Ay amiga, te han violado y no lo has entendido

Yo no me olvido de eso, pero nunca lo había contado porque me daba vergüenza ‘lo tonta que fui’, ‘lo irresponsable que fui’, ‘lo boba que parecía’ ahí, como una gallina deshuesada en ese sofá”, escribió Teresita Goyeneche (VICE Colombia)

Más de una se sentirá identificada con esta historia; chica borracha medio inconsciente, de fiesta con amigos, termina en la cama de uno de ellos sin saber cómo ha llegado hasta allí. Sola o acompañada, se despierta desnuda con recuerdos borrosos de la noche anterior. A partir de aquí, las historias suelen terminar con una vergüenza inmensa que impide a la víctima ni tan siquiera contárselo a sus amigxs, mucho menos pedirle explicaciones al violador. La víctima se cree el culpable y aquí termina todo.

violado

Parafraseando a aquellos jueces que preguntan si apretó bien las piernas o cómo iba vestida, la víctima hace memoria buscando en sus alcoholizados recuerdos algún detalle que la implique en la escena del crimen. Tal vez tonteó con su amigo sin querer llegar a más, tal vez hizo creer al violador que quería mantener relaciones sexuales. Tal vez iba tan borracha que se merecía lo que le pasó. Porque claro ¿cuántas veces te han dicho que ser mujer es peligroso y colocarte en una posición vulnerable, como acabar borracha puede acabar en lo que acabó?. Dentro de tí solo encuentras argumentos para exculpar a la persona que te violó, a la que conocías, y razones para fustigarte y de las que aprender la próxima vez. Ay amiga, te han violado y no lo has entendido.

No era un desconocido que te asaltó a punta de cuchillo volviendo a tu casa de noche, como te habían dicho que iba a ocurrir. Era un amigo que probablemente no necesitó hacer uso de la fuerza para violarte, a cara descubierta, que no tuvo problemas para mirarte a los ojos al día siguiente.

Estos casos son tan comunes que buscar una explicación debe hacer referencia a una ley universal. La ley del patriarcado, ese sistema que ampara, promueve y sostiene que el cuerpo de la mujer puede ser objeto de uso y disfrute sin consentimiento previo. Que alienta a los hombres a pensar que el silencio administrativo de la víctima puede considerarse un consentimiento. En estos casos en los que el uso de la violencia física no es necesario para violar, identificar la violación se vuelve casi un imposible. La víctima se culpa por su irresponsabilidad mientras el agresor se va de rositas con la conciencia limpia como una patena. Es triste ver como se defiende esta postura, de maneras más o menos encubiertas, en los medios de comunicación, en las familias o en los grupos de amigxs.

Hace poco en mi trabajo, comentábamos este tipo de situaciones otras dos chicas y yo. Acostumbrada a moverme en círculos, digamos, progres, la hostia de realidad que me supusieron sus opiniones me tuvo que dejar con cara de haber acabado de salir de una cueva. Opinaban que es imposible ir tan borracha como para no enterarte de lo que están haciendo con tu cuerpo, que hay que pensarse mejor lo que se bebe y lo que no, que la chica de la violación en grupo de los San Fermines en realidad sí que quería aunque luego se fuera la cosa de las manos. ¡Ah! La última y la mejor; que también hay hombres violados. Curiosamente para ese argumento ad populum se le ocurrió a una de ellas comentar otro caso de San Fermines de este año en el que un chico se levantó y otro se la estaba chupando. En ese punto se me ocurrió señalar que estaba siendo violado por otro hombre, por lo que tal vez estuviera relacionado con el hecho de que a los hombres no se les educa para no violar, sino todo lo contrario, se les inculca una superioridad de deseos e intereses que primen sobre los deseos e intereses de los demás.

En un contexto como el que acabo de describir, con ese argumentario de lugares comunes tan masticado  ¿Nos sorprende que los casos de violaciones de este tipo no se lleguen a denunciar? ¿Nos asombra que la vergüenza, que la falta de educación en el concepto de violación, la falta de herramientas, el tabú o el miedo impidan a las mujeres denunciar estos casos?. ¿No es inútil que eduquemos a las niñas en el miedo a que las violen en vez de educar a los niños para que no violen? ¿Tenemos que vivir con miedo para que otros puedan pegarse la vida padre?

