Rajoy se deconstruye el género.

Las sufragistas. Talentos ocultos. Parece que la “perspectiva de género” esta de moda. Parece ser que ultimamente somos muy progres, y la sociedad ha decidido unirse a la lucha feminista. Esperanza Aguirre hablando lenguaje inclusivo en Twitter. Empieza a parecer que a los que manejan les mola el feminismo. Juguetes inclusivos, en los que la mujer tambien aparece como trabajadora. Servicios de orientacion LGTB estatales. Hoteles exclusivamente para “gays”. ¡Qué maravilla! ¡Rajoy debe estar deconstruyendose el género!

Antes de nada, quiero partir de que este articulo lo escribo desde mi posicion de hombre no heterosexual. Tengo ahi cosillas con mi género, pero el caso es que vivo en un cuerpo que se entiende como masculino, y he crecido como tal. Me interesan infinito las perspectivas de género, y me tocan en cuanto a “homosexual”. Es desde este punto desde el que me planteo hablar, y es mi propio campo al que pretendo llegar, aunque para ello tengo que hablar sobre temas de género que no me tocan personalmente. Intentare hacerlo lo menos posible. Al igual que me chirria oir al hombre heterosexual hablar de lo que deberian o no hacer las homosexuales. Por otra parte, me disculpo de antemano si se me cuela algo por el estilo; o me meto en algun terreno pantanoso.

Creo que es facil pensar lo guays, evolucionados y liberales que somos al ver todas las peliculas, discursos de television, servicios y demas cosas que empiezan a aparecer como setas presumiendo de feministas, de buscar la igualdad de la mujer, o de lo gayfriendly que son. Muchos de ellos son objetos de consumo, o servicios, de los que es facil entender que lo que hay mas alla de la ideologia progre que venden es… bueno, eso, vender. Un campo en el marketing poco explorado, un sector de la sociedad con pasta del que apropiarse como consumidor. El bastion homosexual o femenino en el Risk del mercado.

Pero ¿por que no ha pasado esto antes? ¿que sentido tiene esta explosion genderfriendly desde los poderes públicos -no ya desde el consumo directo-? ¿es que a los hombres blancos heterosexuales que mandan se les ha enternecido el corazoncito y quieren ayudarnos a todas con nuestras luchas?

No me lo creo. En este juego de tronos, ningun movimiento es aleatorio ni sensiblon.

Este juego de tronos se llama capitalismo -siempre vamos a lo mismo, pero la culpa no es mia-, y resumiendo las normas del juego, va de conseguir la mayor pasta posible compitiendo con el resto de jugadores. A cada uno se le reparte una carta de personaje y una cantidad de monedas de las que partir, y luego… bueno, que empiecen los juego del hambre. Hay jugadores a los que les toca una fabrica, por ejemplo, y pueden convencer a los que les ha tocado menos monedas -obreros se llaman- para dar su trabajo a cambio de unas poquitas de las suyas. Luego los dueños de las fabricas -capitalistas se llaman estos- venden a propios obreros las mercancias que producen los obreros productores. Y con esto consiguen un monton de dinero sin hacer gran cosa. El caso es que despues de un tiempo de juego, no solo tienen dinero, sino que casi todas las casillas, fichas y personajes del juego acaban perteneciendoles.

Más o menos es como funciona.

El caso es que tenemos una fabrica, por ejemplo. Y necesitamos gente que venga a trabajar a la fábrica, y convierta las materias primas que tengo en una mercancia intercambiable con un valor mas alto. Voy a conseguir que los obreros vengan pagandoles una moneda por cada hora. Y por cada hora que el obrero trabaja para mi, yo saco cinco monedas de beneficio. El obrero se va contento a su casa -previa omisión de la estrategia-, y el capitalista tambien. Perfecto.

Pero pasa una cosa. El obrero llega a su casa y tiene que reponer la energia que ha consumido durante el dia, para volver a trabajar al dia siguiente. Parecía que me habia ido de tema, que esto ya no iba de género. Pero ahí esta el personaje mujer para alimentar al personaje obrero para que pueda volver al dia siguiente a la fabrica y produzca tanto como se espera de el. Y se le puedan robar tantas monedas como se espera de el.

