alguien conoce una forma legal de hacerlo, nadie por aquí la conoce- Después son mandados a otros campos de refugiados, separados por nacionalidades y deportados a sus países de origen.

Eso, para los europeos, es un lugar seguro.

Por eso los refugiados están huyendo de los campos, se están escondiendo en las playas, en los bosques y en la ciudad. Porque les están mandado a un lugar seguro.

No me jodas.

Les estamos matando, joder. Les estamos matando.

 

 

 

 

 

 

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