En mi caso no denuncié. Peor aún, no llegué a comprenderlo del todo hasta pasado casi un año desde lo sucedido. No es que me pasara cada segundo de mi vida pensando en lo que había pasado, pero le daba muchas vueltas, intentaba recrear lo ocurrido, intentaba exculpar a la persona que me lo había hecho y procuraba aprender de mis errores para que no volviera a suceder. Por supuesto, con ese comportamiento solo perpetuaba el rol que me había tocado por nacer mujer, solo seguía cumpliendo con mi papel de culpable. Yo fui mi propio verdugo. No necesité miradas reprobatorias ni personas de mi entorno incriminándome. Me lo hice todo yo solita.

Estaba de Erasmus y como os podréis imaginar iba con un pedo de colores cada vez que salía de casa. Me juntaba con un grupo en el cada una era de su padre y de su madre y de todos los rincones de Europa. Solíamos pegárnosla fuerte en casa de unos y acabábamos siempre bastante mal. Una noche, y según el testimonio de una de mis amigas, uno de ellos me cogió a lo saco de patatas y me llevó hacia las habitaciones. Nadie le dio importancia. Nadie gritó, nadie se asustómenos aún yo, que estaba al borde de la inconsciencia-.

violacion_amigaEn esa habitación tengo recuerdos fugaces-creo que fui con los ojos cerrados desde antes de que me cogiera en volandas hasta por la mañana-. He de dar encima las gracias porque no fue tan traumático ya que no recordaba nada. Cuando me desperté, estaba desnuda y tenía semen en la vagina. Otra cosa por la que debo encima de dar las gracias es por hormonarme, ya que mi amigo no se preocupó en dejarme embarazada-menos aún en pegarme alguna ETS-. Fui corriendo a la habitación de otro amigo-este era el único español de la casa- a despertarle y preguntarle qué coño había pasado. Aparte de descojonarse y contarme lo que acabo de escribir, me dijo que otro amigo que también estaba en la fiesta, y con el que me estaba liando, se había mosqueado y se había pirado nada más me vio irme con el violador otro sentimiento de culpa que echarse a la espalda-.

En ese momento y tiempo después nunca se me ocurrió denunciar. Yo era la culpable de que aquello hubiera ocurrido. Igualmente con el que me estaba liando no me creía cuando le conté lo que había pasado y pensó que era una excusa. La relación que mantuve desde ese día con el violador se puede resumir en: todo siguió entre nosotros como hasta ese momento. A veces intento echar mano de las dificultades comunicativas entre él y yo respecto al idioma para evitar no culparme a mí misma por no haberlo hablado con él, haberle explicado cómo me había hecho sentir, pero realmente sé que no lo hice por vergüenza. Porque, en el fondo, sentía que había sido mi culpa.

Camila, 37 años -Yo no sé por qué seguí siendo su amiga después de lo que pasó. Tal vez no quería creer que había pasado, o quería perdonarlo. Creo que era tal vez la inmadurez de la edad. No sé.

Juliana, 25 años-Al día siguiente desperté sin pantalones y sin ropa interior. Luego recordé que había tenido un “sueño” en el que me quitaban los pantalones; yo lloraba e intentaba pelear pero no podía hacer nada por la borrachera.

Andrea, 23 años-De hecho algunos amigos me dijeron que tenían una imagen distinta de mí y me pegaron la bronca por haberme emborrachado. A ellos sí los mandé a la mierda porque me parecía muy contradictorio: yo a ellos los había visto millones de veces así, o peor, y los había cuidado. Esa era la primera vez que yo terminaba así, y tengo la sensación de que todas sus críticas fueron porque yo era una mujer.

Lesbos, Grecia. Los migrantes económicos no existen

Llevo un tiempo guardando dentro esta visión y la promesa interna de contársela a cuantos más, mejor. Si tenéis un rato para leerme, os pido atención. Creo que es importante. Si no lo tenéis, aquí os dejo la conclusión más general:

Es preciso hacer un esfuerzo consciente para intentar ver el mundo como de verdad es. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de causar mucho sufrimiento, aunque no sea nuestra intención.

El campamento era un lugar extraño, donde jugar al cricket y al Uno se mezclaba con relatos de la guerra, de largas caminatas por montañas iraníes y del reclutamiento por tortura de los talibanes.