Mientras el obrero ha estado en la fabrica, trabajando para el capitalista durante todo el dia, la mujer ha estado en casa, trabajando para el obrero que trabaja para el capitalista todo el dia. Y le espera, servicial, con la mesa puesta y su cuerpo y emociones disponibles para él -¿para el obrero o para el capitalista?-.

El capitalista, por supuesto, no paga ni una moneda a la mujer que trabaja para su hombre. No tiene que engrasar su máquina porque ya se la engrasan otras.

El capitalista sabe que una maquina-hombre sería algo caro de mantener. Hay que alimentarlo, cuidarlo, satisfacerlo sexualmente y emocionalmente. Y es normal que el hombre-máquina se sature durante un tiempo de producción tan largo, asi que la mujer tambien trabajara para que al dia siguiente el productor vuelva contento al trabajo. Sin ira acumulada que pueda tomar el camino equivocado.

No es casual que desde la derecha se haya defendido el “matrimonio heterosexual”, no como eleccion propia, sino como obligación social. ¿Qué coño les importará la vida de los otros? Les importa porque estan en juego sus moneditas.

No es casual que a la derecha nunca le haya molado mucho el feminismo, y haya defendido “la familia tradicional”. No es casual que no le molase que la mujer saliese de su rol de servidora de sus maquinas.

Pero a veces la maquinaria montada se satura y explota. Y hay que reinventarse. El mismo juego, las mismas normas, expresadas de otra forma y en otro tablero.

Esa mujer creada lucha por salir del rol que se le ha impuesto, y el jugador capitalista va a hacer su jugada.

Mujer, ¡emancípate! ¡Te apoyo!

Mujer, tienes derecho a ser libre.

Tienes derecho a la igualdad de género.

Tienes derecho a ser como el hombre.

Tienes derecho a ser mi mano de obra.

¡Viva la mujer trabajadora!

Y todos apoyamos la igualdad de género, la incorporación de la mujer al mundo laboral. Pero ¿qué pasa con el papel imprescindible de esa mujer sirvienta?

El microondas tampoco es casual. Nada en este juego de tronos es casual.

El jugador capitalista suplanta a la mujer-esclava por máquinas que hagan su trabajo de cuidado al productor. Por máquinas que necesitan de más industria para producirse, de más procuctores, y a la vez de mas consumo por parte de los productores. El “vacío” que deja la “liberación de la mujer” se llena con elementos de consumo. Así amplío el mercado, a la vez que amplío la cantidad de mano de obra que incorporo. Y cuanto mas amplio sea el mercado, mas monedas puedo acumular. A más productores y consumidores, mas plusvalía que me llevo de sus trabajos.

Entonces no solo puedo prescindir de la esclavitud de la mujer -de ese tipo de esclavitud-, sino que ya me da igual realmente el sexo de las personas que se unan. No me importa mucho si los que se casan son hombres entre si o mujeres entre sí. Hay igualdad de género. Todos producen para mí por igual. Muy gayfriendly todo.

Aumenta el trabajo en el sector terciario, y tambien se crea un grupo social que no requiere los roles de género puramente tradicionales del hombre fuerte, insensible, valiente, competitivo. No se requieren estas cualidades para la producción.Y se crea otro ideal de hombre-imagen, con mas necesidades de consumo, de clase media-alta y metrosexual. Todo el consumo que ha recaido sobre la mujer, ¿por qué va a ser unicamente sobre ella?. Toma igualdad de género.

Y ahora que ya tengo a los productores, necesito aumentar al maximo el nivel de consumo para cerrar el ciclo del capital, ¿cómo puedo mantener una sociedad en la que el nivel de consumo se iguale al nivel de produccion?

Individualizando a sus elementos. Me puede parecer genial que haya matrimonios del mismo sexo, pero nunca voy a romper la pareja monogama. Una familia significa una televisión, una casa, un microondas, y un aire acondicionado. La familia nuclear es el nucleo “funcional” mas pequeño en el que se puede individualizar la sociedad para que se consuma lo máximo posible. Si no, las cuentas no cuadran. Mantengo ese nivel de consumo y el ciclo se cierra. Toda la sociedad en una orgia de produccion y consumo; el sueño erótico de cualquier rockefeller.

Nada en este juego de tronos es casual, ni sensiblón. Nadie nos esta regalando luchas, ni somos tan progres como nos hacemos creer. El mismo juego, las mismas normas, el mismo tablero. No me creo que Rajoy se esté deconstruyendo el género.