13719672_1229995907033884_139576530458856631_oPongámonos en contexto: Lesbos es una pequeña isla griega situada a unos escasos seis kilómetros de Turquía. Desde tiempos inmemoriales, pero, más recientemente, desde hace unos cuarenta años, ese estrecho trozo de mar lo han cruzado multitud de personas buscando en Europa una vida mejor. En octubre del año pasado esta situación alcanzó un máximo absoluto: en apenas un mes, más de 200 000 personas (aproximadamente la población de Granada) llegaron a sus costas. Otras tantas, casi una de cada cien, murió ahogada. Podría hablar de cifras oficiales, pero mis compañeros de Proactiva Open Arms no estarían de acuerdo.

lesbos¿Cómo es posible que muera tanta gente en un recorrido de tan solo 45 minutos? La respuesta se halla en las pateras, mayoritariamente de plástico, en las que se agrupan hasta 100 personas con chalecos salvavidas de imitación. El “capitán“, experiencia nula, es elegido por las mafias y con frecuencia amenazado a punta de pistola. Su misión: intentar mantener la embarcación recta hasta dar con la costa. ¿El precio por el pasaje? Más de mil euros, o lo que es lo mismo, cien veces más de lo que pagamos cualquiera de los de este lado por cruzar en condiciones mucho más seguras.

No quiero magnificar mi historia. Pasé apenas un mes en Lesbos. No vi ningún muerto y tampoco le salvé la vida a nadie. Mi tarea, al servicio de una ONG sueca, consistía en asistir con agua, comida y ropa seca a los migrantes y refugiados que llegaban a la costa norte de la isla. Recuerdo bien la primera llegada: mientras acompañaba a un señor de Eritrea al baño, aprovechó para agradecernos nuestra labor: “People in Europe very good. I know we all is good now”. No le contesté.

No contesté porque sabía que en unas pocas horas estaría en Moria, centro de detención de Lesbos y hogar para más de 4000 personas. Había oído hablar de sus concertinas y de las eternas colas de personas, bajo la lluvia y entre sus propios excrementos, esperando para poder entrar. Había oído hablar mucho de Moria pero, como tantas otras cosas, no las llegaría a comprender hasta que estuve allí.

Moria es el infierno sobre la tierra. Lo peor, más que el estricto escrutinio policial, las vallas y los containers donde se hacinan quince o más, es la sensación de desesperación que pesa, como un plomo, sobre todo el que entre. Pregunté a una voluntaria que servía dentro si pensaba que Moria era una cárcel. La joven llevaba años examinando, como periodista, las cárceles de EEUU. Su respuesta fue: “Solo puedo decir que los problemas que surgen aquí son muy similares a los que surgen en las cárceles, y eso da mucho que pensar”. ¿Somos capaces de imaginar lo que se siente al estar encarcelado sin haber cometido ningún crimen más que el de buscar una vida mejor? El día después de la visita me lo pasé entero llorando.

Los días que no había llegada los pasábamos limpiando las playas de Lesbos por la mañana y animando a los chavales de un campo de menores no acompañados por la tarde. Es un buen recordatorio de que pasar mucho tiempo en la cama es un síntoma importante de depresión, porque eso era el mayor pasatiempo de todos estos adolescentes sirios, afghanos y pakistaníes. El campamento era un lugar extraño, donde jugar al cricket y al Uno se mezclaba con relatos de la guerra, de largas caminatas por montañas iraníes y del reclutamiento por tortura de los talibanes.

Dos semanas antes de irme tuvo lugar el famoso golpe de Estado fallido en Turquía. Nos preparamos toda la noche para la llegada masiva de cientos de personas, pero al primer día no vino nadie. Al segundo, tampoco. Tuvieron que pasar cinco días para que se reanudara el goteo constante de botes, uno al día, siempre al amanecer, y esta vez llenos de sirios. Los sirios, la rara avis de la migración, son los únicos que protege la Comunidad Internacional, y Turquía les había llegado a ofrecer hasta la nacionalidad. Su llegada significaba que algo iba muy mal al otro lado. “Every day we hear guns“. Este es el país al que hemos cedido toda responsabilidad.

Me fui de Lesbos con muchas preguntas y alguna certeza que me gustaría compartir antes de cerrar este relato. Son las siguientes:

Que los migrantes económicos no existen. Ese término peyorativo descalifica a aquellos que se han jugado sus vidas para huir de una infinidad de factores. Lo que es peor, confronta un principio fundamental de la igualdad: que la pobreza, en sí, engendra violencia.

lesbos_greciaQue la guerra fría nunca acabó. O lo que es lo mismo, que el mundo pacífico en el que creemos vivir es mentira. Todo esto se explica directamente a través de los intereses geopolíticos de nosotros, los países ricos, y del tan ignorado colonialismo de Oriente Medio. La guerra en Siria se nutre de capital occidental y capital oriental, principalmente ruso e iraní, que están pagando el que los sirios se maten entre ellos. Nuestra responsabilidad moral no es solo acoger; reside en todos los factores que han originado este conflicto.

Que nuestros hijos recordarán esta crisis con verdadera vergüenza por el comportamiento de esta Unión Europea, “Unida en la diversidad“.

Que la única solución pasa por la acogida. Los campamentos son una solución temporal a un problema que no muestra señales de resolverse y es nuestro deber ofrecer a toda esta gente un hogar y unos medios de vida dignos. Contra quienes dicen que lo que tiene que pasar es que “resuelvan su guerra” esgrimo lo anterior: el flujo migratorio es una consecuencia directa de nuestras acciones que promueven la desigualdad. Se puede elegir entre ropa barata o acoger a gente, o incluso dejarles que se pudran como estamos haciendo ahora, pero no podemos tenerlo todo.

La patria es aquello que se puede abarcar con la vista, lo que se puede recorrer en un día. (El Imperio, Ryszard Kapuscinski)

 

Por: Álvaro

¿Qué opinas, neoliberalismo?

Hoy ha aparecido una noticia en el periodico hablando sobre el desalojo de una pareja de lesbianas con tres niños. Hay ciertas cosas que decir alrededor de asumir que la sexualidad de las mujeres es “ser lesbianas”, pero este articulo no va por ese camino. Además de “lesbianas” eran ocupas. La pareja había sido desahuciada de su casa un tiempo atrás, y habían decidido ocupar una casa en Móstoles, propiedad del Obispado -ironías de la vida-. La noticia puede leerse aquí, pero puede ser incluso más interesante leer algunas opiniones que se escriben al respecto:


Si son ocupas, no tiene nada que ver su condición de pareja. Simplemente, son ocupas, y no tienen derecho a vivir en una propiedad que no es la suya. A la p. calle. “

“Si han ocupado una casa que no es suya no hay más vuelta que darle. ¿Cómo se puede haber normalizado que haya quien considera que hay que negociar con un ocupa o protegerlo del desahucio cuando un ocupa es por definición un criminal? ¿Que no tienen ingresos? Hay muchas formas de ayudas sociales y medios para no quedarse en la calle, especialmente si tienes hijos. Hasta las narices del cuento victimista de gente que no asume sus responsabilidades como padres y se preocupa de ofrecer una vida digna a sus hijos. Deberían de retirarle la custodia de sus hijos al que se va a ocupar una vivienda con niños pequeños.”

Por otra parte, en El mundo, podemos ver artículos que te aconsejan sobre cómo echar a un okupa de tu comunidad de vecinos. Si buscamos un poco en google sobre el tema, podemos echarnos una tarde divertida leyendo comentarios y artículos sobre lo vandálico, egoísta, criminal, y despreciable en general que es la ocupación. Sobre lo injusto que es que alguien esté pagando una hipoteca y otra persona esté viviendo “de gratis” en una casa que no es la suya. Sin dar un palo al agua. Sobre lo vagos y maleantes que son las personas que ocupan, y el gran deber moral con el que debe actuar la sociedad para librarse de esta lacra. Es todo cuestión de justicia, yo tengo lo que me he ganado, y quien no lo tenga es porque no ha querido. Un perroflauta o un comunista. Algo de eso.

Un ocupa es, por definición, un criminal”, dice un comentario a la noticia. Un “criminal” definido como tal por un sistema criminal. Un “criminal” a causa de cierto sistema. Vamos a ampliar un poco las miras. Vivimos, desde la redacción de la constitución -increíblemente vigente ahora mismo-, en un Estado social y de derecho. Papá Estado apareció con el fin de cuidarnos y protegernos, con el deber de garantizar ciertos derechos a la sociedad, y librarnos del mal.

Artículo 1

1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. 

Amén.

Artículo 47

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho.

¿Amén? Un momento, ¿que ha pasado aqúi?. Vale, la vivienda parece ser un derecho constitucional para “todo español”. Un derecho que papá Estado tiene que garantizarnos, una necesidad básica, como la sanidad o la educación. Un derecho privatizado a manos de ciertas constructoras, inmobiliarias y demas mercado alrededor del mismo. La constitución, por lo que parece, juega a prometernos un bien que no está en sus manos controlar. Ya, queda todo muy bonito, como los Derechos Humanos. Pura poesía.

Sin embargo, para que el Estado tenga viviendas en su propiedad -suficientes como para garantizar ese derecho social-, haría falta dinero que no hay. Lo entiendo, es cierto. Sin embargo, Bankia y los demas bancos rescatados con dinero público parece que no lo entendieron, ni falta que les hizo. 51.303 millones de euros, que prácticamente se regaló a los bancos, y de los que se han recuperado un 4%. Era necesario, habia que hacerlo. Podría incluso colar ese argumento, sin embargo, casualmente la mayor parte de las casas ocupadas son de propiedad de los bancos -véase la PAH, la Sareb es Nuestra, o los propios principios del movimiento okupa. ¡Tiene principios, si!.-

Los bancos rescatados con dinero público -destinado en un principio a asuntos sociales-, no se pueden permitir devolver el dinero prestado, ni en efectivo ni revirtiendo en acciones sociales. Por eso se permite que lo retengan, son el pilar de la economia y no podemos permitir que se hundan. Sufren mucho con la crisis.

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No se cuantos banqueros han sido deshauciados, viven por debajo del umbral de la pobreza, o son explotados por sueldos miserables. No son los bancos los que sienten la crisis en sus carnes. La situación para conseguir un trabajo minimamente decente es brutal -sobre todo si perteneces a algun colectivo en riesgo social, entre los que estamos los jóvenes- y eso es algo que vivimos practicamente todas. Si no tengo ingresos, en una sociedad en la que la vivienda esta privatizada a tal nivel, ¿como puedo ejercer mi derecho constitucional a la misma? Ya no constitucional, lo siento, derecho vital.

Esto con suerte, si no he caido antes en la trampa de la hipoteca. Si me he hipotecado la vida, contando con un trabajo “estable” que ahora ha desaparecido -por supuesto, no por mi culpa- ¿que hago?. El banco reclama lo que “es suyo”, y yo acabo en la calle, ademasde endeudado. Es interesante como las primeras personas en ser deshauciadas lo vivieron todo como un enorme fracaso personal. Todo era su culpa, porque el banco vendía que era su culpa.

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Las ocupas de las que hablabamos, con tres hijos a su cargo, ambas sustentandose con el trabajo como cuidadora de comedor de una de ellas, fueron deshauciadas porque dejaron de poder pagar su hipoteca. Y dejaron de poder encontrar trabajo -no por ellas, caballeros, porque no lo hay-. Y, en la calle las cinco, por suerte entendieron que nada de esto era su culpa. Que hay bancos rescatados con dinero publico y con miles de casas vacías en su propiedad. Que los bancos tienen el deber de revertir en la sociedad lo que se ha invertido en ellos, y una de las necesidades mas urgentes son las viviendas. Algo que casualmente les sobra. Esto no implica robarle la vivienda al banco. Por supuesto, sigue siendo de su propiedad, pero está siendo utilizada mientras está deshabitada por alguien que lo necesite. Eso que llamaríamos vivienda social, que nos suena tan extraño

Esas viviendas son parte del capital de los bancos, del que mas de cincuenta-mil-millones-de-euros nos deben a todas nosotras. Y no podemos esperar que desde la institución se lleve un movimiento contra los bancos, esa entidad sagrada. El estado no le va a exigir las casas a los bancos para garantizar ese artículo cuarenta y siete. La constitución es cosa del pasado. El mercado es la nueva constitución. Es por eso que es necesario que seamos nosotras quienes lo hagamos, quienes reinvindiquemos lo que es nuestro. Quienes defendamos, al menos, los derechos constitucionales frente a los intereses del mercado. Quienes seamos “criminales” por necesidad ante un sistema criminal.

Dime, ¿qué opinas, neoliberalismo?

Yo también salí de la carrera y no tenía ni puta idea de qué hacer

Ese momento en el que te encuentras escuchando listas de reproducción de Cat Power, de madrugada, buscando una serie para engancharte, a punto de terminar la carrera, y descubres que ¡Oh! No tienes ni puta idea de qué vas a hacer. Descubres ese vértigo al asomarte al abismo y ninguna técnica de organizar tus ideas que hayas encontrado en Pinterest te sirve realmente de algo. Bien, pues como la gran mayoría de la gente te has pasado cuatro, cinco, seis, siete, diez años sin pensar qué has de esperar para después. No hay camino de baldosas amarillas, No hay Google maps.

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Todo te hace pensar que estás en ese cruce de caminos y que según cúal tomes el resto de tu existencia va a depender de esa decisión. Lo que te han enseñado a lo largo de tu corta vida es probablemente que tienes que reflexionar. Si, reflexionar, el comerte la cabeza de los adultos maduros y racionales.

Si te sirve de algo, yo pasé por ese momento hace algo más de un año y reflexionar no sirve de mucho. Al menos no de la manera en la que se reflexiona mayoritariamente. Cuanto más le daba vueltas al futuro más borroso se veía todo, menos me convencía ninguna opción y más cerca me veía de acabar tirando por la vía fácil. La vía fácil para todo pollito recién salido de la Universidad con suficientes medios es elegir un máster que no te provoque arcadas y tirar para alante; es decir, retrasar al menos un año más esa situación de encontrarse frente al abismo. Total, teniendo en cuenta cómo estás, cualquier cosa es mejor que verte tirada en el sofá o soñando con ser camarera como en ese anuncio de JobToday.

Conozco de todo; desde gente que viendo el panorama nacional ha cogido las maletas y está sirviendo lattes y pizzas en alguna ciudad centroeuropea, hasta ninis, pasando por jóvenes que milagrosa o enchufadamente han conseguido trabajo de lo suyo. Creo que nada de lo que hayas pensado hasta ahora funciona, si te has encontrado o te encuentras sin saber qué hacer. Porque, también conozco, a personas que años después de haber atravesado ese momento y haber tomado una decisión, de repente se encuentran de nuevo en la encrucijada, ahora más viejos, ahora con menos opciones, ahora con más problemas. Por eso te digo, disfruta de ese momento, no porque no volverá-que volverá– sino porque lo mejor que te puedo decir es que no creo-científicamente hablando– que estés tomando una decisión vital. Que toda esa agonía que creas que estás experimentando no es sino miedo por pensar que no vas a tomar la decisión correcta. Y es que, amiga, y por coelhoano que parezca, no tienes ni las herramientas ni la perspectiva ni la posibilidad de saber si lo que estás haciendo es lo correcto.

Creedme cuando os digo que yo tomé la vía fácil y no estoy ahora cosechando lo sembrado ni nada parecido. Que me arrepiento de no haberme tomado tiempo para pensar y descubrir de verdad, y no reflexionar. El fin no está a la vuelta de la esquina, y no te estás quedando atrás cuando pausas, que era otro de mis miedos. No sé dónde me encontraría ahora si no me hubiera decidido por lo que me decidí, pero tú tampoco.

De la concentración de poder en la industria

Hace poco salía a la luz la siniestra noticia acerca de que 3 corporaciones están a un tris de controlar las herramientas de producción agraria a nivel mundial. La globalización tenía sus inconvenientes.

Ahora que la crisis del PSOE quema rotativas y la trama Gürtel hace su reaparición en los medios de desinformación, es buen momento para desentrañar la masa de albóndigas en que se está convirtiendo nuestro futuro cercano como civilización. Y es que este poco transparente y mafioso holding dedicado a la producción de fitosanitarios, semillas, abonos, herbicidas, agroquímicos y pesticidas, lleva varias décadas en proceso de unificación empresarial. Así, granito a granito, se están haciendo con el mercado global de producción alimentaria. Como las hormiguitas que acumulan comida en el largo verano del libre mercado, nos la están colando trás trás por detrás.

Años de linchamiento público (que no mediático) de Monsanto, no han servido para debilitarlos, y así, como buena plaga, se han hecho más fuertes. El control de un recurso estratégico, como es la comida – y es que, joder, ¡¿qué hay más estratégico que la comida!?-, por parte de una empresa privada, pone los pelillos de punta. Porque a nadie le gusta no tener escapatoria. Y os debo decir, amigas mías, que de momento no hay escapatoria a gran escala. Esto es como el país que contaba en su arsenal con una bomba H en los años fríos, pero PEOR. Los culpables (aunque listillos) de este jaque mate al género humano son la alemana Bayer, las estadounidenses Dow, Dupont y por supuesto Monsanto (no se pierde una), la china ChemChina y, sorprendentemente, una suiza Syngenta que, traicionando los principios básicos suizos de no mojarse, se encuentra colegueando con las grandes potencias (privadas) que han venido a sustituir a sus potencias estatales-¿públicas?-. La concentración de poder a niveles globales nos convierte a todas en seres vulnerables  a las prácticas nada éticas pero sí rentables de subida de precios y guerra económica.

La información es el nuevo oro. Los fertilizantes el nuevo petróleo. Las megacorporaciones la nueva metrópoli.

Esta curiosa analogía entre estado-nación novecentista y megacorporación del siglo XXI no hace más que preocuparme. Y es que sin que nos demos cuenta el poder ha pasado de manos estatales a privadas en una vorágine muy loca de libremercado y neo-neocolonialismo.

ADVENTURE CLUB

No tienes competencia, no tienes rival y no tienes límites. El sueño húmedo de todo emprendedor.

Controlar la energía, la nutrición, el agua potable y la tierra fértil es la nueva guerra mundial de potencias, a la que como ciudadanos nos enfrentamos sin herramientas potentes y grandes desventajas. Los gobiernos son débiles e  incapaces de resistir un asalto de esta magnitud. Los Estados Unidos no dan miedo. China da un poco de miedo, es verdad, pero una empresa privada internacional con confusa jerarquía en la toma de decisiones y cabezas visibles de poder dan MUCHO más miedo. Quien tenga en este siglo el control de dichos recursos, tendrá el poder absoluto. Con miedo de parecer castrochavista diré que las soluciones más eficaces a este problema serían la nacionalización de los recursos estratégicos para evitar el monopolio de los mismos por manos privadas (ya sabemos, esas manos invisibles). Si negamos con la cabeza cuando algo desprende tufillo socialista, mirar el resultado del oligopolio eléctrico en el caso español aquí (también podéis mirar vuestras facturas de los últimos diez años).

Poco se ha dicho de la tendencia de ciertos bienes al monopolio natural, como por ejemplo, el suministro de agua potable, que conlleva que su privatización se convierta no en un negocio sino en una gallina de los huevos de oro. No tienes competencia, no tienes rival y no tienes límites. El sueño húmedo de todo emprendedor.

Lo curioso es, que pocas voces liberales se alzan en contra de este tipo de monopolios, que distorsionan el mercado y arruinan sociedades. Vaya, parece que la mano invisible se está convirtiendo en la mano llena. La máquina propagandística cuando esto sucede calienta motores y las palabras Venezuela y comunismo no tardan en aparecer. Un discurso objetivo y racional nos conduciría a debatir y combatir la existencia de estos monopolios, y los primeros que deberían abrir la boca serían esos que se la llenan con el libre mercado y sus beneficios. La belleza de la teoría económica liberal sobre el papel se convierte en caciquismo demasiado rápidamente y no aguanta una crítica.

 monopolioPiensa en que no necesitas sacar los tanques a la calle y bombardear ciudades si puedes cortar el grifo de recursos básicos. Que no necesitas diplomacia si tienes las semillas (o mejor, el fertilizante). Que no es útil una declaración de guerra si tienes el control de la tierra. Que los ejércitos, los gobiernos, las embajadas, los tribunales, la realpolitik, los partidos y los sindicatos, la patronal, son indiferentes si tú tienes el verdadero poder.

La deudocracia es el pasado. El monopolio is the new black.

Por: RAF Tomaten